La hornacina del Cristo del Portal

Como elemento propagador de los postulados emanados del concilio de Trento en cuanto al culto público a las imágenes sagradas, los retablos callejeros alcanzaron una gran difusión a partir del siglo XVI al convertirse en uno de los exponentes de la religiosidad popular más extendida en el entramado de los cascos urbanos.

Al menos desde el siglo XVIII se les llamó popularmente retablos. El uso ha convertido el término en genérico de cualquier instalación mural de una imagen religiosa, designándose así incluso a las que son solamente un panel plano sin  ningún tipo de estructura tridimensional.

Estos retablos cobijaban representaciones sagradas realizadas en diferentes materiales: pintura – normalmente sobre lienzo o tabla- y esculturas – de terracota o madera- principalmente, aunque también paneles cerámicos. Estos retablos se convirtieron en generadores de devociones que, en algunos casos, derivaron en la fundación de hermandades que cuidaban  de su conservación y culto[1]

Aunque la erección de estos retablos obedeció básicamente a móviles de índole devocional, es necesario considerar también la función estética que, desde antiguo, ejercieron en el gusto popular como elemento tradicional de exorno en los espacios públicos de pueblos y ciudades. Con estos elementos se señalaron también las fachadas de edificios religiosos o de carácter benéfico.

Datos y noticias que se recogen en los documentos de los archivos locales, así como algunos documentos gráficos antiguos,  nos permite valorar la implantación que alcanzó esta forma de religiosidad popular en Aguilar y datar la existencia de algunos de los retablos callejeros que jalonaron y se conservan en el entramado urbano de la antigua villa cabecera del señorío de los Fernández de Córdoba.

Por estos documentos precisamos que muchos de ellos desaparecieron con el paso del tiempo, contabilizándose entre las causas que provocaron su pérdida algunas disposiciones gubernativas en periodos de conflictividad política del siglo XIX, aunque el hecho más común responda a reformas urbanísticas, o de las casas o edificios donde se ubicaban[2].  

1         LA HORNACINA DE LA TERCIA DEL DUQUE

Este edificio constituye uno de los elementos patrimoniales menos investigados de Aguilar, ya que nada se conoce de su cronología ni autoría. Como hipótesis, y basándonos en los pocos datos hallados al respecto podemos considerar que  se trata de una inmueble del siglo XVIII, levantado sobre el solar de una construcción anterior. Para presuponer dicha antigüedad tomamos como base el hecho de que en el siglo XVI ya existía la calle la Tercia, y por lo tanto debía estar construido el edificio del que tomó  nombre la calle. La denominación que se registra en algunos documentos, señalándolo como Tercia del Duque, vislumbra la posible fecha de  la construcción  del actual edificio, que debió acontecer en tiempos del primer Marqués de Priego que ostentó el Ducado de Medinaceli, don Nicolás María Fernández de Córdoba, que lo ejerció entre 1700 – 1738[3].

 Está documentado que durante la administración del primer Duque éste mandó construir los graneros de Montilla y Aguilar. El primero está fechado en el año 1722 y fue proyectado por el alarife cordobés Juan Antonio Camacho. No es aventurado considerar que ese mismo artífice proyectase la Terciade Aguilar por la gran similitud arquitectónica que guardan ambos edificios[4].  Con posterioridad a su construcción la fachada de este edificio acogió  uno de los retablos callejeros que jalonaron el casco urbano de la villa de Aguilar en el transcurso de los siglos.

El hallazgo en los protocolos notariales del testamento del personaje que dotó la construcción de la citada hornacina ha permitido conocer plenamente la historia de este elemento patrimonial de la religiosidad popular aguilarense, que desde mediados del siglo XVIII ha perdurado hasta la actualidad. La trascripción del preámbulo de la citada testamentaria permite valorar además el profundo sentimiento religioso que envolvió la mentalidad de ese siglo, incitadora de proyectos como la erección de retablos callejeros en un afanoso empeño de convertir las calles en espacios sacralizados:

Notario sea a los que esta escritura de testamento y última voluntad vieren como yo Pedro de Valenzuela  natural y vecino de esta villa, hijo legítimo de Antonio de Valenzuela y de Elvira Lucena Capote, difuntos, naturales y vecinos que fueron de ella, estando como estoy en salud y con mi buen juicio y memoria y entendimiento natural, al cual Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero y en todo lo demás que tiene y confiesa Nuestra Santa Madre Iglesia Católica y romana en cuya fe y creencia he vivido y protesto vivir y morir como católico fiel cristiano redimido en la sangre de Jesucristo Nuestro Señor y conociendo que es infalible la muerte y a de llegar su hora, deseando que desde luego se salve mi alma y que viva guardando los santos Mandamientos para que así camine a la gloria, conociendo que uno de los medios para conseguirla es hacer testamento declarando las cosas pertenecientes al descargo de mi conciencia, tomando como intercesora y abogada a la gloriosísima siempre Virgen María Nuestra Señora , Madre de Dios concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su santísimo ser natural y a todos los demás Santos y Santas de la corte Celestial, hago y ordeno este mí testamento y última voluntad en la forma siguiente:

Primeramente mando mi alma a dios Nuestro Señor que la crió de la nada y la redimió con el infinito precio de su sangre, pasión y muerte de Jesucristo Nuestro Redentor para que por sus méritos se sirva perdonarla y llevarla consigo a su gloria para cuyo fin fue creada y el cuerpo mando a la tierra de que fue tomado. Mando que mi cuerpo sea vestido y amortajado como pareciere a mis albaceas y así enterrado en la iglesia parroquial de esta villa………………….

Declaro que por la mucha devoción que siempre he tenido y tengo a la Santísima imagen de Cristo Nuestro Señor con el título del Portal costeé una copia en pintura fina cuya lámina coloqué en el testero de la pared de la Tercia de vinos de esta villa, propia de la hacienda del Excelentísimo Señor Duque de Medinaceli donde se mantiene el nicho con puertas de madera para el resguardo de los temporales , deseando su permanencia y aumento de su culto y devoción costeando así la hechura de un farol que arde toda la noche y siendo esto (como creo) de su agrado y utilísimo para el pueblo porque da luz a la plazeta que hace dicha Tercia y con ello  se abian muchos riesgos, es mi voluntad permanezca dicha Santa imagen siempre donde se haya colocado sin que noche alguna falte la luz que mantengo y mantendré hasta mi muerte y que para desde ella en adelante no falte, cargo y sitúo esta obligación de la manutención y gasto de aceite de dicho farol sobre cuarenta olivos que tengo al sitio de las Atalayas de este término, linde con olivares de D. Joseph de Cepeda que lo es de la de Osuna y sobre otros cien olivos en los arenales, linde con otros del vínculo que posee Don Melchor de Herrera vecino de la ciudad de Granada y con otros de María del Carmen viuda de Pedro Lovato, los cuales ciento cuarenta olivos declarados poseo por justos títulos libres de toda pensión y con los que ahora los gravo de mantener dicho farol toda la noche quiero que los goce mi heredera todo el tiempo de su vida y al final de ella la persona que nombrare…..[5]            

El documento trascrito  nos remite a uno de los ejemplos más clásicos de la fábrica de retablos callejeros en el siglo XVIII, al precisar que con su erección se perseguía, además del evidente fin religioso, una mejora del exorno del espacio en el que se ubicó, al dotarlo con iluminación nocturna. La referida placeta era de tamaño bastante reducido ya que el solar del actual paseo de las Coronadas lo ocupaba el convento de las Clarisas e iglesia de Nuestra Señora dela Coronada, más el Juego de Pelota.

El gran enigma que plantea este documento se relaciona con la advocación del Cristo representado en el lienzo que cobija la hornacina. Tal como acredita el dato responde a una copia de otra imagen que con predicamento devocional existió en ese tiempo. Con la investigación realizada no hemos podido ubicar geográficamente el origen de esta Advocación, desconociéndose si se trata de una devoción de ámbito local o foráneo.

Sobre el otorgante del testamento podemos resaltar su pertenencia a la burguesía local tal como delata sus dos apellidos, siendo el de Valenzuela el más notable, ya que lo emparienta con uno de los linajes más destacados del Aguilar de esos siglos. Cuando realizó el testamento corría el año 1752, acreditando que ya estaba fabricado dicho retablo, por lo que es admisible que existiese desde décadas anteriores.

Del texto se desprende que este personaje estuvo casado por dos veces,  pero no debió tener descendencia directa, por lo que los olivares que dotó para el mantenimiento del aceite del farol se otorgaron directamente a su segunda mujer, y cuando ésta muriese a la persona que ella designase. Dicha manda del encendido del farol se mantiene en la actualidad por devoción de varios vecinos de este entorno.

Antonio Maestre Ballesteros

[1] Como ejemplo más destacado en Aguilar de arraigadas devociones que tuvieron su origen en retablos callejeros se encuentra el Santo Cristo dela Salud, cuya hornacina se encontraba en el portal o fachada de la casa de la calle San Cristóbal donde se ubica su ermita.      

[2] Esta última circunstancia tuvo una mayor incidencia en el transcurso del siglo XX en el que desaparecieron algunos retablos o hornacinas devocionáles como las que  se situaban en la fachada de la casa de beneficencia de la calle Concepción que acogía  un lienzo conla Virgen Dolorosa, o la hornacina existente en la desaparecida casa de los Valle Chaparro de la calle Moralejo. 

[3] PALMA VARO, José. Apuntes para …, p. 247 

[4] GARRIAMOLA PRIETO, Enrique. Callejero y memoria intima de Montilla, p. 132. Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos de Montilla.

[5] AHPC. Oficio   Juan de Dios Ramírez Contreras 1752. Sig. 6736.