Un año más la tercera fase del Cerro Crespo ha tenido su Noche Buena particular reviviendo con los niños del barrio las escenas que marcan el devenir de un hecho  que cambió el rumbo de la historia de la humanidad, y constituye el núcleo  de una de las religiones más seguidas. El nacimiento del judío de Nazaret sigue siendo el motivo central de las fiestas invernales que cada año se celebran  de mil formas y maneras, pero que la tradición obliga a mantener con  los típicos belenes, muchos de ellos vivientes.

Así lo entiende la Asociación de Vecinos de la Cantera, en el Cerro Crespo, que cada año, el domingo de vísperas de Noche Buena arma su Belén propio con la participación de los niños del barrio, como cándidos e improvisados actores. La fiesta popular se alarga varias horas en las que los vecinos, además de disfrutar de la inocencia de los protagonistas de la representación del auto navideño, degustan las típicas sopaipas remojadas con chocolate y aguardiente que preparan las mujeres del barrio.

A la luz y calor de la candela el coro interpreta un escogido repertorio de los villancicos más populares y se recogen alimentos para las familias necesitadas  que repartirá la Asociación Benéfica Rodrigo de Varo,  que reside también en el barrio. Sin duda, la mejor  postal de Navidad que se puede dibujar.