remedios magna mariana eneroBreve historia devocional de la Virgen de los Remedios.

La devoción y culto a la Virgen de los Remedios de Aguilar de la Frontera está vinculada desde sus orígenes a la cofradía penitencial más primitiva y antigua de la Semana Santa: la Hermandad de la Veracruz, de la que es Titular mariana desde los lustros centrales del siglo XVI, en los que se fecha la erección canónica de esta cofradía.

Esta circunstancia ha determinado hasta el día de hoy el acervo devocional hacia la Virgen del Llano de la Cruz, y mantiene enraizadas las tradiciones más señeras que sustentan y fomentan el fervor y culto a la Sagrada Imagen. Existen documentos que acreditan que en el año 1553 la Hermandad de la Veracruz estaba erigida en la ermita de la misma advocación, situada en el extrarradio del pueblo, junto al camino o carrera de los Moriles, siendo su primer hermano mayor Luis de Barrionuevo.

En esas tempranas fechas la Hermandad estaba totalmente estructurada en su actividad cultual que giraba en torno a la celebración de la Fiestas de la Santa Cruz (Invención y Exaltación), y la procesión penitencial de la noche del Jueves Santo. Conserva esta cofradía el primitivo Cristo de la Veracruz, primer Titular, al que acompañaría muy pronto la imagen de la Virgen, que ya en esos incipientes años de su historia alcanzaría la hegemonía devocional sobre las demás imágenes Titulares.

Un dato tomado de las cuentas presentadas por la cofradía al obispado en 1575, atestigua que se pagó al carpintero Francisco de la Cruz tres ducados por la hechura de unas andas. Con toda probabilidad dichas parihuelas estaban destinadas para portar la imagen de la Virgen, ya que el crucificado, por su reducido tamaño, era llevado en las manos por un sacerdote. Los rasgos estilísticos de la Virgen, aunque alterados por algunas restauraciones, acreditan su antigüedad. Se trata de una talla que pudo realizarse en el último tercio del siglo XVI, siendo muy característico del periodo el que la imagenería mariana presentase las denominadas “manos de tenedor”, que aún conserva la  Virgen  de los Remedios de Aguilar.

Un hito histórico en la evolución  de esta devoción y cofradía se produce en los años finales del siglo XVI. Con motivo de la llegada al pueblo de los frailes Carmelitas, la cofradía de la Veracruz se vio despojada de su pequeña ermita, ya que el emplazamiento que ocupaba fue elegido por los religiosos para levantar su nuevo convento e iglesia del Carmen. Corría el año 1590 cuando se inaugura el complejo conventual, y en esas fechas se constata la fábrica de la nueva ermita de la Veracruz en el paraje del Altozano y Arrezuzar, junto al camino de los Puertos o de la Puente Don Gonzalo.

Se inicia así un nuevo ciclo en la historia de la cofradía y la devoción a su  Virgen Titular, que vendrá determinado, entre otros factores, por la demarcación en el entorno de la nueva ermita  y su explanada de acceso de un gran barrio, el de la Veracruz, que adquiriría sus dimensiones actuales en los siglos XVIII, XIX y XX, y que desde el lejano siglo XVII constituye el epicentro y sustento  devocional de la Virgen de los Remedios. Datos documentales acreditan que en el año 1.600 ya estaba edificada la nueva ermita, y que el  inmueble sirvió de lazareto en la peste que asoló la población en esas fechas:

…cada día durante los días que Bartolomé de Carmona y Varo y su familia estuvieron reclusos en la ermita de la Santa Veracruz por haber habido en su casa enfermedad del achaque, que por ello se han de pagar a los susodichos una ayuda de cota y los demás días después de que el dicho Bartolomé de Carmona y familia entró en esta villa….

Las mandas testamentarias de la primera mitad del siglo XVII acreditan que las obras del templo se prolongaron durante las décadas primeras del nuevo siglo con donativos de cofrades y devotos, tiempo en el que la hermandad vive un periodo de gran esplendor, que se materializaría en sus actos cultuales, especialmente la estación de penitencia del Jueves Santo, a la que incorporaría nuevas imágenes como: Cristo de la Columna, Ecce-Homo, San Juan, la Magdalena, y una Santa Cruz que acoge el relicario al Lignon-Crucis. La prerrogativa  devocional de la Virgen sobre las demás imágenes reseñadas  se acredita, además de por los cultos, por ser Ésta la que preside el templo desde su construcción, contando desde el siglo XVIII con un magnífico retablo barroco sobre el que se abre la embocadura del camarín que la cobija.

Además de la tarde del Jueves Santo, la cofradía mantiene en el siglo XVII los cultos y procesión en las dos fiestas de la Cruz, la Exaltación el 14 de septiembre y la Invención en el 3 de Mayo. En el siglo XVIII había adquirido ya gran esplendor  y popularidad la fiesta del 3 de mayo, obligando incluso a su regularización por las autoridades municipales:

…dijo que por cuanto en el día de mañana se celebra la invención de la Santa Cruz, y que es de su noticia que algunas personas tienen cruces aderezadas, y que con el pretexto de esta celebridad tienen fiestas públicas por la noches con concurso de munchas personas que, de que siguen graves inconvenientes al sosiego público, y para evitar lo referido manda su merced que ninguna persona de cualquier calidad que sea no tenga fiesta pública a las puertas de sus casas ni dentro de ellas, si no es a puerta cerrada sin consentir concurso de otras personas que las de su familia o parientes con apercibimiento………   

La procesión de gloria del 3 de mayo la capitalizaba ya la Virgen de los Remedios, quien recorría las calles  del barrio engalanadas con colgaduras de colchas  y montajes de cruces, tal como se ha mantenido hasta la actualidad.

En la segunda mitad del siglo XVIII la Hermandad de la Veracruz, al igual que ocurrió con las demás de penitencia y gloria, sufrió una periodo de describe, que le llevó prácticamente a su extinción, circunstancia que vino originada en gran medida por la prohibiciones eclesiales que se dictaron desde el Obispado cordobés. Aún así, el culto a la Virgen de los Remedios en la ermita de la Veracruz se mantuvo sustentado en el fervor devocional del barrio y en la mayordomía del templo, que consiguió preservar las tradicionales procesiones del Jueves Santo y Día de la Cruz.

El resurgir cofrade del último tercio del siglo XIX daría origen a que se refundase la primitiva hermandad, teniendo ya como única Titular a la Virgen de los  Remedios. Los nuevos estatutos son aprobados por el obispo de Córdoba, Juan Alfonso de Alburquerque, el 16 de marzo de 1871. A partir de este año la Virgen de los Remedios protagonizaría en solitario las procesiones del Jueves Santo y la del Día de la Cruz, congregando en ella la historia de la primitiva hermandad penitencial y aglutinado todo el fervor popular mariano del barrio y del pueblo.

Acrecentada  y consolidada la devoción a la soberana Imagen en su  ermita de la Veracruz durante    las primeras década del siglo XX, será en la segunda mitad de esta centuria cuando se acredite dicho predominio con dos hitos históricos que marcan la sólida devoción que el pueblo de Aguilar profesa a esta peculiar imagen mariana, que ha concitado en torno suyo tres perfiles devocionales: penitencial, letífico, y romero.

El primero de los hitos acontece en el mes de junio de 1981 con la creación de la Romería Nacional en honor de la Virgen de los Remedios. Desde sus primeros años de celebración la romería alcanza  tal respaldo popular que se construye inmediatamente  en el paraje de la Fuente de Don Marcelo un gran Santuario que acoge a la Virgen, ataviada de Pastora, durante los dos días de celebración de estas fiestas, y donde recibe la visita de miles de romeros de Aguilar y pueblos limítrofes.

Doce hermandades romeras y una hermandad filial, la de Montilla, protagonizan los cultos que se le dedican a la Divina Pastora de la Campiña, denominación popular que recibe la Virgen en su romería, tanto en el camino de ida y vuelta al Santuario, como durante la estancia en el mismo, donde se celebran tradicionales actos como: Presentación de hermandades romeras, Rosario de hermandades, Misa de romeros, etc. La creación de la romería marcó un punto de inflexión en la expansión devocional a la Virgen de los Remedios, que se ramifica no solo en el casco urbano de Aguilar, si no que sobrepasa la frontera local y se expande por otros pueblos colindantes. Tal arraigo quedó consagrado y refrendado de forma palmaria con el segundo hito devocional del siglo XX: la Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Remedios, acontecimiento  celebrado el 22 de septiembre de 1996.

Esta fecha ha pasado a ocupar un lugar destacado en los anales históricos de la cofradía y del propio pueblo de Aguilar, que vivió con verdadero entusiasmo, tanto los actos preparatorios que se desarrollaron durante todo un año, como el solemne Pontifical de la Coronación que presidio el  obispo José Antonio Infantes Florido, rodeado de una veintena de sacerdotes celebrantes de la Misa en la que se colocó sobre las sienes de la Virgen la nueva  corona realizada para tan especial acontecimiento.

Miles de personas llenaron el ochavado e histórico recinto de la Plaza de San José, especialmente engalanada para la ocasión, y siguieron por las calles al nutrido cortejo que precedía al paso de palio, compuesto por representaciones de más de cien cofradía locales y foráneas, cientos de mujeres ataviadas de mantillas, Corporaciones Municipales de Aguilar de la Frontera y Montilla,  bandas de música, pasos  procesionales de San Roque y el Beato Nicolás, hermandades romeras, etc.

Este histórico y conmemorado acto marcó la primacía devocional  mariana del pueblo de Aguilar hacia la Virgen de los Remedios, y consagró esta advocación en la nómina de imágenes  marianas  coronadas canónicamente en la provincia de Córdoba.

Antonio Maestre Ballesteros.