Las uvas recolectadas en las viñas se acarreaban en canastas de vareta y bestias hasta los lagares y lagaretas donde se pisaban y  prensaban para sacarles el mosto del que se obtiene el preciado líquido convertido en vino. En estas tareas se afanaban  hombres   como los que aparecen en esta fotografía, tomada en la década de los años Sesenta del pasado siglo en las conocidas bodegas, Toro Albalá, de Aguilar de la Frontera,  y con cuyos caldos se elaboraba en ese tiempo el popular fino “eléctrico”, con el que se dio a conocer dicha bodega