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Polémica sobre el gasto de la cera para la procesión del Corpus  de 1920

La presencia de los miembros de la Corporación Municipal en la procesión del Corpus Christi es tan antigua como la existencia de la propia celebración religiosa. Las actas capitulares de Aguilar reflejan desde el siglo XVI, con gran detalle y abundancia de datos y noticias, la implicación que el Cabildo de Regidores ha tenido en la organización  de esta fiesta, a cuyo esplendor y boato contribuyó las arcas municipales desde los tiempos más remotos.

Muchos son los avatares sufridos por una celebración en la que, a pesar de su anclaje en los ritos más tradicionales de la iglesia Católica, ha evolucionado con los cambios de mentalidad propios de cada época, hasta su configuración actual, en la que se mantiene aferrada en lo estético a las formas y modelos de otros tiempos, subsistiendo en una sociedad mucho más secularizada y diversa ideológica y culturalmente.

La evolución auspiciada por el cambio de convicciones en el pensamiento derivada de las dudas existenciales de las nuevas generaciones, la hayamos reflejada en un hecho, que puede parece anecdótico, pero en el que subyace el impulso de lo nuevo frente a lo viejo como fuerza que va modernizando a la humanidad. Tras siglos de repetirse el hecho de costear el Cabildo Municipal la cera para la procesión del Corpus, en las primeras décadas del siglo XX,  un Ayuntamiento  integrado por grupos de  diversa ideológica, se cuestiona por primera vez esa “obligación”.

Aunque al final se impone el pensamiento tradicionalista  al que eran afectos los concejales del frente monárquico, en el que se encuadraban  Liberales y Conservadores, y algunos republicanos como el señor Cecilia y el alcalde Leoncio Mejías,  la postura contraria contó también con un apoyo notable, seis votos sobre trece, lo que indica que la respaldaba un importante sector social. Entre los contrarios a seguir asumiendo ese coste por el Cabildo encontramos a Republicanos Radicales, como el concejal Navarro, y la minoría Socialista que encabezaba León Jiménez, éstos bastantes más moderados en su posicionamiento ya que no cuestionaban que los miembros de la Corporación asistiesen a la procesión, negándose sólo a que el Ayuntamiento costase la cera.

Aunque ese año se asumió el referido. Poco tiempo después, concretamente con las primeras corporaciones republicanas, se solventaría el problema inhibiéndose  el Ayuntamiento de  esa obligación, aunque no  de la de asistir a la procesión que se mantiene en nuestros días.

Acta Capitular   29 mayo 1920.

A continuación leyó el secretario interino un oficio del señor Arcipreste de esta ciudad invitando a la Corporación para la solemnísima y general procesión del Santísimo Sacramento.

El Señor Navarro expuso su opinión de que lo se fuese a invertir en cera se gastase en música. El señor Cecilia se mostro partidario de que la invitación se aceptara. El señor León Jiménez dijo, que no se oponía a que asistiese la Corporación pero que se evitasen los despilfarros de cera que ha habido en  otras ocasiones. El señor Presidente manifestó que lo que el Ayuntamiento acordase sería lo que el acataría y cumpliría, y respecto a lo del despilfarro de que había hablado el señor León entendía que si el pueblo  asociándose a los actos religiosos  formaba parte en el acompañamiento y pedía que se le facilitar cera no debía negársele, a cuyas palabras  respondió el señor León que el pueblo es inconsciente.

Y después de hablar varias veces los mencionados señores insistiendo el señor Navarro en que no se adquiriese cera, entre otras razones, según dijo, por celebrarse la procesión de día, exponiendo su criterio totalmente contrario al anterior el señor Cecilia, y expresando el señor Luque Cuenca, que el que quisiera asistir llevase comprada de su peculio la vela, se declaró suficientemente discutido el punto por el señor Presidente y se pasó a votación si se acordaba que la Corporación asistiese a la procesión.

Dijeron que sí los señores, Cecilia, Romero López, García Prieto, Alberca, Romero Pérez, Jiménez Trigo y el señor presidente. Y que no los señores León Jiménez, Luque Cuenca, Luque Jiménez, Navarro Reina, Varo Pineda, y Luque Ruiz. Quedando acordado por siete votos contra seis que se asistiera al a procesión adquiriéndose la cera correspondiente.

El señor León Jiménez explico  el voto de la minoría a la que él pertenece diciendo  que no significaba aposición a que el que quisiera asistir a la procesión, si no que se fuere a ella llevando cera costeada por el Ayuntamiento , a cuya manifestación se adhirió haciéndola suya el señor López Ruiz.

A propuesta del señor Alberca se acordó contratar la Banda de Música nada más que para la festividad del Corpus.

Antonio Maestre Ballesteros