images Pernales: el último bandolero que anduvo por las tierras de Aguilar

La próxima edición del libro de Antonio Maestre sobre la vinculación de Aguilar de la Frontera con el fenómeno del bandolerismo pondrá de relieve la relación que  mantuvieron con nuestro pueblo y los demás de  la comarca las más famosas gavillas de bandoleros a lo largo del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX.

Entre ellos se encuentra uno de los más celebres bandoleros españoles de ese tiempo,  último de los que trazó y llevó acabo andanzas y correrías en el término municipal y en el mismo casco urbano de Aguilar. Su Nombre Francisco Ríos González, nacido en Estepa (Sevilla) en 1879 y muerto en Villaverde de Guadalimar (Albacete) en 1907, más conocido por el sobrenombre de Pernales.

Miembro de una humilde familia muy pobre, se relacionó desde niño con los ambientes marginales y delictivos de los pueblos aledaños al suyo y, especialmente, de Sevilla y Córdoba. Solo o dirigiendo una pequeña partida de bandoleros, actuó durante años en territorio sevillano y andaluz, con algunas incursiones también a La Mancha. Su actividad se centró en el robo de hacendados, terratenientes y transportes.

Se hizo legendario su enfrentamiento con el siniestro y sanguinario don Francisco Carvajal, jefe de la Guardia Municipal de Puente Genil (Córdoba), al que retó a duelo. Carvajal nunca aceptó el desafío, y aunque “Pernales” intentó varias veces sorprenderle, el jefe militar siempre logró evitarle. Realizó muchos de sus robos junto a Antonio López Martín, “El Niño de la Gloria”, que fue muerto por la Guardia Civil en mayo de 1907. Se asoció entonces con Antonio Jiménez Rodríguez, “El Niño de El Arahal”.

Tras tener un hijo de su compañera, decidió, junto con su familia y su compinche, cambiar de vida y marchar a América. Pero cuando se dirigía hacia el puerto de Valencia con el propósito de embarcar, fueron sorprendidos y muertos por la Guardia Civil en la sierra de Alcaraz. Su fama no hizo sino aumentar con su temprana muerte. Corrió la voz de que el campesino muerto en la sierra de Albacete no era “Pernales”, y que él seguía vivo preparando su regreso. Los vendedores de coplas ciegos de toda España difundieron su leyenda, que le presentaba como prototipo de bandolero generoso, entrañable y provisto de una profunda conciencia social.