El Bando del Corpus de 1860

La celebración del Corpus Cristi en Aguilar ha contado desde tiempos remotos con una afanosa implicación del Cabildo Municipal. En los legajos más antiguos conservados en el Archivo Municipal, fechados en el siglo XVI, aparece ya los apuntes anuales que recogen el gasto que asumía el Ayuntamiento en los preparativos de dicha celebración religiosa, y que se centraban fundamentalmente en los ocasionados por las colgaduras que se ponían en la Plaza Mayor para el paso de la Custodia, el arreglo y limpieza de las calles por donde trascurría la procesión, etc.

En siglos posteriores, XVII y XVIII, ese gasto comprendía partidas como las de: el coste de la cera para los representantes del Cabildo que asistían a la procesión, el coste de invitación de las Danzas y Saraos que se sacaban en la comitiva, o el gasto de conservación del Grifo, figura animal mítica – cuerpo de leon y cabezqa de aguila-, con la que se representaba la lucha del bien contra el mal.

En el trascurso del siglo XIX, especialmente convulso en lo social y lo político, la implicación municipal en la celebración del Corpus se mantuvo ininterrumpidamente, aunque con distinta incidencia, ya que durante dicho periodo ésta celebración atravesó por periodos de gran auge, y otros de claro declive, sobre todo en cuanto al mantenimiento de los pomposos elementos con los que adornó su comitiva durante el periodo Barroco.

Precisamente en el siglo XIX, y más concretamente durante el mandato del alcalde José Marcelo García de Leaniz, a mediados de la década de 1860, La fiestas del Corpus de Aguilar se erigiría en Feria Real, una feria que se mantuvo como tal hasta el año 1982, fecha en la que desapareció como consecuencia de la creación de la Romería de la Virgen de los Remedios.

A principios del siglo Decimonónico, la implicación de los regidores municipales se había supeditado a poco más de la asistencia corporativa a la procesión y a la edición de un Bando Municipal por el que se pedía y exigía la colaboración de los vecinos para adornar y exornar las fachadas y puertas de sus casas con motivo de dicha celebración. Así lo hizo el Alcalde, Rodrigo de Varo Y Cerezo, en 1860:

Bando Municipal

Debiendo verificarse a las 7 del día de mañana la solemne procesión del Santísimo Corpus Cristi he acordado lo siguiente:

1º Los vecinos de la calle de la carrera, o sea, las del tránsito por donde debe pasar aquella, adornarán sus balcones o ventanas con las colgaduras más decentes que le sea posible.

2º También harán que sus puertas de calle estén enteramente aseadas, quitando de ellas cualquier piedra o ripio, u otro objeto que pueda entorpecer o afear.

3º De la cordura de este vecindario me propuesto que los concurrentes se portarán con la compostura y religiosidad que merece acto tan venerado.

4º En la Abundancia de estas disposiciones queda encargada la guardia municipal y civil con apercibimiento de que el que faltare aquellos sufrirá las penas que hubiere lugar.

Con estas escuetas, pero contundentes normas, el Cabildo Municipal señalaba el comportamiento vecinal ante la procesión del Corpus de dicho año, una procesión que se verificaba a una hora que ahora nos parecería totalmente despectiva como era las 7 de la mañana.

Antonio Maestre Ballesteros