La afición al deporte rey congregaba en las gradas del único Instituto de Aguilar, por aquellos años, a jóvenes futbolistas  que se enfrentaban  en una improvisada liga de equipos  integrados por  grupos de amigos. Más de dos décadas han transcurrido desde que se tomó esta fotografía en la que se distinguen fácilmente a ellos y ellas, por lo que obvia  poner sus nombres.