Explorar0127Verte  en estampa tan vetusta  es contemplar el  tiempo detenido de un instante eterno, aquel que se renueva cada tarde de Jueves Santo cuando tu sola presencia  en los aledaños de la ermita de la Veracruz  colma de fe a todo un barrio.

Místico fervor de arrabales que nacieron bajo la protectora mirada de tus ojos, acendrara devoción heredada de padres a hijos, y de hijos a nietos que siguen evocando tu nombre, Remedios,  por los siglos de los siglos.