s

Como se aprecia en esta preciosa fotografía  de la calle Lorca, fechada a  mediados de la década de los años sesenta del pasado siglo XX, en ese tiempo hasta en las zonas más céntricas del pueblo  podían jugar los niños en la calle, ya que el paso de vehículos era muy esporádico. Tal como delata las huellas de los excrementos que se advierten en el adoquinado,  por esta calle transitaban aún más animales que coches.