50 años de la Feria en el Castillo

Además del primer centenario de la celebración de la Feria en el mes de Agosto,  en el 2012 conmemoramos  también una efeméride importante en la historia de nuestra feria como es el 50 aniversario de su emplazamiento en el  actual recinto  de la explanada del castillo, hecho que aconteció con la Feria Real del año 1962.

Que duda cabe que es semejante la trascendencia que pueda suponer el cambio de fechas de la  Feria a la variación del  lugar o sitio  de celebración, ya que ambos aspectos  constituyen elementos costumbristas de esta popular fiesta. Circunstancia que justifica la lógica controversia que ha despertado entre los diudadanos los cambios, cuando se ha producido, sobre todo si con el paso del tiempo, tanto las fechas como el lugar de celebración de la feria, se han convertido en referentes de la costumbre y la tradición.

Haciendo un breve memorándum de la historia de nuestra Feria y de los lugares en los que se ha celebrado, podemos precisar que desde mediados del siglo XVI hasta el año 1842 el recinto ferial de Aguilar se ubicaba en las inmediaciones de la desaparecida ermita de la Antigua, en los extramuros de la población, y que es a partir de dicho año, cuando se traslada al interior del casco urbano, y más concretamente a las inmediaciones de la Fuente Nueva al final de la calle Ancha.

Durante las décadas centrales del siglo XIX la Feria se celebró indistintamente en el citado lugar y en las inmediaciones de la fuente de la Membrilla, donde se establecería  definitivamente años después,  dotándose a este lugar de una  explanada o paseo que se conformó  para tal fin en el año 1874[i]. Durante lo que restó del siglo Decimonónico y  hasta el año 1961 del siglo XX, la Feria Real de Aguilar tuvo como escenario el Paseo de la Membrilla, también conocido como Paseo de Oriente. Tan largo periodo de tiempo, un siglo, justifica el que cuando se planteó el cambio de ubicación fuesen muchas las personas que consideraron que se rompía con la tradición o costumbre, abogando en sus escritos por mantener la Feria en su habitual recito de la Membrilla. Así lo refleja por ejemplo un meritorio y anónimo artículo de la revista de Feria de 1961:

Hay infinidad de personas que creen  que el Paseo de la Membrilla es pequeño para nuestra Feria Real. Creo que están equivocadas y si pusieran en marcha su espíritu de observancia se darían cuenta del milagro que todos  los años se produce en estos días. No sé las dimensiones exactas de dicho paseo. Pero sí, que él se las arregla para que allí quepamos todos. Hay horas, esas horas punta como ahora se dice, en que se ve el esfuerzo que hace el paseo para acoger en su seno a la avalancha que por todos los accesos al mismo confluye continuamente. El paseo parece que se estira hasta querer estallar, pero allí cabemos todos. 

Cuando a ciertas horas, las de la siesta o las altas de la madrugada, la gente lo abandona, respira y se encoge un poquito para descansar muy poco, lo suficiente para estar dispuesto para el día siguiente.

Dicen que para el próximo año tienen nuestras autoridades el propósito de instalar la feria en otro punto, pues el paseo está destinado para algún servicio de interés. Cuando Así ocurra, nos acostumbraremos y puede que veamos que hemos mejorado, pero la nostalgia de lo que desde pequeñitos fue una de nuestras mayores ilusiones, no se borrará en mucho tiempo de nuestro recuerdo, ese paseo de la Membrilla donde la Feria fue siempre la admiración de propios y extraños.

Quizás lo que a nuestra feria le de más ambiente, la hace más agradable y simpática, sea precisamente su reducido pero justo espacio y diría de ella lo que el cantar popular:  

Delgadita de cintura como  junco mañanero, eres chiquita y bonita, eres, como yo te quiero[ii].     

Como refleja el texto del artículo, el cambio de lugar de la feria no contó con el beneplácito de todo el mundo,  como es lógico, pero como el mismo escrito anuncia, las autoridades locales ya tenían determinado destinar  la explanada del paseo para levantar el nuevo Mercado de Abastos, por lo que el traslado de la Feria era irrefutable.

En el mes de Agosto de 1962 la feria estrenaba nuevo recinto, utilizándose para tal fin la pequeña explanada que el  Ayuntamiento había habilitado el año anterior en la ladera del Castillo, en el paraje denominado Cerro del Piojo, para montar la plaza de toros donde actuó como novillero el Cordobés. .  El propio cronista de la ciudad en esos años, José Varo de Castro, dejó una magnífica y descriptiva crónica de la primera feria que se celebró en el actual recinto del paseo del Castillo.

Nuestra Gran feria ha estrenado nuevo sitio de instalación, debido a que el tradicional ha sido ocupado por las obras que se están realizando, ya muy avanzadas, de la nueva plaza de abastos. el nuevo recinto ferial ha sido la explanada de nuestro histórico castillo de Poley. La explanada del castillo de Poley, mayor a mi juicio que el paseo dela Membrilla, antiguo recinto de la feria, resulta insuficiente para contener a tanto público. Hay que ir pensado en tomar de la ladera del castillo unos metros para el próximo año. La Feria en su nuevo sitio ha serultado muy bien, espermos que el año que viene si Dios quiere, caundo se proceda al desmonte de parte de la ladera y la explanada sea mayor, resulte más cómodo para todos, tanto Caharros como público.  

Desde el año 1962 se viene celebrando pues la Feria Real de Aguilar en su actual recinto, para lo que fue necesario habilitar la explanada en la ladera del cerro del Castillo, explanada que se fue ampliando con nuevas escavaciones en los años siguientes, y con la apertura de un vertedero de escombros que funcionó en el lugar durante muchos años. En la década de 1980, siendo alcalde Manuel Espinosa, se enlosó y ajardinó el recinto y se levantó el monumental arco de acceso al mismo.  

Antonio Maestre Ballesteros          


[i] MAESTRE BALELSTEROS Antonio. Feria Real de Aguilar de la Frontera. p. 44. Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera

[ii] Ibidem. 96