tLos meses estivales constituían el periodo o campaña de mayor actividad en los viejos tejares de Aguilar. La rudimentaria maquinaria y los calurosos hornos conformaban la base de producción de ladrillos, dependiente de una mano de obra en la que, tal como muestra esta fotografía fechable en la  primera mitad del pasado siglo XX, se incluía niños de todas las edades.