Como advirtió IU en su momento, ha llegado el día en el que todo lo ocurrido con las obras de la Carretera se valoraría con perspectiva suficiente como  para determinar, objetivamente,  lo mal que se han hecho las cosas en este proyecto desde el principio.

De momento, son los propios técnicos municipales los que recogen, en el informe elaborado para el Pleno pasado,  la infinidad de cuestiones que se han resuelto de forma inapropiada en la obra, y los muchos errores detectados en las mismas.

Más de medio centenar de deficiencias, algunas  con visos de ilegalidad (como la altura dada a los pasos elevados de peatones o la colocación de las famosas bolas), se han señalado para ser revisadas y corregidas, lo que da una idea de la falta de atención con que se han ejecutado las obras más importantes llevadas a cabo en nuestro pueblo en los últimos tiempos, tanto por la inversión económica empleada, como por la relevancia estratégica que tienen para el desarrollo urbano del pueblo.

Desde mi punto de vista, es inadmisible que se pretenda liquidar ahora  esta cuestión aduciendo sólo a los innumerables defectos de construcción que se han detectado,  y se quiera  evadir por algunos Grupos, como UPOA,  que votaron en contra del proyecto, lo más trascendente de esta problemática, como es el mal diseño técnico que, a la postre, ha sido el causante de los despropósitos que se advierten durante todo el trayecto de la travesía causados  por el inadecuado diseño.

Obviamente,  IU exige que se resuelvan todas y cada una de las cuestiones que plantea el informe elaborado por el Perito Municipal. Pero para quienes votamos en contra del proyecto, esto no debería ser suficiente, ya que conlleva implícito el admitir como bueno el diseño técnico. Una vez que se resuelvan las deficiencias achacables a la ejecución de la obra, la carretera se dará por recepcionada. IU no ha querido  participar de esa farsa. .

 Esta  irresponsabilidad no nos corresponde. Ahora debería haber sido  sólo el PSOE el que diese la cara ante la  herencia de chapuzas que nos deja su prepotencia pasada. Ellos aprobaron el proyecto, y a ellos solos le correpondería ahora asumir la decisión de recepcionar las obras. 

Ahora se hacen más evidentes que nunca las barbaridades que denunció IU cuando advertíamos del disparate que se iba a realizar frente a la muralla, del despropósito de las rotondas, del desatino de los pasos elevados, lo absurdo de la falta de muros de contención en los padrones, del error de no continuar las obras hasta la Cruz del Fraile, del dislate  de la estrechez de la calzada, la pifia del carril bici, el desacierto en la falta de aparcamientos y acerados, y otros muchos desliz, como la altura que se le daba al cruce de las calles San Cristóbal y Candelaria que, por suerte, se pudo corregir a tiempo ante el ultimato dado por los vecinos.

 Y así podríamos enumerar otros muchos absurdos de un proyecto técnico totalmente inapropiado para una obra de estas características,  que se nos impuso por la desidia  del concejal de Urbanismo de la época, al mantener éste olvidada durante un año la subvención en un cajón, imposibilitando así que se  efectuara el concurso de ideas que hubiese permitido  escoger para las mismas otros proyectos más  válidos.    

Pero ninguna de estas cuestiones es atribuible ahora a la empresa. Estos problemas se resolverán más tarde o más temprano pero será ya a costa del bolsillo de los vecinos, y después de sufrirlos durante mucho tiempo los ciudadanos de Aguilar. De eso no hemos querido ser cómplices los concejales de Izquierda Unida. Ahora, es  el momento de recordar la arrogancia con que el concejal  de Urbanismo y el propio alcalde trataron a la Oposición, no admitiendo ni una sola de las propuestas que le hicimos.  Pues bien, ellos solitos lo fraguaron, y ahora, ellos silitos se deberían haber comido el marrón, pero no ha sido así.

Al menos Izquierda Unida no ha entrado en el juego de votar a favor de una propuesta que,  en el fondo,  lleva implícito el asumir la recepción de las obras de la Carretera, y con ello, validar el proyecto técnico al que votamos no.   

Antonio Maestre Ballesteros