Autor: Antonio Maestre Ballesteros

Misterios no revelados en la historia devocional de Santa María del Soterraño (III)

Advocación y Patronazgo: dos enigmas sin resolver

Entre los enigmas más destacados que plantea el estudio historiográfico de la Imagen de Santa María del Soterraño, podemos señalar las dos razones que han motivado la reciente celebración de la efeméride del 400 aniversario del patronazgo y advocación. Ambos otorgamientos se creían causados en el supuesto año de traslado o vuelta de la Imagen al templo donde fue encontrada, – 1610-1611-.

Como demostraremos en este artículo, los datos recopilados indican que las fechas reseñadas no son factibles a tenor de los documentos y noticias que se conocen hasta ahora. Creemos, por la intuición que sobre la materia hemos adquirido, que el otorgamiento del patronazgo sobre el pueblo puede ser mucho más reciente de lo que entendió Palma Varo, y el origen de la advocación de Santa María del Soterraño mucho más remoto que el año 1611, adjudicado también por Palma Varo, seguramente copiando o interpretando el texto del libro de bautismos. .

El no contar por ahora con ningún documento que acredite la concesión del patronazgo invalida cualquier hipótesis que se plantee sobre la cuestión, incluida la asumida hasta ahora de que dicho otorgamiento se dio en el año 1611 por el obispo Diego Mardones. Más aún, si nos atenemos a la redacción que sobre la leyenda de la Virgen recoge la hoja parroquial de mediados del siglo XX, deberíamos entender que la imagen fue declarada en 1611 solo patrona y titular del templo al que volvió, y no del pueblo

… y allí la devoción de los vecinos la invocó con título de Nuestra Señora de Belén, donde estuvo hasta el año 1610. Los vecinos de esta villa haciendo memoria de estos sucesos dieron quejas al Obispo, y averiguando lo sucedido por las noticias y memorias de padres e hijos mandó que se colocase por Patrona y Titular de la parroquia de esta villa con título del

Soterraño .

Este texto debe ser muy similar al contenido en el apunte del libro de bautismos del siglo XVII, por lo que es asumible la idea, mientras no aparezca un documento que avale lo contrario, de que el patronazgo que ejerció la imagen en ese tiempo y siglos posteriores fue solo sobre el templo parroquial. Así parece corroborarlo también los libros parroquiales del siglo XVII, tanto el de Obtenciones como el de Fábrica, en cuyos apuntes se constata que ya en la década de 1620 y posteriores la imagen de Santa María del Soterraño contaba con implantación devocional en la población al ser deudora de numerosas misas otorgadas en mandas testamentarias, aunque no aparecen gastos explícitos del coste de la celebración de su festividad del 8 de septiembre.

Entendemos que la falta de registros de ese gasto puede obedecer al hecho de que, al ser responsabilidad del clero parroquial dicho culto por ser patrona y titular del templo, éste se incluía entre los gastos ordinarios del clero. Así parece corroborarlo también los libros de Fábrica del siglo XVIII, donde sí se muestra detalladamente el dispendio que suponía para el clero parroquial la función que se dedicaba a la Virgen del Soterraño el día 8 de septiembre como titular del templo. En ningún momento se desprende de esta documentación que la Imagen pudiese ostentar en ese tiempo el patronazgo del pueblo.

Otro elemento más que induce a creer que el patronazgo debió conceder se en siglos posteriores al XVII y XVIII, es lo acontecido en pueblos de la comarca, como Montilla, Cabra o Lucena, con imágenes marianas de gran arraigo devocional, como son: la Virgen de Araceli, declarada patrona de Lucena en el año 1861, la Virgen de la Aurora declarada patrona de Montilla en 1878, o la virgen de la Sierra, patrona de Cabra desde 1908.

Existe un dato en el manuscrito que nos legó el escribano Franco y Areco, fechado los años Sesenta del siglo XIX, que si lo tomamos al tenor de la letra, precisa claramente que en ese tiempo la única y verdadera patrona de Aguilar era la Virgen de la Antigua, imagen que como es conocido ha constituido desde el siglo XVI al XIX la devoción mariana principal de este pueblo, respaldada por el Cabildo de regidores con asistencia obligatoria a sus cultos.

No es desatinado creer que, efectivamente el patronazgo sobre la villa los ostentase la Virgen de la Antigua, ya que también aparece citada con tal distinción en otros documentos. Franco y Areco, además, escribe este apunte en primera persona, es decir, lo que él conocía, y no lo que le contaran o copiara de otros eruditos.

Como conoceremos en otro articulo próximo, en el siglo XIX el Obispado de Córdoba otorgó el patronazgo de Aguilar a un santo, y no fue precisamente San Roque. Volviendo a la cuestión que nos ocupa, considero que a tenor de lo expuesto hasta ahora, podemos marcar el último tercio del siglo XIX o primeras décadas del siglo XX como periodo histórico propicio para que se hubiese producido la concesión del Patronazgo sobre el pueblo a la Virgen del Soterraño.

Este supuesto estaría avalado por el gran protagonismo devocional que alcanza la imagen en esas décadas a raíz de la vinculación que sobre la misma adquieren los sacerdotes Antonio Galisteo Jiménez y el ilustrado Don Epifanio Jiménez, quienes promueven nuevos cultos, renovación escultórica, “amplían” o escriben el apunte del libro de bautismo, etc. Mientras no aparezca el documento que lo acredite, ninguna hipótesis sobre la cuestión debe ser considerada definitiva, ni la que remonta este hecho al siglo XVII, ni la que hemos expuesto, que no tiene más fin que el de enriquecer la historiografía de la imagen.

La segunda cuestión a tratar, el origen de la actual advocación de la imagen, Santa María del Soterraño, constituye también un enigma difícil de dilucidar con la documentación existente, aunque para este tema sí contamos con datos suficientes que permiten establecer una cronología precisa. Siguiendo los textos del erudito Palma Varo y el texto contenido en la hojilla parroquial de mediados del siglo XX, la Virgen del Soterraño recibe su advocación en el año 1611, según Palma Varo, y 1610 según la hojilla. Palma Varo avanza más en su relato histórico y precisa que con tal motivo y desde entonces la iglesia parroquial se denomina de Santa María del Soterraño.

Si nos atenemos a lo descubierto en las investigaciones realizadas por el que suscribe en los libros de Visitas de la Parroquia del siglo XVI, al menos la segunda aseveración que recoge palma Varo en su libro, no se atiene a la realidad histórica, ya que en esos legajos se prueba que desde mediados del siglo XVI el templo Parroquial se advocaba de Santa María del Soterraño, por lo que no fue la imagen la que dio nombre al templo en 1611, sino que fue ella la que lo recibió del templo que ya lo ostentaba .

La Visita Pastoral de 1554 registra expresamente que ya en ese año el templo se denominaba de Santa María del Soterraño:

En la villa de Aguilar ¿? días el mes de septiembre de mil quinientos cincuenta y cuatro, el señor canónigo licenciado, Fernando Martínez, Visitador General de Córdoba y su Obispado, principiando su visita halló en la iglesia de Santa María del Soterraño de esta villa de Aguilar…

El texto no deja lugar a dudas y ya en ese año de 1554, y posiblemente desde años o décadas anteriores, el templo mayor de Aguilar se denominaba de Santa María del Soterraño. Los libros de Visitas Pastorales de años posteriores indican que dicho nombre lo mantuvo mucho tiempo más. En 1564 se apuntó: (..) halló una Iglesia Parroquial cuya advocación es Nuestra Señora del Soterraño. Este mismo nombre se revela en documentos eclesiales relativos a la primera década del siglo XVII, muy cercanos ya a la fecha en la que se produjo el traslado de la Imagen a la Parroquia, concretamente aparece en un apunte del libro de Colecturías fechado en el año 1607:

Digo yo Francisco de Cerdevilla, procurador de cautivos de la Orden de la Santísima Trinidad  en este escaño de Córdoba, que recibí del Licenciado Javier de San Martín, colector de esta iglesia de Santa María de Soterraña, once reales que usó de manda para cautivos en este año pasado de mil seiscientos cinco, y los firmé en un día de octubre de 1607 años.

Queda probado documentalmente pues, que, la advocación de Santa María del Soterraño, pudo dar nombre al templo parroquial prácticamente desde el hallazgo de la Imagen de la patron,a entorno al año 1530,y que lo mantuvo durante todo el siglo XVI y XVII, siendo la imagen la que recibe en 1610-1611 la advocación del templo, y no al revés como propone Palma Varo.

Aún así se mantiene una interrogante histórica importante para la que, por ahora, no contamos con respuesta fidedigna, ya que no parece lógico creer que el templo mantuviese dicha advocación durante todo el siglo XVI sin una imagen mariana que la ostentase también. Por lo que conocemos, la imagen que existía con anterioridad a la llegada en 1611, de la actual patrona, era la Virgen del Rosario, talla que pudo colocarse en el templo durante el último tercio del siglo XVI por mandato del Obispo Dominico Martín de Córdoba Mendoza, gran propagador de la devoción rosariana en Córdoba y su provincia, quien ocupó la Sede cordobesa entre 1578-1581.

Como hipótesis deductiva planteamos que, efectivamente, inmediatamente posterior al hallazgo, la imagen encontrada se advocó del Soterraño, nombre que adquirió también el templo, ya que como indicamos en un artículo anterior, hasta el traslado a la ermita de la Candelaria transcurrió casi una década. Pudo suceder que a pesar de no estar la imagen, el templo parroquial mantuviese el nombre de Soterraño, advocación que volvió a recuperar la efigie con motivo de su regreso o retorno al mismo.

Antonio Maestre Ballesteros