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No es la primera vez que sucede un episodio de distracción por parte de #Podemos para encubrir uno de sus fracasos, en este caso los pactos post electorales, pero jamás pude pensar que la maniobra de distracción iba a incluir a un bebé, a un menor – el de Carolina Bescansa –  en exposición máxima, en un día en el que el hemiciclo del Congreso de los Diputados está lleno de cámaras y medios.

Además para que la cortina de humo sea mayor, incluso Pablo Iglesias ha cogido al bebé en brazos y lo ha mecido en varias ocasiones ante la atenta mirada de Errejón. Las fotos del bebé de Bescansa ya son virales, en pocas horas han dado la vuelta a las redes sociales. Propósito conseguido, aun comprometiendo la identidad del menor.

La realidad es que el populismo tiende a banalizar todo, hasta lo más sagrado para la sociedad, y en este caso le ha tocado la china  a la conciliación. El lugar de trabajo no es sitio para un niño o una niña, y la conciliación consiste en tener tiempo para compartir con nuestros hijos e hijas, dependientes, ancianos/as, incluso nosotros/as mismos/as pero no en el espacio de trabajo, y desde luego en el caso de los menores mucho menos. La Conciliación pasa por tener un horario racional que equilibre nuestro tiempo libre y nuestro tiempo en el trabajo, y desde luego no es cosa de mujeres, es cosa de todos y todas.

Hoy he vuelto a ver a un bebe colgado de una mujer, una de las imágenes más puras del estereotipo del que queremos apartarnos, y esta imagen la ha proyectado #Podemos para generar un golpe de efecto y tapar uno de sus nuevos fracasos.

Querida Carolina Bescansa, la conciliación no era eso

Son las dos y media de tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 8 grados. Carolina Bescansa. La #Conciliación no era eso

PostPost: No voy a ilustrar este post con la foto de Carolina Bescansa con su bebe