No es la primera vez que recibimos fotos denuncias de personas con problemas de movilidad   que sufren la impericia de las autoridades del Ayuntamiento de Aguilar  para preservar el interés de los ciudadanos por encima del de  empresas que aprovechan  la indolencia del alcalde en cuestiones como esta,  para  arrasar con su prepotencia los espacios  de los vecinos. Ellos van a lo suyo,  y no piensa que, además de infligir leyes y normativas, pisotean el derecho de los demás.

Así ocurrió, por ejemplo, con el póster de cemento de Sevillana o Telefónica colocado hace más de un año en la acera de la calle Granada, que obliga a bajarse de  la misma a todo  aquel que por allí pasa. Así ocurre con muchas obras que se vallan ocupando la acera, y se mantienen  años y años impidiendo el paso por  la misma a los viandantes, entre  ellos, personas mayores,  carritos de bebes,  y  sillas de disminuidos que se ven obligados a bajarse a la calzada con el peligro correspondiente. Y Así  ha sucedido ahora en la calle Altozano, en la que  Emproacsa ha colocado junto a un registro de agua este armatoste que impide el paso por la acera.

Hasta ahora las autoridades, ante estos abusos, siguen haciendo como el avestruz, o simplemente  miran para otro lado, pasando olímpicamente del tema,  o como mucho, se presenta una denuncia y se cubre  expediente, pues hasta ahora, ni se ha quitado la biga de cemento de la calle Granada, ni se han retrotraído las cercas de las obras, ni esperamos  que Emproacsa valla a retirar este artefacto. Sino, tiempo al tiempo,   y demos gracias que no se le ocurra colocarlo en todas las calles para sustituir las tapas de los  registros.  Lo dicho, una ciudad sin ley.