Una verdadera pena ver cómo una OBRA PÚBLICA está siendo reparada después de poco más de 14 meses de su finalización. El tema es que el acerado no ha “durado tanto” ya que el deterioro de las mayoría de las losas de la calle fue casi a la vez de ser terminada, pero es ahora cuando se está arreglando… y demos gracias los vecinos que al menos lo están arreglando.

Sin embargo ver lo que ha ocurrido una vez más con una obra pública es una autentica pena. A uno no le queda otra cosa más que preguntarse ¿no hay solución para el despilfarro absurdo?, ¿tan difícil es hacer las cosas bien hechas? ¿y el responsable de esto qué?.

En resumidas cuentas… sentido común y responsabilidad.