Nunca, siempre y nada son palabras que oímos más a menudo de lo que deberíamos cuando se habla de nuestro pueblo. Nos gusta ser categóricos en nuestras declaraciones. O todo o nada, o blanco o negro. No hay grises. Así, frases como “siempre son los mismos”, “aquí nada se mantiene”, “nunca habrá nada” y otras similares, forman parte de nuestras conversaciones diarias. Lo de que “en Aguilar no hay nada” ya es un topicazo. Pero muchas de estas frases son medio verdad y medio mentira. No somos Lucena ni Córdoba, por supuesto, pero tenemos una agenda cultural que ya quisieran muchos pueblos con el mismo número de habitantes, incluso con muchos más.  Y no tenemos más porque hay mucha gente que no se mueve para nada y, muchos de ellos, son los mismos que piensan y dicen eso.

Esto no consiste en que te den sólo lo que te gusta. El menú de eventos tiene que ser variado y para todos los gustos. Pero si a ti te vuelve loco otro menú, la solución es bien fácil: te lo fabricas tú. En este punto entraría el asociacionismo de nuestros paisanos. Hay asociaciones prácticamente de todo. De ajedrez, de petanca, de música, de ciclismo, de atletismo, de teatro, de fútbol, de salud, religiosas, ecologistas, feministas … y así, más de 80 entre asociaciones y peñas. Que tú eres un hombre maltratado y crees que debería de haber una asociación sobre el maltrato pues te pones de acuerdo con unos amigos y la creáis. Todos los temas tienen cabida.

   En esta materia el ayuntamiento también echa una mano y subvenciona a las asociaciones que lo solicitan con una ayuda bastante sustanciosa. Exactamente son 40.000 € a repartir. Subvención que yo pienso debería de servir para promocionar su deporte o afición en el pueblo como seguro que pone en los estatutos de cualquier asociación y no sólo para disfrute de sus asociados.

   Se me viene a la memoria aquella asociación que se puso a organizar una fiesta muy popular en nuestro pueblo y, aparte de lo que les daría el ayuntamiento, fueron también pidiendo colaboración por los comercios. Organizaron el evento y con el dinero que les sobró, en vez de emplearlo en organizar algo para todos, se entretuvieron en hacerse para cada socio un pin de oro con su logo, organizaron una cena y, para amenizarla, se trajeron un grupo de lo mejorcito afín al tema de su asociación. Todo un derroche con el dinero de todos y sólo para ellos.

   Yo pienso que las asociaciones pueden ser un verdadero motor para nuestro pueblo. Si cada asociación se entretuviera en hacer realmente lo que pone en sus estatutos y organizara un par de eventos al año en vez de dedicarse a organizar un viajito o un arroz sólo para sus socios, todas tendrían más afiliados y no me cabe ninguna duda de que el pueblo lo notaría.

   Así que os dejaría tres mensajes muy claros. A los que dicen que en Aguilar no hay nada, les diría que se levanten del sofá y dejen de rascarse la barriga (por no decir otra cosa) y empiecen a andar, verás cómo se aburren menos y, a lo mejor, hasta empiezan a valorar todo lo que se hace. A las asociaciones, que dejen de mirarse el ombligo, se pongan metas fuera y se den a conocer al pueblo organizando eventos para todos los afines a sus gustos. Que habrá que trabajar un poco, sí, pero seguro que crecerán y se sentirán más realizados. Y al ayuntamiento yo le diría que siga apoyando a todas las asociaciones y, si puede ser, con mayores cuantías pero con una condición: que el dinero que se les dé no sirva para que cuatro amigos se vayan de excursión o se organicen un pase privado de algo sino que organicen cosas para todos y todas. Estoy segura de que tanto las asociaciones como el pueblo, ambos, saldremos ganando.

Martirio.

Compartir:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp

Entradas relacionadas

Equipo de Gobierno versus Equipo de Oposición

Cualquier espectador asiduo a las retrasmisiones que los medios locales de TV realizan de los plenos municipales, celebrados de forma ordinaria con carácter mensual, habrá observado cómo a pesar de

Post molestam senectutem

Diego IgeñoEs uno de los versos del himno “Gaudeamus igitur” que me hace reflexionar sobre el último capítulo que muchos estamos viviendo, condicionando nuestra biografía, y que nos lleva a

Los ausentes

Diego IgeñoNo soy lo que quise ser, no tengo lo que quise tener, no vivo lo que quise vivir, tampoco sueño lo que quise soñar. No estoy donde quise estar,

El tiempo

(A Carmen Pedraza con el amor del espacio y el tiempo que nos tocó compartir) Tiempo para soñar, para luchar, para celebrar o llorar. Tiempo plácido o alborotado…Infernal. El tiempo