DSCN0938Prohibiciones de las Fiestas de la Cruz en el Aguilar de 1726

Inmersos aún en la celebración de las fiestas de la Cruz, en su última jornada del domingo, que este año coincide con el día 3 de Mayo, Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, antigua fecha de celebración de estas fiestas, y para conocer el alcance y repercusión que ya tenían en las primeras  décadas del siglo XVIII,  reproducimos un extracto del Acta Capitular que muestra  los acuerdos recogidos en la Sesión Plenaria que celebraron los regidores del Cabildo Municipal en el día 2 de mayo, víspera de la tradicional celebración de las cruces.

Tal como se desprende de la lectura del texto histórico, para ese tiempo ya contaba esta celebración con un gran respaldo popular, que derivaba en situaciones de las no eran muy  partidarios los mandatarios públicos de la época. Sobre todo señala el edicto como mal mayor el ruido y malestar que provocaba a los vecinos  la fluencia de público a las cruces en horas despectivas.

Por la insistencia que muestra la Autoridad en zanjar el problema,  y la escala de las penas que se impondrían a los que vulnerasen estas normas, podemos considerar la poca permisibilidad social que se desprende del acuerdo, y también el interés por circunscribir la celebración festiva al entorno familiar  y al marco geográfico del interior de las viviendas.

…dijo que por cuanto en el día de mañana se celebra la invención de la Santa Cruz, y que es de su noticia que algunas personas tienen cruces aderezadas, y que con el pretexto de esta celebridad tienen fiestas públicas por la noches con concurso de munchas personas que, de que siguen graves inconvenientes al sosiego público, y para evitar lo referido manda su merced que ninguna persona de cualquier calidad que sea no tenga fiesta pública a las puertas de sus casas ni dentro de ellas, si no es a puerta cerrada sin consentir concurso de otras personas que las de su familia o parientes con apercibimiento de que además de proceder contra ellos y contra los que concurrieran a la dicha fiesta, a lo que haya lugar en derecho y responder a los perjuicios que se causaren, serán castigados con la pena de mil maravedíes aplicados  a su contribución y a ocho días de cárcel, y para que ninguno alegue de su ignorancia se publique este auto en la plaza y demás sitios públicos de esta villa.  

Desconocemos el alcance de cumplimiento que pudo tener este acuerdo, pero lo vivido este fin de semana pone de relieve que ni este, ni otros muchos impedimentos y censuras que se pusieron al Día de la Cruz  en décadas y siglos posteriores, han impedido su celebración, al encontrarse totalmente enraizada en la tradición festiva del pueblo.

Antonio Maestre Ballesteros