OLYMPUS DIGITAL CAMERAAntonio Maestre Ballesteros

                                       PLAZA DEL CARMEN

El marco urbano de la plaza del Carmen tiene sus antecedentes históricos más remotos en la construcción de una ermita dedicada a la Santa Veracruz, levantada en este paraje en los años centrales del siglo XVI. No podemos precisar con exactitud el año de edificación de la ermita, pero los datos recabados permiten marcar una orquilla cronológica que oscila entre los años 1550 – 1554. Documentalmente la noticia más vetusta sobre la existencia de la cofradía de esta advocación aparece registrada en la Visita Pastoral de 1554, en la que el mayordomo presentó las cuentas correspondientes a 1553. Con esta referencia consideramos que la fundación de dicha cofradía debió suceder en el mismo año 1553, o quizás pudo existir con anterioridad, pero no más allá de uno o dos años, que pudieron transcurrir desde su creación hasta que fue aprobada o reconocida por el Obispado:

 En la villa de Aguilar veinte y cinco días del mes de agosto de mil quinientos y cincuenta y cuatro años, el Señor Canónigo, licenciado, Don Fernando Martín, Visitador General de Córdoba y su obispado tomó cuenta a Luís de Barrionuevo, vecino de esta villa, de todos lo dineros que se cobró y gastó por la cofradía de la Santa Veracruz que se recibe en esta villa de tiempo de un año que se le cumplió del día de veinte y seis del mes de mayo, que ahora pasó de este presente año de mil quinientos y cincuenta y cuatro, y por cual año el dicho Luís de Barrionuevo fue mayordomo de la cofradía…..[1].  

 Si valoramos que la iniciativa de construir la ermita partió de la cofradía, la fecha de inicio de las obras debe encuadrarse en los años centrales de la centuria. Desconocemos los condicionantes que sopesaron los cofrades para elegir este lugar como emplazamiento de su templo, aunque podemos aventurar algunas consideraciones al respecto: en primer lugar el encontrarse lindante a una importante vía de acceso a la población como era el camino o carrera de los Moriles; en segundo por su orientación geográfica al sur, lo que le confería una climatología óptima; y como tercero su cercanía al casco urbano, aunque se encontrase retirada del mismo.

La construcción de la ermita y las condiciones geoclimáticas del paraje se vislumbran como factores determinantes del rápido desarrollo urbano que se produjo en las tierras limítrofes al edificio religioso, alcanzándose en varios años la constitución de un arrabal que se denominó con el nombre de la propia ermita y cofradía, Veracruz. El nuevo barrio se conformó con los solares delimitados para fabricar casas en las fincas aledañas a la ermita. Esta actividad urbanizadora se detecta en fechas tan cercanas a la construcción del templo como fue el año 1554:

Antón del Valle dio a censo y tributo por mil reales de renta por cada un año a Francisco Chaparro un solar cercado de dos tapias de alto por el arrabal de esta villa, por la Veracruz, que linda con tierras de Francisco de Aranda…….[2].

 En 1556 se constata una nueva delimitación de solares en las inmediaciones de la ermita, poniendo de relieve un hecho que fue determinante en la urbanización y alineación de las calles de este suburbio, como fue la acción que el propio clero tuvo como agente urbanizador de la zona, al delimitarse los primeros solares en las tierras que la Fábrica de la Parroquia poseía por estos contornos:

Digo que a los doce días del mes de septiembre del año pasado de mil quinientos cincuenta y seis, Luís de Barrionuevo, vecino que fue de dicha villa, hallándose de arrendador vitalicio de una haza de tierra propia de dicha fábrica en los arrabales de la Santa Veracruz, la dio a censo a Andrés Fernández de Espejo y otros diferentes vecinos de esta  dicha villa para que en ella fabricasen casas, lo que en efecto practicaron, y por diferentes dudas que ocurrieron entre las dichas fábricas y dichos fabricantes de casas se determinó por personas inteligentes el que pagando cada uno por cada solar doscientos sesenta maravedíes de renta anual de censo perpetuo….[3].  

 Este dato situa el origen de las primeras casas y calles que emergieron en los terrenos aledaños a la ermita, en el espacio geográfico que comprendió el primer arrabal de la Veracruz. Con referencia concreta al área que ocupaba la plaza aledaña al templo  consideramos que ésta comenzó a delimitarse con la construcción de la propia ermita y se fue completando con otros edificios o casas anexas, contabilizándose entre las primeras la que construyó la propia cofradía en 1574 para vivienda del santero:

Descárguensele más cuatro mil y cuatrocientos y veinte y ocho maravedíes que según la relación de un libro dijo haber gastado para labrar una casa para la iglesia de la Veracruz[4].

Con estos datos podemos precisar la existencia del templo y anexos sobre un llano o planicie al que aún no lindaban las casas que constituían la calle Carrera de los Moriles.

El espacio que abarcaba el llano o planicie de la ermita sufrió una profunda transformación en los últimos años del siglo XVI, hecho que conllevó la desaparición del propio templo. El origen de estas circunstancias se relaciona con la llegada a Aguilar del grupo de frailes Carmelitas que, tras no conseguir fundar convento en la vecina ciudad de Montilla, optaron por intentarlo en la villa cabecera del señorío. Desde su llegada, la reducida Comunidad religiosa, que encabezaba fray Agustín de los Reyes, se instaló en la ermita y hospital de Santa Brígida, donde permanecieron varios años. En el transcurso de ese tiempo se gestó el proyecto de levantar el nuevo convento en un lugar con mejores condiciones geográficas y climáticas, determinando la Comunidad que el lugar más propicio para tal fin correspondía al que ocupaba la ermita de la Veracruz.

Como era previsible tal decisión no estuvo exenta del lógico conflicto que conllevó la pretensión de derribar la citada ermita, donde residía la cofradía más antigua de la Semana Santa de Aguilar, para construir el convento. Franco y Areco se hizo eco del litigio en los siguientes términos:

 …..Superando algunas dificultades en las que intervinieron el vecindario resuelto a impedir la obra, porque veía era indispensable la ruina y supresión de la ermita de la Veracruz, a la que concurría al toque de oración  a rezar el rosario, con limosnas del Marqués y de la villa se dio principio a la fábrica derribándose la referida ermita….[5]

Los frailes ganaron la disputa, y la que fue segunda ermita de la Veracruz de Aguilar[6] desapareció en la década de 1590, ocupando su solar y tierras colindantes el Convento de los Carmelitas Descalzos. Dicho cenobio comprendía, además de la clausura de la Comunidad, otros edificios anexos como la iglesia y el cercado que cerraba la huerta que cultivaban los frailes. La descripción geográfica del entorno del convento en el mismo año en que fue inaugurado se recogió en el libro fundacional de eta manera:

 Francisco Antonio Crespo de León escribano público de número de esta villa de Aguilar, certifico y doy fe a los señores que la presente vieren como hoy día de la fecha, estando en el convento de religiosos Carmelitas Descalzos de ella, y precedido del rezo de humanidad con el dicho señor Prior de dicho convento por el presente, fray Josef de San Pedro, superior, que fue exhibido un libro forrado en pergamino y sus hojas numeradas , y tiene por dibujo, Protocolo del Convento de la Virgen y Madre de Dios, Nuestra Señora del Carmen de Aguilar de la Frontera, y al folio cuarto en que trata de las tierras de dicho convento contiene diferentes capítulos, que uno de ellos a la letra dice como sigue=

 Traslación del Convento

 

Acabó su oficio el dicho padre fray Cristóbal del Espíritu Santo en el año de 1601 = y fue electo en cuanto prelado el mismo año el padre fray Clemente de San Pedro, en cuyo tiempo se hizo la traslación de Santa Brígida al sitio que tenemos ahora, el cual aceptó nuestro Reverendo Padre fray Agustín de los Reyes, porque siendo electo Provincial, el año 1595= como quería tanto ésta su fundación la visitó, y pareciéndole que el sitio era angosto, que no podían los religiosos tener huerta, y considerando que a los principios sería más fácil la mudanza que después de muchos años, con consulta y acuerdo de las personas entendidas; eligió el sitio que hoy tiene el convento, el cual por lo sano, por lo desahogado y ancho, era el más apropiado que se podía escoger para nuestro instituto, porque eran unas casas viejas, con unos corrales grandes y capaces, para convento e iglesia, los cuales por la parte del norte miran a la calle de la Carrera; por el Mediodía, a la ermita de la Veracruz antigua y Torre de Camarata; por la del Oriente a la Membrilla; y por el Poniente a la Veracruz nueva; por esta parte estaban continuos con casas de Martín Carrillo; por el Oriente iba el camino, desde la Carrera hasta la cruz que dicen de Monturque, para ir al mismo Monturque; el cual camino, a la mano derecha tenía un arco por donde se entraba a la ermita de la Veracruz antigua, de la cual salía otra calleja que llamaban de la Veracruz e iba a salir a la esquina de la huerta que cae a la calle de Monturque, que venía a caer al Mediodía….[7].

 Tan minucioso apunte permite delimitar gráficamente la distribución urbana que presentaba el paraje de la actual Plaza del Carmen a finales del siglo XVI, además de concretar algunas fechas históricas en la construcción del convento, como fueron la de 1595 para el inicio de las obras y 1601 para el traslado de la Comunidad desde Santa Brígida al nuevo convento. También aporta una interesante noticia sobre la ubicación que tuvo la antigua ermita de la Veracruz, que podemos situar en el espacio que comprende la actual Plaza de los Naranjos. Otro dato puntualiza que el edificio del convento se emplazó sobre el camino que desde la calle Carrera llegaba a la ermita y continuaba hacía el camino de Monturque:

La de Monturque siempre ha tenido el mismo nombramiento aunque es verdad que hallándose el testigo en edad juvenil ha oído  decir muchas veces a sus mayores y más ancianos que se hallaba una calle desde la que hoy llaman Carrera y atravesaba por medio del convento de religiosos Carmelitas Descalzos de esta villa e iba a salir a la citada que hoy llaman de Monturque, y la dicha calle le llamaban de la Santa Veracruz, por la que hoy existe en dicho convento, una cruz de piedra antiquísima por donde dimanaba la citada calle de la Santa Veracruz…[8].       

La desaparición de la ermita y la construcción en su solar del cenobio Carmelita, no solo modificó el trazado urbano de la zona, sino que incitó una nueva nomenclatura para la misma, relegando la antigua de Veracruz por la nueva de Llano del Carmen, que recibió el espacio existente delante de la nueva iglesia y entrada al convento. Por esos años la calle Carrera había alcanzado ya este lugar y a él hacían esquina las últimas casas de las dos aceras.

Podemos considerar que los primeros moradores del reformado enclave fueron los frailes que habitaron el convento en los años iniciales del siglo XVII. Desde ese tiempo el Llano del Carmen adquirió una considerable relevancia urbana, tanto por la existencia del templo y convento, como por algunas ceremonias religiosas que comenzaron a celebrase en este lugar, entre ellas, el Sermón del Paso, que acontecía en la mañana del Viernes Santo durante la procesión de Jesús Nazareno. Prácticamente fueron coincidentes la fecha de llegada de los frailes Carmelitas a Aguilar y la de la fundación de la cofradía de los Nazarenos, a la que se vincularon los religiosos desde ese tiempo acompañando a la imagen de Jesús en la procesión del Viernes Santo, y predicando sus cultos al menos desde 1595[9]. No es aventurado creer que fueron los frailes los instigadores del cambio de itinerario de la procesión que se produjo a partir de 1601[10], dirigiéndola hasta la explanada o llano de su iglesia y convento, en cuyo lugar se escenificaba el Sermón del Paso.

Qué duda cabe que éste interés de los frailes debió conllevar la intención de ayudar a revitalizar el entorno urbano del convento, objetivo que contó con otras iniciativas posteriores, como fue la colocación de un reloj público en la torre campanario de la iglesia en el año 1700.

En este Cabildo se dijo que en atención a que el Convento de Carmelitas Descalzos de esta villa ha comprado  un reloj para poner en el campanario de su iglesia para que todos los vecinos tengan por donde guiarse supuesto de no haber en esta villa más que el de la iglesia y que este no se oía en todo el barrio alto, de que se carecía mucho de otro reloj, y que se ha dispuesto que el dicho convento se ha esforzado a ponerlo no siendo de su obligación, pues para su convento tienen otro pequeño para su gobierno, y que para hacer la campana les falta alguna porción, en cuya consideración y siendo bien público de esta villa el que se ponga el dicho reloj, acordaron y mandaron que por vía de limosna se le de al dicho convento quinientos reales para ayuda …[11]

Las primeras referencias documentales a este emplazamiento urbano en los padrones de habitantes no se registraron hasta principios del siglo XIX. En 1823 se apuntó textualmente:

                                               LLANO DEL CARMEN 

CONVENTO DE RELIGIOSOS CARMELITAS DESCALZOS 

R. P. Pº. F. Rafael de San Antonio

P. Sup. F. Manuel de San Joaquín

P.F. Antonio de San Miguel

P.F. Antonio de San Agustín

P.F. Bernabé de Santa Teresa

P.F. Manuel de San Andrés

P.F. Antonio del Patrocinio                                                    

P.F. Alonso de San José

P.F. José de San Rafael

P.F. Juan M. de San José

P.F. Juan de los Dolores

P.F. Juan del Santísimo

P.F. Bartolomé de San José

 CORISTAS

F. Francisco de Jesús y María

F. Francisco de Paula de Santa Teresa

F. Francisco de San José

LEGOS

F. José María de Jesús

F. José María de los Dolores

F. Manuel María de San José

F. Juan de San Rafael

F. Miguel de la Virgen del Carmen

F. Antonio de San Juan de Dios

Hº, Juan de San Ambrosio

 Nº 2 José de la Rosa de 42 años, jornalero casado con Manuela Muñoz de 30 años, hijos Ana de 9, José de 7, Teresa de 5, María de 4.

          Pascual Delgado, viudo, hijos Manuel de 19 años[12] 

De esta nosticia se desprende que el Llano del Carmen lo conformaba por ese tiempo, además del convento e iglesia marcados con el número 1, una casa señalada con el número 2 en la que habitaban dos familias.

Hemos recogido nominalmente los componentes de la Comunidad religiosa en dicho año, ya que probablemente a éstos les tocó vivir las circunstancias que marcaron el devenir histórico de este lugar y convento durante la primera mitad del siglo XIX. En 1835, y como consecuencia de la supresión de los conventos masculinos con la Ley  desamortizadora de Mendizábal, se produjo el cierre y exclaustración del de Aguilar. Tal medida tuvo consecuencias directas sobre el edificio claustral que pronto fue sometido a reformas y transformaciones para adaptarlo a los nuevos usos que se le dio, así como al entorno del Llano del Carmen donde se delimitaron nuevas alineaciones de fachadas.

En los años siguientes a la exclaustración el Llano del Carmen aparece en los padrones de habitantes dentro de la numeración de la calle Carrera, concretamente entre los números 27 y 28 de la misma. En 1837 se apuntó, después del número 27, una casa sin número que habitaba Manuel Moreno Arjona; dicha casa se comprendía dentro del Llano del Carmen. A continuación se apuntó el Convento de Carmelitas y la familia de Rafael García, viudo, junto a su hijo Antonio García. En el mismo apunte aparece  Juan del Pozo, de 50 años, fraile exclaustrado, y Josefa de Luque, de 51 años, viuda[13]. Todo indica que dichas personas habitaban en el edificio del exconvento, parte del cual se  adaptó para acoger provisionalmente a familias desamparadas. Fue el Ayuntamiento quien se hizo con la titularidad de dicho edificio para ubicar en él un cuartel de Milicias y una escuela, además de vender varios solares para fabricar casas.

Apuntes similares se recogen en los padrones de habitantes de los años siguientes. Según el de 1838 los vecinos del Llano del Carmen se contabilizaban entre el número 27 y 28 de la calle Carrera, más una casa sin numerar que habitaban las familias de Martín Cerrillo, albañil, y Antonio del Pino, zapatero. A continuación se apuntó el Convento del Carmen, y habitando en él Josefa Luque, viuda y pobre; y Agustina Recio de 55 años, soltera y lavandera[14].

Esta misma situación se mantuvo durante las décadas siguientes, constatándose que la exclaustración del convento no conllevó el cierre al culto de la iglesia, que quedó bajo la tutela del clero regular como iglesia auxiliar de la parroquia del Soterraño. En 1843 se produjo la cesión definitiva del edificio del exconvento al Ayuntamiento por parte de la Junta Superior de Venta de Bienes Nacionales:

El Señor Presidente de la Junta Superior de venta de bienes nacionales con fecha 17 del que sigue me dice los siguiente: La Junta de ventas de bienes nacionales usando de las facultades que le confiere el Decreto de 26 de julio del año anterior a tenido a bien ceder gratuitamente al Ayuntamiento de Aguilar el suprimido convento de Carmelitas Descalzos de la misma villa, con exclusión de su huerta y huerto si lo tuviere a cuya venta se procederá inmediatamente para destinarlo a escuela de educación primaria y cuartel de la Milicia Nacional, lo cual deberá verificarse dentro del preciso término de seis meses, quedando en otro caso nula y sin ningún valor esta gracia…..[15]

Como recoge el dato, la Junta autorizó la ocupación del edificio por el Municipio, salvaguardando de la cesión las tierras de la huerta que debían ser vendidas. Se trataba de una cesión finalista al especificar el uso que debía darse al inmueble: una escuela y el cuartel. Este condicionante supuso un problema importante para las arcas Municipales al no contar éstas con los recursos necesarios para la adaptación del inmueble a dichos usos. Como alternativa para reunir el caudal necesario y realizar las obras de adaptación se optó por derruir parte del convento, y vender los materiales recuperados y habilitar solares para su enajenación.

Este acuerdo marcó el devenir arquitectónico del llano del Carmen, ya que la parte del edificio derribado limitaba con dicho espacio, y los solares marcados tuvieron su acceso por el mismo:

Por el valor de setecientas y cuarenta varas cuadradas de área que compone el solar que hace frente a la calle Carrera hasta el cercado a dos reales bara…

 Por el valor de novecientos ochenta y cuatro baras, también cuadradas, que ocupan los comunes viejos del convento a igual precio…[16].

La subasta de terrenos tuvo lugar el 28 de marzo de 1843, siendo adjudicados a Francisco Fernández Abango[17]. Tenemos constancia de que uno de los primeros usos  que se le dio a las dependencias exclaustradas fue el de salón cultural o teatro:

Solicitud de don Rafael Maria de Luque  y consortes, se acordó concederles el permiso que solicitan para construir en uno de los salones bajos del extinguido Convento del Carmen (que está adjudicado al Ayuntamiento) un teatro para trabajar la Sociedad Liceo Artístico y Literario que aquellos representan, procediendo en la ejecución de la obra que ofrecen hacer de su cuenta en dicho salón, con acuerdo de D. Francisco Fernández Abango, por la propiedad que tiene en la bodega subterránea del mismo salón, y bajo la expresa condición que si queda disuelta la enunciada sociedad , o traslada el teatro a otro punto por cualquier acontecimiento que fuere, han de dejar el repetido salón en estado de servicio, sin derecho a retribución alguna para su conservación[18].

En 1850 se promovió un intento de recuperar el convento por parte del Obispado de Córdoba, remitiendo éste una carta al vicario eclesiástico de Aguilar en estos términos.

Para dar cumplimiento a una Real Orden comunicada por el Ministerio de Gracia y Justicia se servirá usted decirme si el convento o monasterio suprimido en esa población, no estando enajenado podrá servir o ser útil para el culto, o bien para establecer en el alguna casa de misioneros[19].

El mismo documento especifica la respuesta que el vicario dio a la misiva del obispo, informándole que el convento estaba enajenado desde hacía dos años a Pedro Vedolla, vecino de Cádiz. Efectivamente, tal como hemos conocido, en 1843 el Ayuntamiento obtuvo la autorización del Estado para la ocupación del edificio. Una reclamación posterior, interpuesta por Francisco Fernández Abango, permite probar que a mediados del siglo XIX ya se habían construido varias casas en los solares liberados del exconvento, edificios cuyas fachadas ocupaban el lateral sur del Llano del Carmen:

Asimismo representó D. Francisco Fernández Abango en virtud de lo acordado en sesión del quince de enero último, y vista por esta Corporación la instancia del mismo en reclamación de los perjuicios que dice se le habían inferido en el despojo hecho de las casas que como dueño edificó en el solar del exconvento de Carmelitas Descalzos de esta villa….[20] 

Desconocemos el sentido de la reclamación que planteó Fernández Abango, al no precisar el perjuicio que según él se le había ocasionado. Como hipótesis consideramos que la demanda estaba relacionada con la falta de potestad del Ayuntamiento para enajenar los solares que le había vendido.

Estas circunstancias determinaron el marco geográfico y arquitectónico del Llano del Carmen, que según el padrón de habitantes de 1858 lo ocupaban cuatro edificios distintos: la casa número 1 habitada por Gregorio Carmona; dos casas sin numeración, una cerrada y otra habitada por Antonio Jiménez Avilés; y por último, la iglesia[21]. También se ubicaba por esos años en este lugar un molino aceitero propiedad de Manuel José Aragón, fábrica situada en el interior de la cerca del convento. Como acceso al mismo se delimitó durante el proceso de configuración de la plaza un callejón al que lindaba uno de los solares marcados para la construcción de las casas[22]. Por los datos manejados podemos deducir que tan solo se conservó del edificio conventual que daba frente al llano la fachada de la iglesia y la puerta de entrada al convento.

En 1865 se produjo el primer empiedro del espacio que delimitava el Llano del Carmen, contabilizándose un total de ciento veintisiete varas cuadradas con un coste de tres reales por vara, lo que sumó un gasto total de trescientos ochenta y un reales[23]. Por esos años, y coincidiendo con la primera numeración oficial de las casas por aceras, se produjo una variación en el registro de este lugar en los padrones de habitantes: se suprimió de la calle Carrera y se incluyó dentro del epígrafe de la calle del Carmen, concretamente ocupando los tres primeros números impares de esta calle.

Según el padrón de habitantes de 1861 la casa número 1 la habitaban las familias de Gregorio Carmona, Manuel Prieto, y Antonio Delgado, todos ellos jornaleros. La casa número 3 la habitaba el chocolatero Antonio Jiménez y la número 5 correspondía a la iglesia, en cuyas dependencias habitaba la familia del zapatero Diego de Varo[24]. El padrón de 1870 registró viviendo en la casa número 1 a Gregorio Carmona Espada, propietario, y Manuel Prieto Arjona, guarda. La siguiente casa no contaba con numeración y la habitaba Juan Rebollar Rodríguez, panadero. Con toda probabilidad dicha casa correspondió a la panadería existente en la calleja donde se ubicaba el molino. La número 3 la  habitaba  José Lozano Alfonso, administrador;   y en el número 5 se apuntó  la iglesia[25].

En los años finales de la década de 1880 se empadronó como vecino de este lugar el gaditano Juan Albarzusa, personaje con gran incidencia en la delimitación geográfica que adquirió este lugar a finales del siglo XIX, ordenándolo tal como se mantiene en la actualidad.

Vista otra instancia de don Juan de Albarzusa y Saris, fechada el tres de este mes por la que en mejora del ornato público solicita reedificar la fachada de su casa, calle del Carmen nº 1, avanzando la pared foral 13 metros de longitud y 3 metros 60 centímetros en latitud ó sea 47,50 superficiales, cediendo de la actual edificación de su propiedad 7 metros 90 centímetros en longitud, y 4 metros 80 centímetros de latitud sobre la calleja que existe a la derecha entrando de expresada casa, proporcionado ensanche para el transito y servicio de la tahona y molino aceitero comprendidos en ella, y resultando alineada esta  calle con la de Carrera, como exije la simetría de las construcciones modernas, y arrojando una diferencia el proyecto de 9,50 metros cuadrados solamente utilizados de la vía pública…….[26]

 La propuesta de Juan Albarzusa, fechada en 1892, contó con el beneplácito de los peritos del Ayuntamiento, quienes aconsejaron el cierre final de la calleja con una pared diagonal:

 resultando que practicado un detenido estudio sobre el terreno no se perjudicaban los intereses comunales en la proyectada obra, pudiendo desde luego concederse a su juicio opinando de acuerdo en el acto de la Comisión del ramo con el requisito de que la esquina a la calleja sin salida fuese cerrada por una diagonal que evitase rinconada a propósito para inmundicias o asechanzas….[27].

 Podemos considerar, a tenor de estos datos, que al inicio de la década de 1890 el Llano del Carmen adquirió su demarcación actual, y a finales de dicha década, en 1897, se produjo el primer intento de cambio de nomenclatura a través de una iniciativa del entonces párroco de la iglesia del Carmen, Francisco Ruiz Gil:

 A continuación se dio cuenta de un oficio suscrito por don Francisco Ruiz Gil, cura propio de la parroquia de N. S. del Carmen, en la que pide autorización al Ayuntamiento para poner  a su costa el nombre de Plaza del “Mártir Nicolás Alberca”, preclaro hijo de esta ciudad, a la parte de la calle del Carmen que comprende el frente o plazoleta en que está situada la parroquia del mismo nombre[28].

 Como refleja la solicitud, la vieja iglesia de los Carmelitas había sido elevada  al rango de Parroquia en 1892, gracias a la iniciativa del sacerdote citado, precursor de otros proyectos que repercutireron en el ornato de este entorno, tal como conoceremos más adelante. No contó la propuesta de Ruiz Gil con el total beneplácito del Ayuntamiento, ya que si bien éste accedió al deseo del párroco para que una calle del pueblo se rotulase con el nombre de Nicolás Alberca, no fue el Llano del Carmen el espacio designado para tal fin, tal como pretendía el sacerdote:

Por unanimidad acuerda que en atención a que el preclaro hijo de esta ciudad Fray Nicolás Alberca de Torres habitó por largos años con su familia, antes y después de su ordenación de presbítero en la calle  Pintada, sea esta misma calle la que de hoy en adelante lleve el nombre de “Nicolás Alberca[29].

 Iniciado el siglo XX una nueva iniciativa del párroco conllevó la colocación en este lugar de un monolito dedicado a la Santa Cruz que derivó, pasado el tiempo, en el Cristo de los Faroles que preside la plaza actualmente. La solicitud para colocar el monumento -al tratarse de un terreno público-, la efectuó el párroco a través de una circular dirigida al Ayuntamiento y tratada en la Sesión del 29 de noviembre de 1902:

Se dio cuenta a continuación de una instancia suscrita por el cura de la parroquia del Carmen D. Francisco Ruiz Gil, solicitando al Ayuntamiento el oportuno permiso para erigir en el centro de la plaza del Carmen un monumento dedicado a la Santa Cruz, cuyo monumento ha de ocupar un espacio de ciento cincuenta centímetros cuadrados sobre la superficie del terreno según aparece del diseño unido a la instancia , el Ayuntamiento considerando que por el sitio en que ha de emplazarse la citada obra, en nada afecta al libre transito de la vía pública , sin discusión y por unanimidad acuerda conceder al párroco D. Francisco Ruiz Gil la creación del expresado monumento , debiendo notificarse en forma al peticionario el presente acuerdo para su satisfacción y efectos oportunos…[30].  

 A través de documentos gráficos, fechados en las primeras décadas del siglo, podemos comprobar cómo fue originariamente este monumento, tratándose sólo de la  base o escalinata que soporta la columna donde se sujeta la cruz, todo ello realizado en mármol rojo  y orientado hacia la fachada de la iglesia.

En las fotografías de la década de 1920 aparece el monumento cercado por sillones de piedra y herrería, así como rodeado de arboleda. Desconocemos si los asientos pertenecieron al proyecto original o se le incorporaron posteriormente. Palma Varo considera que esta cruz se hizo para señalar el lugar que ocupó la antigua ermita de la Veracruz. Todos los datos que hemos reunido al respecto indican que dicha hipótesis no está justificada, ya que el emplazamiento de la primitiva ermita estuvo cercano a este lugar pero distante del mismo. Como probaremos cuando estudiemos la calle Mártires de Poley, junto a la vieja ermita  existió un monolito a la Santa Cruz que quedó dentro de los muros del cercado del convento cuando se construyó éste, desapareciendo tras la exclaustración de los frailes. ¿Pudo ocurrir que la antigua cruz fuese desmontada y guardada en las atarazanas de la iglesia y posteriormente la colocase Ruiz Gil en la plaza del Carmen?, es una hipótesis que no podemos descartar, pero consideramos más fiable la probabilidad de que el actual monumento se realizase en 1902 para ser colocado en este lugar.

Durante las primeras décadas del nuevo del siglo las casas existentes en el Llano del Carmen se seguían contabilizando en los padrones de habitantes como primeros edificios de la calle del Carmen. Así, en el número 3 se empadronaron en 1906[31], Juan Valdés, natural de la Habana, y María Luisa de Albarzusa y Saris, natural de Cádiz. Todo indica  que dicha señora fue hermana del también gaditano Juan Albarzusa, que  fue quien, con la reconstrucción de su casa, delimitó el Llano del Carmen y el acceso al callejón del molino y panadería. Los descendientes de este apellido se mantuvieron viviendo en el lugar durante varias generaciones más, y tuvieron una implicación directa en la expansión urbana de la zona.

La Plaza del Carmen alcanzó su independencia, es decir, se constituyó como espacio urbano con numeración propia, en un año que no hemos podido determinar de la década de 1920. Este hecho pudo coincidir con la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, durante la cual se le varíó la nomenclatura, pasando a denominarse Plaza de Juan Gutiérrez Cámara. Con este nombre aparece ya en el padrón de edificios y solares de 1928 con la siguiente numeración y vecinos:

 

PLAZA JUAN GUTIÉRREZ CÁMARA

 

NÚMERO NOMBRE
s/n El Obispado
s/n Juan de Burgos Luque
1 Clara Albarzusa Barroso
3 Pablo Gordo Ligar
s/n Antonio Cosano Muñoz

AMA. Padrón de Edificios y Solares. Leg. 471. Elaboración Propia

Uno de estos vecinos, Pablo Gordo Ligar, se dirigió al Ayuntamiento en 1934 solicitando el arranque de los árboles que se habían plantado años atrás, y cuyas raíces estaban perjudicando a su vivienda[32]. Dos años después, en 1937, Clara Albarzuza reperó la fachada de su casa otorgándole la estética que presentó durante gran parte del siglo XX[33].

La anulación de los árboles aconteció en la década de 1940, coincidiendo con una de las alteraciones determinantes de la impronta estética que presenta actualmente la plaza. Durante esa década, y coincidiendo con el mandato del alcalde Agustín Aranda Romero, se modificó considerablemente el monumento a la Santa Cruz que había erigido Ruiz Gil en los primeros años del siglo  La transformación consistió en retirar los bancos de piedra que lo rodeaban, orientar el monumento para hacer frente a la calle Carrera, y cercarlo con una verja de forja y faroles, imitando al conocido Cristo de los Faroles de la Plaza de Capuchinos de Córdoba. Tanto la verja como los faroles los realizó el maestro herrero Cristóbal Lucena Varo, desconociéndose el autor de la imagen del crucificado[34].

Como refleja el padrón de edificios de 1926, uno de los vecinos de la plaza en ese año era Antonio Cosano Muñoz. El apellido Cosano ha permanecido avecindado en este lugar hasta la actualidad, siendo su representante más destacado el médico Miguel Cosano Moriana, quien compaginó su profesión con la de alcalde de Aguilar, cargo que ostentó entre los años 1957 -1971. Durante la década de 1960 acontecieron dos hechos que tuvieron una considerable incidencia en el ornato de la plaza, tratándose del adoquinado de la calzada y las obras de remodelación de la fachada de la iglesia, ejecutadas en 1966, cuando regentaba el templo el párroco Félix Vázquez[35].

El Ayuntamiento democrático propició en 1979 la recuperación de la antigua nomenclatura del lugar, rotulándolo nuevamente como Plaza del Carmen, nombre que ostenta en la actualidad[36]. La última reforma que afectó a la arquitectura de la plaza se produjo en la década de 1980, al ser derribada y reconstruida la antigua casa de los Albarzusa, actuación que sin duda restó belleza a este entorno monumental.

NOMENCLATURAS

ARRABAL DE LA VERACRUZ: aunque no responda a una nomenclatura propiamente dicha, hemos recogido esta denominación por tratarse del primer referente nominal que sobre este lugar recogen los numerosos documentos consultados, y para dejar constancia de que el germen poblacional de esta zona del casco urbano arrancó con la construcción de la ermita de la Veracruz a mediados del siglo XVI.

El culto a la Cruz Redentora donde fue crucificado Jesús de Nazaret alcanza su cenit a raíz del hallazgo por Santa Elena, madre de Constantino el Grande, de tres cruces durante las peregrinación que realizó a Tierra Santa en el año 327. Una de las tres cruces mostró ser la verdadera Cruz donde murió Cristo (Vera-Cruz), por sanar a una enferma. Desde ese tiempo se propaga la devoción al Sagrado Madero a través del culto a las reliquias de la Santa Cruz (Lígnum Crucis). Desde la primera mitad del siglo XVI adquieren un especial protagonismo en la expansión devocional a la reliquia de la Santa Cruz las cofradías penitenciales que toman como advocación la Santa Vera Cruz[37].

Numerosos investigadores coinciden en resaltar que este fenómeno es más acusado a raíz de serle otorgadas por el Papa Paulo III, en el año 1536, unas indulgencias especiales a la cofradía de la Santa Vera Cruz de Toledo, así como las concedidas en 1538 a la cofradía homónima de Córdoba. En la Diócesis cordobesa se implantan un importante número de cofradías de la Vera-Cruz durante el mandato del obispo Leopoldo de Austria entre los años 1541- 1557[38].

Como hemos conocido la cofradía de la Veracruz de Aguilar aparece fundada en 1553. Como ocurrió en otros pueblos y ciudades, esta cofradía construyó una ermita, retirada del casco urbano, que puso bajo la advocación de la Veracruz. Pasado el tiempo y debido al crecimiento de los arrabales, dichas ermitas quedaron dentro del callejero, como ejes de nuevos barrios que tomaron el nombre de Veracruz.

LLANO DEL CARMEN: es clara la vinculación de esta nomenclatura con la advocación o titularidad que tomó el convento e iglesia que levantaron los frailes Carmelitas en el paraje de la Veracruz, durante los últimos años del siglo XVI. Como es conocido, dicha Orden religiosa toma su origen en los ermitaños que desde el siglo XII vivían en el Monte Carmelo, Palestina, y cuya regla definitiva se debe a Simón Stock, visionario de la Virgen del Carmen en el siglo XIII.

PLAZA JUAN GUTIÉRREZ CÁMARA: destacado militar  aguilarense nacido en el número 45 de la calle Carrera en 1841. Hijo de Juan Gutiérrez Pretel y Manuela de la Cámara, desarrolló una intensa carrera militar que inició como cadete de infantería en 1857. En la década de 1860 consiguió los grados de teniente y capitán. Durante esos años participó en la guerra de Cuba. En 1874 alcanzó el grado de comandante, y un año después el de teniente coronel, y posteriormente el de coronel. Con tan solo 37 años, en 1878, fue ascendido a general de división.

Falleció en Granada el 15 de marzo 1898 tras padecer una breve enfermedad. Por expreso deseo su cadáver fue  trasladado hasta Aguilar a donde llegó el día 18 acompañado de su viuda, Ángeles Tiscar, e hijos. Fue recibido por el pueblo y autoridades en la estación del ferrocarril. Desde este lugar se organizó el cortejo fúnebre acompañado por el Regimiento de Córdoba y un escuadrón de Dragones al mando de un teniente coronel, dirigiéndose hasta la parroquia del Carmen donde fue enterrado en la capilla de las Angustias, fundada por el linaje de los Valenzuela, al que pertenecía este personaje por línea paterna[39].

 


[1] APS. Visitas Pastorales 1554 -1580, S/C.

[2] Ibidem.

[3] APS. Pleitos y Censos perpetuos, 1556, S/C.

[4] APS. Visitas Pastorales, 1554 – 1580, S/C.

[5] FRANCO Y ARECO,  J de. D. Museo Genealógico…,

[6] Como es conocido por los datos que aporta Franco y Areco  en su manuscrito, la primera ermita de la Veracruz de la que tenemos constancia histórica, existía ya en el año 1522, situada en la Silera vieja, junto al camino de Montilla.

[7] APS. Pleitos y Censos perpetuos, 1556. S/C.

[8] APS. Pleitos y Censos perpetuos, 1556. S/C.

[9] ESPINO Jiménez, Francisco Miguel. “Historia de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Aguilar de la Frontera. (Siglos XVI –XXI)”, p. 23. Diputación de Córdoba.

[10] Con anterioridad a esta fecha la cofradía seguía su procesión desde el llano de las Coronadas por la calle Pintada y Alferez.

[11] AMA. Acta Capitular 16 agosto 1700, Leg. 99.

[12] AMA. Padrón de Habitantes 1823, Leg. 210.

[13] Ibidem. 1837, Leg. 213.

[14] Ibidem. 1838, Leg. 213.

[15] AMA. Expediente sobre los útiles del convento de Carmelitas Descalzos 1843, Leg. 1480.

[16] Ibidem.

[17] Ibid.

[18] AMA. Acta Capitular 16 noviembre 1847, Leg. 129.

[19] APS. Carta del obispado fechada el 12 de enero de 1850, S/C.

[20] AMA. Acta Capitular 12 febrero 1855, Leg. 130.

[21] AMA. Padrón de Habitantes 1858, Leg. 219.

[22] AMA. Matrícula de los molinos aceiteros 1858, Leg. 483.

[23] AMA. Cuentas de Propios 1865, Leg. 1480.

[24] AMA. Padrón de Habitantes 1861, Leg. 220.

[25] Ibidem.1870, Leg. 223.

[26] AMA. Acta Capitular 6 febrero 1892, Leg. 138.

[27] Ibidem.

[28] Ibidem. 23 febrero 1897, Leg. 140.

[29] Ibidem.

[30] Ibidem. Supletoria 29 noviembre 1902, Leg. 141.

[31] Ibidem. 30 julio 1906, Leg. 142.

[32] Ibidem. 24 septiembre 1934, Leg. 147.

[33] Ibidem, 17 julio 1937, Leg. 148.

[34] PALMA VARO,  José. Apuntes para …, p. 336.

[35] Ibidem.

[36] AMA. Acta Capitular 25 mayo 1979. Leg, 151.

[37] SÁNCHEZ HERRERO, José. “La Devoción a la Cruz de Cristo, siglos IV al XV”. II Congreso Internacional de la Veracruz. Caravaca de la Cruz, 2000. p, 19. Confraternidad de Hermandades de la Santa Veracruz de España

[38] JIMÉNEZ BARRANCO, Antonio Luís. “El Culto y Veneración a la Santa Cruz en Montilla….”. Revista VeraCrux, Nº 2 agosto 2004, p. 4. Cofradía de la Santa Veracrux de Montilla.

[39] ESPINO Jiménez, Francisco Miguel. “Primer Centenario de la Muerte del General Juan Gutiérrez Cámara”. Revista Feria Real 1998, p. 43. Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera