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Antonio Maestre Ballesteros

LLANO DE LA CRUZ

Los antecedentes urbanos más remotos de este paraje se sitúan en los años finales del siglo XVI, coincidiendo con la construcción de la actual ermita de la Veracruz junto al antiguo camino o carrera de los Puertos. La citada ermita se convirtió en el primer elemento arquitectónico de la planicie o barrera hacia la que conducían dos calles -Moralejo Segundo y Juan de Lorca-, cuyas casas aún estaban lejos de alcanzar dicho espacio, existiendo un gran vacío constructivo que se conoció durante gran parte del siglo XVII  como “la barrera de la Veracruz”.

Datos contrastados documentalmente revelan que la nueva ermita ya estaba levantada en 1601, probable fecha en la que los frailes Carmelitas ocuparon el Convento del Carmen levantado sobre la antigua ermita.

Acabo su oficio el dicho Padre Fray Cristóbal del Espíritu Santo el año de 1601 = y fue electo en cuarto Prelado, el mismo año, el Padre Fray Clemente de San Pedro, en cuyo tiempo se hizo la traslación de Santa Brígida al sitio que tenemos ahora …[1].    

 Su ubicación geográfica cercana al casco urbano, auque retirada del mismo, convirtió a la nueva ermita en un espacio idóneo para atender, a modo de lazareto, a los afectados de las mortíferas pestilencias que sufrió la población durante la primera década del siglo XVII. Existen noticias que corroboran el establecimiento en la misma de un hospital para afectados por las epidemias en el año 1600. También se dedicó a este menester durante el grave contagio que sufrió la población en los años centrales del citado siglo:

 …cada día durante los días que Bartolomé  de Carmona de Varo y su familia tuvieron reclusos en la ermita de la Santa Veracruz por haber habido en su casa enfermedad del achaque, que por ello se han de pagar los susodichos una ayuda de cota y los demás días después que el dicho Bartolomé de Carmona  y familia entraron  en esta villa….[2].  

 El relativo aislamiento del casco urbano se mantuvo hasta finales del siglo XVII o primeras décadas del XVIII, años en los que la ermita de la Veracruz seguía constituyendo el edificio más inmediato en la entrada sur de la población. Esta circunstancia se refleja por ejemplo en hechos como la entrada de las reses bravas para la celebración de festejos taurinos en 1728:

 Que respeto que esta noche se ha de hacer el encierro de los toros, entrando por la Veracruz, calle Moralejo abajo hasta la plaza. Y que los reconocedores dicen se necesita no parezca persona alguna desde la media noche abajo para hacerlo con quietud = mando que ninguna persona de cualquier estado y calidad que seaparezca en la dicha calle y entrada a las referidas horas, pena de ocho días de cárcel; y que se le hará cargo de los perjuicios que resultare a la dicha hermandad….[3].

 En 1732 se constata la pavimentención de los tramos de calzada que se prolongaban desde el final de la calle Moralejo Segundo con dirección a la Fuente Nueva, y que sin duda correspondían al espacio que ocupa el actual Llano de la Cruz:

En este cabildo por su majestad se hizo presente a la villa como la calle Sardina y otras de este pueblo necesitan de algunos empiedros y hacer unos pedazos de calzada en la salida de la calle Moralejo Segundo hacia la Fuente Nueva…[4]

El dato especifica incluso los materiales con que se debían realizar dichas obras:

 …y visto se acordó que desde luego se hagan los empiedros que fueren necesarios a costa de los vecinos inmediatos en la forma que siempre se ha acostumbrado y donde no hubiere vecinos que deban contribuir a dicho empiedro se haga a costa del Consejo cuyos gastos suplicará el mayordomo de Propios, que dará relación con intervención de los corregidores y diputados que se nombraren, y por lo que toca a las calzadas, los que concurran por calles en la forma que siempre se ha practicado llevando cascajos y arena que es el material en que se hacen dichas calzadas para su permanencia y esto se ejecute a las primeras aguas, luego que esté la tierra bien mojada para que traven los materiales por ser tiempo oportuno para ello y no ahora que si se hace de presente el es inútil el trabajo….[5]     

Por ese tiempo se instituyó en la ermita de la Veracruz la devoción a Nuestra Señora de la Rosa, cuyos cultos, establecidos en el segundo domingo de octubre, incitaron la celebración de unos festejos en la puerta del templo, que constituyen el precedente más remoto de la actual feria de la Rosa.

En esos años la calle Lorca y Moralejo Segundo se prolongaban ya, cada una con una acera, hasta las inmediaciones de la ermita, por lo que podemos estimar que estructuralmente ya estaba definido el entorno arquitectónico y geográfico del espacio que ocupa actualmente el Llano de la Cruz. Incluso hemos hallado noticias en el Catastro de Ensenada, fechadas a inicios en la segunda mitad del siglo XVIII, que nombran  una calle de la Cruz, que con toda probabilidad pudo corresponder al entorno del actual recinto del Llano, ya que en ella se cita a numerosos vecinos que después aparecen incorporados a las nóminas o censos de la calle Lorca.

CALLE DE LA CRUZ

NÚMERO DE REGISTRO PERSONA QUE LA HABITA
Nº 84 Alonso Guerra Tiene una casa en calle de la Cruz de esta Villa que confronta con la de Cristóbal de Harana por una parte y por la otra con la esquina que sale a la calle la Rosa
Nº 85 Cristóbal de Harana
Nº 86 Sebastián Carrillo
Nº 87 Cristóbal Arjona la mitad de una casa
Nº 88 Miguel Fernández la mitad de una casa
Nº 89 Cristóbal Morales
Nº 90 Diego de la Cruz
Nº 91 Pedro Márquez del Valle
Nº 92 Juan Urbano
Nº 93 Juan Andrés Valvo
Nº 94 Alonso del Pino tiene una casa en la calle de la Cruz de esta villa que confronta con la de Juan Valvo por una parte y por la otra con la cofradía del Santísimo Sacramento de la Parroquial de esta villa, haciendo esquina al campo.

AMA. Catastro de Ensenada – seglares. Leg. 396. Elaboración Propia

En padrones de habitantes y otros documentos similares de la época no aparecen registros referenciles a este lugar, por lo que consideramos que aún no era reconocido como espacio urbano independiente, ya que las casas existentes se vinculaban indistintamente a las calles Lorca y Moralejo Segundo:

Benito Fernández, su casa C/ Moralejo Segundo, linde con otra de Margarita Gómez y hace esquina al Llano de la Cruz[6].

 Esta circunstancia la descrive el padrón de habitantes de 1821, último en el que aparece inmersa la numeración de las casas del Llano de la Cruz  en los censos de las calles Lorca y Moralejo Segundo. Este padrón recoge  a partir del número 35 de la calle Lorca el número 1 del Llano de la Cruz y continúa hasta el 9. En la Calle Moralejo Segundo se contabilizaba hasta la casa número 40, y a partir de ese número se continuaba con el 10 del Llano de la Cruz y terminaba en el 18.

DATOS DE LA ACERA DE LA CALLE LORCA QUE ABARCABA EL LLANO DE LA CRUZ

NÚMERO CASA NOMBRE DEL VECINO OFICIO
Nº  1 Juan José Belano Mulero
Nº  2 José Prima Hortelano
Nº  3 Félix Galán

Tomás Prieto

 Del Campo

Del Campo

Nº  4 Agustín Durán Apreciador
Nº  5 Juan Toledo Tablador
Nº  6 Miguel Fernández

Antonio Fernández

Francisco Salido

Del Campo

Del Campo

Del Campo

Nº  7 Juana Carrillo  
Nº  8 Pedro Jiménez

Antonio Urbano

 
Nº  9 Francisco del Valle Del Campo

    

ACERA DE LA CALLE MORALEJO SEGUNDO QUE ABARCABA EL LLANO DE LA CRUZ 

 

NÚMRO DE LA CASA NOMBRE DEL VECINO OFICIO
Nº 10 Antonio Navarro Taberna
Nº 11 Antonia Prieto Propietaria
Nº 12 Alejandro Márquez Hortelano
Nº 13 Antonio Pareja Cabrero
Nº 14 Antonio Ruiz Calderón Aperador
Nº 15 Teresa Ladillos

Antonio García

María de Varo

 
Nº 16 José del Cerro Jornalero
Nº 17 Bartolomé de Córdoba Cabrero
Nº 18 Bartolomé Albalá Tabernero

AMA. Padrón de Habitantes 1821. Leg. 210. Elaboración Propia

Muestran estos datos la ocupación que tuvieron las calles Lorca y Moralejo Segundo del espacio que delimita las dos aceras del actual Llano de la Cruz,  y la inclusión de los vecinos del Llano en los censos de dichas calles, aunque documentalmente la nomenclatura del Llano de la Cruz existiese ya desde mucho tiempo atrás. Al recoger esos padrones los edificios que abarcaba el Llano de la Cruz dentro del censo de cada calle, podemos deducir el estrato social de los vecinos que habitaban la zona del Llano a principios del siglo XIX, respondiendo éste al de clase humilde, compuesta fundamentalmente por trabajadores del campo.

Como representantes del gremio de servicios aparecen los vecinos que regentaban las dos tabernas que existían ya en esos años y que han permanecido hasta la actualidad. También durante la primera mitad del siglo se registraban otros oficios  ejercidos por los vecinos de este lugar durante muchísimo tiempo. Desde 1823 se constata la presencia de un horno de pan que existió en la casa número 5[7]. A partir de 1826 se registra entre los vecinos el oficio de barbero, que durante ese siglo ejercieron, entre otros, Antonio Ávila, Francisco Mellado, Lorenzo de Leiva o José Cecilia Lozano[8]. Otros  oficios presentes en este lugar desde el primer tercio del siglo XIX y que se han mantenido hasta la segunda mitad del XX han sido el de carpintero, que se inició con José Lozano en 1836, y el de sombrerero que inauguró Rafael Castro en 1837[9].

También destacan otras personas que tenían la condición de presbíteros, concretamente los hermanos Mateo y José Durán Palma, que habitaban en el número 4 de la parte baja del Llano, y el cura José Mejías que habitaba en el número 11 de la parte alta[10].

Desde 1823 se documenta en los padrones de habitantes como un espacio urbano independiente con su propia numeración y vecinos[11].  Según el padrón de habitantes de 1861 la numeración de sus aceras abarcaba del 1 al 23 y del 2 al 22[12]. Superada la primera mitad del siglo, en 1863 se acometieron unas importantes obras de empiedro que afectó al espacio que ocupaba el recinto del Llano de la Cruz, obras que  consagraron a este lugar como el primer “paseo” de la población, ya que el paseo de las Coronadas aún lo ocupaba el edificio del convento de las Clarisas.  Dichas obras se realizaron según la subasta que se celebró en el mes de diciembre:

 Tomando en consideración el Ilustre Municipio una moción presentada por el Sr. Alcalde, acordó se instruyese el expediente de subasta en baja, respectivo al arreglo y composición del Llano de la Cruz de esta villa, previa la correspondiente autorización  del Sr. Gobernador Civil de la Provincia, bajo el tipo consignado para este objeto en el presupuesto adicional al Ordinario del presente año  con las condiciones siguientes:

                                                     CONDICIONES

1ª Esta obra tendrá su principio el día 15 de abril próximo, y continuará hasta su fin, sin otra interrupción que la que pueda ocasionar el mal tiempo.

2ª El Llano de que se trata será empedrado en toda la parte que hoy se haya terriza, o sea hasta la esquina de la ermita de su nombre empezando desde la desembocadura  de las calles Moralejo Segundo y Lorca.

3ª La piedra que se empleen estos trabajos será pelona y de buena calidad dejando todo el pico perfectamente aterrado y aprisionado.

4ª Las gradas que se hayan delante de las casas serán compuestas con igual material que el que hoy tiene, que es piedra y mezcla.5ª La cantidad que sea rematada la obra que da motivo a este expediente será pagada por la Depositaría de Propios de esta Villa[13]

 

Probablemente con estas obras se realizaron las primeras labores de nivelación que salvaron el claro desnivel existente entre la parte alta y baja del recinto, ampliando  la explanada delantera de la fachada de la ermita. Durante los años del último tercio del siglo se fabricaron tres nuevas casas que debieron originarse por el reajuste de solares ya construidos con anterioridad. Esta circunstancia, junto a la de que algunas de las casas las habitasen varias familias, motivó un considerable aumento del número de vecinos con respecto a décadas anteriores.

Por los datos del padrón de 1870 sabemos que contaba en ese año con ciento treinta y tres habitantes que se repartían por las casas de sus dos aceras, con una numeración que comprendía del 1 al 23 en la parte baja y del 2 al 22 en la parte alta[14].

 

NÚMERO DE CASA NOMBRE DEL VECINO OFICIO
Nº  1 Pedro del Valle Industrial
Nº  3 José Cecilia Lozano Barbero
Nº  5 Juan de Castro González Labrador
Nº  7 Pascual Acosta

Miguel Obrero

Eduardo Acosta León

Traficante

Albañil

Zapatero

Nº  9 Juan Prieto Burgos Tablador
Nº 11 Francisco Varo Durán Albañil
Nº 13 José Alhama Ramírez Hornero
Nº 15 Antonio Palma Valle Carpintero
Nº 17 Rafael Lucena Morales Carpintero
Nº 19 Juan Arjona Fernández Propietario
Nº 21 León de Gálvez Jiménez Hacendado
Nº 23 Antonio Alcántara Rivas Panadero
Nº  2 Andrés Palma Mulero
Nº  4 José Joaquín Córdoba

Antonio Córdoba Lora

José Córdoba Lora

Cabrero

Cabrero

Cabrero

Nº 6 Antonio Ruiz del Cerro

Manuel Ruiz del Cerro

Manuel Caballero Carrillo

Propietario

Carbonero

Jornalero

Nº 8 Alejo Pulido Síles Barbero
Nº 10 Antonio Pérez Cabrera Zapatero
Nº 12 Antonio Ruiz Aragón

Antonio Márquez Lucena

Mulero

Zapatero

Nº 14 Antonio Mora Rey

Manuel Barranco Cabello

José Rodríguez Exojo

Herrador

Jornalero

Carbonero

Nº 16 José Reyes Prieto Jornalero
Nº 18 Manuel Sillero Arjona

Pedro Jiménez Moreno

Mulero

Jornalero

Nº 20 Manuel Navarro Fajardo Hacendado
Nº 22 Cristóbal Aragón López Sacristán

AMA. Padrón de Habitantes 1870. Leg. 223. Elaboración Propia

En 1877,  y a raíz de los problemas de cimentación que sufría la ermita, se acometió la construcción de unos muros o pies amigos en la fachada del templo, para lo que se hizo necesaria la ocupación del terreno público del Llano tras la correspondiente autorización del Ayuntamiento. La solicitud la realizó el entonces hermano mayor de la cofradía de la Virgen de los Remedios, José Heredia y Vida:

Dado cuenta del informe emitido por la Comisión de Obras Públicas en la instancia suscrita por D. José Heredia y Vida como Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de los Remedios sobre demarcación de terreno para edificar en la iglesia de la Cruz, por el Ayuntamiento fue acordado de conformidad  a lo expuesto por la referida Comisión sea cedida a la Cofradía citada el espacio de la novecientas varas cuadradas que al sitio Llano de la Cruz se haya comprendido desde la iglesia de este nombre y la Cruz de piedra que existe al frente de la referida ermita para que en dicho espacio o terreno puedan hacerse las obras que se estimen oportunas facilitándose al interesado copia a los fines oportunos[15].    

Entre los edificios singulares exístentes en este espacio urbano durante las últimas décadas del siglo XIX debemos citar, además de a la ermita de la Veracruz,  a la que probablemente haya sido la única plaza de toros permanente con que ha contado  Aguilar en su historia. Dicho coso taurino se ubicaba en la casa número 11 del Llano de la Cruz, y su construcción debió acontecer en los últimos años de la década de 1880[16]:

 Don Rafael LLamas Zafra, Perito de obras municipal de esta ciudad y Don José Poyato Prieto maestro carpintero de la misma:

                              CERTIFICAN: que habiendo pasado, a virtud del orden de esta alcaldía, a reconocer la plaza de toros de esta ciudad, situada en la casa Nº 11 del Llano de la Cruz, en su obra de construcción de albañilería y maderaje, esta resulta hallarse en perfecto estado, sin causar, dentro de nuestro leal saber y entender, peligro alguno para la entrada del público. Lo que hacemos constar a los efectos oportunos en Aguilar a veinte y cuatro de julio de mil ochocientos noventa y uno= 

                          El maestro de Obras                 El maestro Carpintero

  Durante los primeros años del siglo XX el recinto del Llano fue objeto de unas importantes obras de reforma que lo configuraron, en sus rasgos generales, tal como hoy lo conocemos. También durante ese tiempo adquirió una importante relevancia urbana al ubicarse en su entorno un teatro; un colegio; varios casinos y tabernas; así como varios establecimientos y comercios.

En ese tiempo se constata el primer cambio de nomenclatura que experimentó. La propuesta se verifica en 1913 y corrió a cargo del concejal, Rincón Tienda, exponiéndola en la Sesión del día 17 de febrero:

El Señor Rincón Tienda, en el uso de la palabra, dijo que ya que se proponía el Ayuntamiento inmortalizar en esta ciudad las figuras más salientes de la política española, proponía que se le llamara Plaza de García Prieto al Llano de la Cruz[17].  

 Esta nomenclatura se mantuvo durante una década, justo hasta la caída del Gobierno que presidió García Prieto, hecho que ocurrió en 1923, a causa del golpe de Estado del General Miguel Primo de Rivera. Durante la denominada dictadura primorriverista, que se prolongó desde 1923 a 1929, fue rotulado con el nombre de Plaza del Arma de Caballería. En esos años -y al igual que ocurrió con otras plazas y calles del pueblo-, la del Arma de Caballería fue rehabilitada y ajardinada, delimitándose  su cerramiento exterior con columnas de mampostería similares a las que se habían realizado previamente en el Llano de las Coronadas. Así quedó reflejado en las Cuentas de Propios de 1929:

Arreglo y colocación de columnas en la Plaza del Arma de Caballería, antes Llano de la Cruz[18].

En el contexto de ese periodo histórico se acometió uno de los proyectos arquitectónicos más importantes de la época, como fue la construcción de un nuevo teatro destinado a dar cobertura cultural a la sociedad aguilarense del primer tercio del siglo XX. Dicha iniciativa tuvo como promotor y patrocinador económico al alcalde Vicente Romero García de Leaniz, y su lugar de ubicación fue la trasera de la casa número 11 de la Plaza del Arma de Cabellaría. La monumentalidad del edificio -que quedó sin concluir en sus elementos ornamentales-, lo convirtió en uno de los mayores de la provincia, contando con el siguiente aforo de espectadores: 444 general, 210 butacas, 70 platea, 70 entresuelo, 63 principal[19].

Ocupando la fachada de la casa que daba acceso al teatro se estableció por el propio alcalde Vicente Romero la sede social o casino denominado Unión Patriótica, vinculado a la única organización política autorizada durante la dictadura. Junto a estos establecimientos se registraban otros dos ubicados en el número 13 y 19 respectivamente, dedicados, uno a café de 30 céntimos, regentado por Juan Prieto Roldán, y el segundo a fábrica de yeso de horno sencillo de segunda, cuyo titular era Juan Luque Albalá[20].

Concluida la dictadura la nueva situación política emergida tras la proclamación de la Primera Republica española conllevó la constitución de una nueva Corporación Municipal que, a la postre, acabaría rotulando con nuevas nomenclaturas algunas calles de la población. Uno de los enclaves afectados por estos cambios fue la  Plaza del Arma de Caballería que pasó a denominarse Paseo de Fermín Galán y García Hernández, a propuesta del concejal, Jarabo Roldán[21]. Durante los años republicanos se contabilizaron un total de cuatro comercios o industrias en el entorno del Llano:

 

NÚMERO DE LA CASA PROPIETARIO TIPÒ DE COMERCIO
Nº  11 Rafael Llamas Bellido Comestibles
Nº  13 Eduardo Martínez Muñoz Café en Sociedad
Nº  14 Pascual Rejano Delgado Café 0,30
S/N Antonio Galán Pérez Veterinario

AMA. Padrón de Contribución Industrial 1933. Leg. 483. Elaboración Propia

La derogación del sistema republicano por el golpe de estado del 18 de julio de 1936 trajo consigo las denominadas Juntas Gestoras Municipales, cuyos dirigentes tomaron como primeros acuerdos el variar la nomenclatura de calles y plazas, rotulándolas con los nombres de los lideres más destacados en el pronunciamiento militar, o como ocurrió con este lugar y la plaza de San José, en los que se le repuso la  nomenclatura primitiva[22].

Superada la contienda civil, el Llano de la Cruz mantuvo, e incluso incrementó la presencia en el mismo de comercios e industrias. En la década de 1940 se contabilizaban las tabernas de José Toro Soto y Luís López Valle; la espartería de Francisco León Martínez; el comercio de Teresa Llamas Cosano; la barbería de Manuel Cecilia Córdoba; la veterinaria de Antonio Galán; y la zapatería de José Sillero Cañete[23].

Durante la segunda década del siglo XX el Llano de la Cruz, tanto en lo concerniente al paseo como a su calzada o calle, sufrieron varias reformas que le otorgaron su extructura actual. En esos años se cerró el Teatro Español, pero se mantuvo abiertos otros servicios públicos y comercios que otorgaban relevancia urbana a este enclave con respecto al conjunto de callejero de la localidad. En ese sentido debemos resaltar la ubicación en una casa de la acera baja, durante varias décadas, de uno de los colegios públicos que mantuvo el Ayuntamiento. También fue destacada la presencia en este lugar de la popular escuela de doña Dionisia Carmona, maestra que marcó una etapa en la educación de varias generaciones de aguilarenses.

En el aspecto puramente comercial tuvieron asiento las populares tabernas del “Pincho”; “Pañolito”; “el Vivi”;  y la barbería del “Mellizo”. A partir de 1984 se ubicó en el edificio que daba acceso al antiguo Teatro Español la Casa de La Cultura. La última reforma o restauración del paseo se llevó a cabo en el 2004 con la colocación de un nuevo baldosado y reposición de los elementos arquitectónicos dañados o desaparecidos.

NOMENCLATURAS

LLANO O BARRERA DE LA VERACRUZ: así aparece denominado en las referencias documentales fechadas entre los siglos XVI al XVIII. Aunque no podemos considerarla como una nomenclatura propiamente dicha, la recogemos como testimonio de la denominación que tomó este paraje a raíz de la construcción de la ermita de la Veracruz, elemento referencial que condicionó su nomenclatura actual:

Asisclo Cañete tiene la mitad de una casa en la calle Moralejo Segundo de esta villa, indivisa con otra que goza Catalina del Río que confronta con la de Margarita Gómez por una parte y por la otra hace esquina al Llano de la Veracruz[24].

LLANO DE LA CRUZ: es la nomenclatura más antigua que recibe desde que aparece en el callejero como entidad urbana independiente de las calles Lorca y Moralejo Segundo. Por lógica podríamos considerar que el origen de este nombre responde a una abreviatura o reducción de la palabra Veracruz, pero no es así. La nomenclatura hace referencia a un elemento arquitectónico -la Santa Cruz-, que ha modo de triunfo o monumento ha existido en este lugar desde la construcción de la ermita, y se conserva en la actualidad, muy reformado.

Entre los avatares que ha sufrido dicho monumento hemos constatado que fue derribado en julio de 1936 con ocasión de los altercados del estallido de la Guerra Civil, siendo repuesto posteriormente frente a la portada de la iglesia. Probablemente el monumento destruido estuvo realizado en piedra, empleándose en su reconstrucción algunos de los elementos antiguos, tal como se detecta en el basamento que tiene actualemente fechable entre los siglos XVII y XVIII. Con toda probabilidad el elemento más moderno del actual monumento corresponde a la cruz de forja que lo corona. Su ubicación presente se debe a la reforma que sufrió el paseo en la década de 1960 cuando fue baldosado por primera vez.

PLAZA DE GARCÍA PRIETO: Manuel García Prieto nació en Astorga, León, en 1859, y murió en San Sebastián en 1938. Político español, fue ministro en varios gobiernos y miembro de la delegación que negoció con Francia  en 1911 y 1912 del establecimiento de un protectorado español en Marruecos. En 1917 presidió dos efímeros gobiernos que no pudieron hacer frente a la grave crisis social y política existente en el país. Volvió a ocupar la presidencia en 1922 y 1928. En 1923 su gobierno hubo de dimitir a causa del golpe de estado de Miguel Primo de Rivera

PLAZA DEL ARMA DE CABALLERÍA: con este nombre se rotuló durante los años de la dictadura de Miguel Primo de Rivera en homenaje al Arma de Caballería del Ejército Español, y especialmente al Regimiento “Alcántara 14”  por su heroica intervención en el conocido como “Desastre de Annual”, acontecido en Melilla en el año 1921. Dicho Regimiento estaba bajo el mando del teniente coronel Fernando Primo de Rivera[25].

PLAZA DE FERMÍN GALÁN Y GARCÍA HERNÁNDEZ: mantuvo esta nomenclatura durante los años de la Segunda República en homenaje de los dos capitanes que protagonizaron en 1930 la sublevación militar republicana de Jaca, siendo fusilados posteriormente. Fermín Galán había nacido en San Fernando, Cádiz, en 1899, y Ángel García Hernández en Vitoria en 1900[26].



[1] APS. Pleitos y Censos perpetuos, 1556. S/C.

[2] AMA. Acta Capitular 25 junio 1649, Leg. 91

[3] Ibidem. 20 octubre 1729, Leg. 70.

[4] Ibidem. 12 octubre 1732, Leg. 107.

[5] Ibid.

[6] AMA. Cuentas de Propios 1756, Leg. 382.

[7] AMA. Padrón de Habitantes 1823, Leg. 210.

[8] Ibidem. 1826, Leg. 210.

[9] Ibidem. 1837, Leg. 212.

[10] Este sacerdote fue párroco durante muchos años en la aldea de Zapateros.

[11] AMA. Padrón de Habitantes 1823, Leg. 210.

[12] Ibidem 1861, Leg. 220.

[13] AMA. Acta Capitular 11 diciembre 1863, Leg. 131.

[14] AMA. Padrón de Habitantes 1870, Leg. 223.

[15] AMA. Acta Capitular 22 febrero 1877, Leg. 135.

[16] Los documentos más antiguos que hemos hallado por los que se constata la celebración de festejos taurinos en esta plaza se fechan en el año 1889.

[17] AMA. Acta Capitular 17 febrero 1913, Leg. 143.

[18] AMA. Cuentas de Propios 1929, Leg. 672.

[19] AMA. Padrón de Contribución Industrial 1933. Leg, 483.

[20] Ibidem. 1926, Leg. 483.

[21] Ibid. Acta Capitular  7 diciembre 1931. Leg, 146.

[22] Ibid. 26 septiembre 1936. Leg, 147.

[23] Ibid. Padrón de Habitantes 1940. S/C.

[24] AMA. Catastro de Ensenada – seglares, Leg. 396.

[25] http://personal5.iddeo.es/cmolero/primo.htm.

[26] Ibidem. pág,  611 y  622.