Ante todo una aclaración, no estoy ni a favor ni en contra de que las mujeres lleven velo, burka, niquad, hiyab o anden en pelota picada por la calle Moralejo, si se trata de una decisión adulta y voluntaria. No trata este artículo de opinión sobre el derecho a llevar tal o cual prenda, símbolo religioso o de comparar situaciones de nuestra cultura en relación a otras (velo de las monjas / velos islámicos) sino de las implicaciones educativas que dicho uso tiene en un centro de enseñanza público.

Hace poco se formó una buena cuando una adolescente, de religión islámica, acudía al instituto con el pelo cubierto, tema que ha llegado hasta los tribunales y que ahora se ha extendido sobre la prohibición de burkas y niqad en centros públicos de algunos municipios. El caso llegó a situaciones absurdas como fue la exclusión del instituto por no cumplir el reglamento interno del centro, que otros centros cambiaran sus reglamentos para impedir que la Consejería la matriculase en ellos y por último que otro lo cambiara para poder admitirla, para finalmente no acudir a este último.

En mi opinión un centro educativo público no debe verse inmerso en este tipo de polémicas y debería legislarse al objeto de evitar que los padres puedan personalizar la prohibición del uso de determinados signos religiosos en un docente, director, colegio o instituto. Aunque nuestra Constitución protege la libertad religiosa, también indica que somos un estado laico e incluso la Ley del Menor (1/1996, de 15 de enero) los protege, entre otras cosas, de decisiones que puedan tomar sus progenitores y que atenten contra su persona. Un ejemplo de esto último se da cuando la ley obliga a realizar transfusiones de sangre a menores Testigos de Jehová. Posiblemente un ejemplo extremo, ¿qué tendrá que ver un velo que tape la cabeza con una transfusión sanguínea que pueda salvar una vida?,… en mi opinión creo que si se actuá para proteger la vida de un menor que aún no tiene capacidad de decidir por sí mismo, de la misma manera se tiene que proteger su formación hasta que pueda decidir libremente.

Por otro lado, y desde el punto de vista del que desarrolla su trabajo con menores, la prohibición del uso de velos, burkas, niqad y hiyab en los colegios públicos supone:

- Ayudar a la integración de estas alumnas en nuestra sociedad. Por un lado es triste ver lo cruel que pueden llegar a ser algunos de nuestros/as menores, cuando se encuentran frente a alguien que, por alguna u otra razón es diferente, pero a la vez su uso dificulta la cercanía y amistad con los que no procesan su cultura, es como si llevasen un cartel anunciando “yo soy así y no admito otra opción”.

- Evitar la discriminación sexual que este tipo de indumentarias representa, ya que a ningún miembro del sexo masculino se le exige que lo lleve.

- Elimina la imagen, que su uso da, de supeditación del sexo femenino al masculino, ya que implica un deber de obediencia y marca una diferencia inadmisible en un centro educativo en el que se intenta a diario educar en igualdad.

La democracia tiene que ser tolerante y para ser tolerante hay que respetar a todo el mundo con sus creencias y símbolos incluidos y por ello podríamos caer en el error de pensar que no sería razonable que el estado prohibiera, penalizara o regulara por ley el uso de estos símbolos, siempre que se manifiesten de manera que no atente contra la dignidad de las personas. Como principio, totalmente de acuerdo, pero sólo en aquellos ámbitos personales en los cuales su uso no implique la desprotección de menores o la desigualdad entre sexos.

Para acabar me gustaría cometar que el primer presidente de la moderna República de Turquía Mustafá Kemal prohibió el velo en 1924 o que el rey Mohamed V de Marruecos levantó en 1957 la obligación de llevarlo. Si desde su propia cultura ven lo absurdo y atrasado  que para la mujer  supone el uso de estos símbolos, cómo es posible que nos encontremos políticas españolas que justifican “la libertad” de su uso diciendo que peor sería verse encerradas en sus casas por no poder salir a la calle con la prohibición del burka.

 

José Miguel de la Rosa Sánchez

Imagen: Agencia efe vía noticias24