7

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa Semana Santa de Aguilar  de la Frontera de 1915

El hallazgo en la prensa histórica provincial  de un artículo sobre el desarrollo de la Semana Santa de Aguilar en el año 1915, permite elaborar este breve estudio histórico que evalúa la importante evolución experimentada por la tradicional fiesta religiosa en nuestro pueblo durante el último siglo trascurrido.

Comenzó aquella Semana Mayor el Domingo de Ramos, 28 de marzo, y concluyó el de Pascua, que era 4 de abril. Varias jornadas después, concretamente el día 8, recogía el diario “El Defensor de Córdoba” una crónica, que aunque no cuente con apoyo gráfico,  permite visualizar en el imaginario las añejas procesiones y cortejos cofrades de hace un siglo. A ello contribuye  el pormenorizado texto que envió un anónimo corresponsal local.

El Defensor de Córdoba- Diario Católico, año XVII Nº 4744- 8 abril 1915.

La pertinaz lluvia deslució la procesión de Nuestro Padre Jesús Caído desde la parroquia del Carmen a la iglesia de la Veracruz. Al pasar frente a la Cárcel se oyeron conmovedoras saetas. En las calles del recorrido lucían  iluminarias y se quemaron muchas bengalas..

A los Oficios del Jueves Santo y a la Visita a los Sagrarios asistieron numerosos fieles. La Visita a los Sagrarios la realizaron las cofradías siguientes: Cofradía de N.P Jesús Caído; Santísimo Cristo de la Salud, Nuestro Padre Jesús de la Humildad, Nuestra Señora de los Remedios, Cofradía de los Dolores, Santo Sepulcro, apostolado y Nuestro Padre Jesús Nazareno y otras. Todos los cofrades vestían vistosas túnicas.

A las 7 de la tarde salió la procesión de N.P. Jesús de la Humildad luciendo hermoso trono de plata donado por D. Franciscos Calvo Rubio que (QEPD), presidida por el hermano mayor D. Emilio Berlanga, recorriendo las principales calles de la población, terminándose a las 12 de  la noche.

A la 1 de la madrugada salió la procesión de los Dolores de María Santísima. Fue recibida por los cofrades a los acordes de la Marcha Real por la banda de  los Salesianos. A las 4 de la mañana volvió a su iglesia.

A las 5, y en la calle Jesús se verificó el tradicional Prendimiento por la Centuria Romana. Enseguida se organizó la procesión del Paso con las imágenes de Jesús Nazareno, San Juan, la Verónica, la Magdalena, y la Virgen de los Dolores. En el Llano de la Cruz se incorporó la Virgen de los Remedios que lucía hermoso palio donado por el mayordomo Don Agustín Aranda y confeccionado en ésta.

En la plaza se pronunció el Sermón del Paso por D. Manuel López Arenas, que escuchó después entusiastas alabanzas por su elocuente oración. Terminado este prosiguió la procesión a la que se incorporó la cofradía de los romanos con su artístico paso de Jesús Caído, imagen muy venerada en ésta.

A las 5 de  la tarde, en la parroquia del Soterraño el virtuoso presbítero D. Jesús Lucena pronunció  el hermoso Sermón sobre el Descendimiento, que conmovió a la inmensa concurrencia que acudió a escucharlo. A las 6 de la tarde se verificó el traslado de la imagen del Santo Cristo de la Salud desde su iglesia a la parroquia citada.

A las 8 salió la procesión del Santo Entierro, en la que figuraban todas las cofradías citadas, la de los 72 y la de la Soledad. Presidieron las autoridades locales y asistió la brigada sanitaria de la Cruz Roja con banderas y cornetas.

A las 10 del domingo de celebró la función religiosa que la cofradía de N. S. del Mayor Dolor dedica a su titular. Pronunció un brillante panegírico D. Benito Rubio Larraguete.

Aunque pudiese parecer en la comparativa con la  actual, que aquella Semana Santa de principios de siglo estaba subyugada por el escaso número de cofradías  y pasos, en su contexto histórico respondía a una celebración lucida y brillante, ya que se enmarcaba en un ciclo de auge y esplendor de las procesiones penitenciales, que originó la constitución de nuevas cofradías como: la del Señor de la Humildad y la de la Virgen del Mayor Dolor, además de importantes estrenos e innovaciones en el patrimonio artístico-religioso.

Se advierte en el texto que las inclemencias meteorológicas pudieron alterar las procesiones del Jueves Santo, lo que justificaría que, tanto la Virgen de los Remedios, como Jesús Caído, se incorporasen a la procesión de la mañana del Viernes. Precisamente la Virgen de los Remedios estrenó en esos años un palio. Con toda seguridad fue el formado por cuatro barras torneadas de madera y techo del mismo material, que lo conservó la cofradía hasta hace unas décadas, y se utilizó para la primera Romería.

Sitúa el articulista el inicio de la salida de las cofradías en la noche de Miércoles Santo  con el anual traslado del Caído desde el Carmen a la ermita de la Veracruz, que alcanzaba su momento  de mayor esplendor y emotividad en la calle Nacional (Pescaderías), con la parada en la puerta de la cárcel. La  procesión oficial de esta  imagen se desarrollaba en la noche del Jueves Santo acompañada por sus cofrades, que mantenían aún la singularidad de vestir el traje de romano.

Interesantes son los datos que aporta la crónica sobre la procesión del Señor de la Humildad, única cofradía del Jueves Santo que había salido en su día ese año, y de la que destaca el estreno de  un trono  de plata. También resalta en las celebraciones de este día la Visita a los Sagrarios, en la que participaban todas las cofradías de penitencia,  y posiblemente también las de Gloria.

La procesión más “moderna” en aquellos años, aunque contaba ya con más de una década de antigüedad., era la de la Virgen de los Dolores, que partía del Soterraño a la una de la madrugada y volvía a las 4. Así se mantuvo hasta el año 1968, en el que, como es conocido, se trasladó al Sábado Santo a raíz del cambio de la liturgia que otorgó a este día también carácter penitencial.

Interesante es, por la riqueza de noticias que aporta,  la crónica que hace, aunque sea de manera sucinta, de la procesión nazarena, ya que permite constatar cómo  mantenía intacta aun  la estructura de la denominada “Procesión del Paso”. Preservaba  el horario de salida a las 5 de la mañana, así como  los tradicionales actos del Prendimiento y el del Sermón del Paso, participando en este último todas las imágenes originarias, como: el San Juan, la Magdalena, la Verónica, y la Virgen de los Dolores, (actual Amargura). También se acredita la presencia de la centuria romana como elemento característico de esta procesión.

La procesión  de la noche del viernes conservaba los parámetros tradicionales que la caracterizaban, reflejados en actos como el Descendimiento, que despertaba gran interés, o el traslado del Cristo de la Salud desde su Iglesia a la Parroquia Mayor. El desfile procesional de esta noche mantenía rasgos del siglo XIX, cuando adquirió la condición de procesión oficial, tomando parte en la misma representaciones de todas las cofradías, así como  las autoridades civiles, militares y religiosas.

Antonio Maestre Ballesteros87 (2)6OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERA

4 (2)