oMucho, y no para bueno, ha cambiado el sentimiento de la mayoría de los españoles  con respecto a la actual Constitución, que tal como muestra la fotografía, se celebraba con balconadas en  el Ayuntamiento  en sus primeros años de vida.

Casi cuatro décadas han trascurrido desde que se tomó esta foto en la Plaza de San José, y mañana, con motivo del aniversario de la ratificación en referéndum por el pueblo español, el 6 de diciembre de 1978, de la Constitución, nuestro Ayuntamiento no celebrará  ningún acto conmemorativo.

Después de este período estamos en condiciones de afirmar que el modelo de Estado y de gobierno surgido de la llamada Transición está roto: La Constitución de 1978 declara derechos que nadie garantiza (vivienda y trabajo dignos, servicios públicos de calidad y de acceso universal, redistribución de la riqueza nacional, etc.), y en tiempos difíciles como los actuales hace recaer todo el peso sobre las familias trabajadoras, liquidando la democracia formal en favor (y por manos) de la dictadura de los mercados.

La actual crisis económica capitalista, las contradicciones acumuladas por los procesos autonómicos, la particular cuestión de la ley sucesoria, la corrupción económica y del sistema jurídico, la creciente desigualdad social… pueden crear la oportunidad para un cuestionamiento de todos estos déficits y, por tanto, de la forma de Estado.

Nos situamos ante un texto que sólo tiene contenido retórico y cuyo articulado no se garantiza con las actuales políticas que desarrolla el gobierno de la nación. Por ello, es necesario el impulso de un nuevo Estado federal, laico, solidario y con derechos garantizados para todas y todos. Desde Izquierda Unida planteamos como necesidad un nuevo planteamiento de modelo de país que no debe pararse más en el tiempo. Es necesario un proceso constituyente desde una óptica federal que resuelva los problemas económicos y políticos de nuestro país.

En este escenario de negación de derechos no es posible festejar aniversario alguno del texto constitucional con quienes trabajan en sentido contrario a las necesidades de la mayoría social. Todo lo contrario, es momento para construir una alianza amplia a favor de otro modelo político que anteponga los derechos de la ciudadanía

Antonio Maestre Ballesteros