DSCN0029Tras la esplendorosa jornada de colorido y bullicio  del Domingo de Ramos, el  Lunes Santo puso el contrapunto al recorrer las calles un desfile procesional en el que resalta el silencio y la sobriedad que ofrecen los nazarenos y único paso de la Hermandad de la Caridad.  Desde la iglesia del Beato Nicolás, en el Cerro Crespo, partía la silente comita pasadas las 9 de la noche, con la novedad de llevar una representación de nazarenos de  la Hermandad de la Caridad de la vecina localidad de La Rambla, como señal de hermanamiento entre ambas cofradías.

En la línea de esta hermandad, fue ejemplar el orden y silencio que ofrece su cuerpo de nazarenos, que aunque no muy numeroso, sí constituye un ejemplo a seguir. La alta temperatura de la noche obligó incluso a arremangar en algunos momentos las gualdrapas del trono, para aliviar a los costaleros.

Numerosas personas alumbraron tras el paso de este singular Misterio, en el que se ve a Jesús Cautivo seguido de cerca de la Virgen de la Concepción y San Juan Evangelista. Además de la salida y recogida, el trascurrir de la cofradía por la barriada del Cerro Crespo, y sobre toda la empinada  bajada a la calle Saladilla, constituyeron un año más los puntos neurálgicos de esta procesión.

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