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Antonio Maestre Ballesteros

CALLE CAMINO DEL POZO

La evolución urbana del antiguo camino que partía desde la calle Ancha en dirección al pago de las Salinas arrancó en la década de 1970 y se está consolidando en la actualidad. Dicho camino corría en sus primeros kilómetros paralelo al arroyo Albornoz, salvando su cauce un vado o paso del que tenemos constancia se aderezó a principios del siglo XVII:

 Mandó por descargo doscientos diez reales que por libranza de la Justicia y Regimiento de esta villa, su fecha en doce de enero del pasado 1618, del gasto en aderezar la pasada del arroyo Albornoz en el camino de las Salinas, en las cosas contenidas en un memorial que presentó Antón Jurado[1].

              

Las referencias a este camino son abundantes en los documentos manejados, especialmente en el Catastro de Ensenada, donde se refleja las fincas y tierras que conformaban el inicio del mismo.

 Y las dos fanegas restantes de buena calidad  se siembran todos los años de Alcacer, confronta a levante con el arroyo Albornoz, a poniente con este caudal y al norte con el Consejo de esta Villa, y al sur con el camino que de ella va al pago de la Salinas[2]

Las salinas que citan los legajos corresponden a las que desde la Edad Media fueron propiedad del Marqués de Priego, existentes en el paraje de Mezguellín junto a la desembocadura del arroyo Salado en al río Cabra, distantes nueve kilómetros de la población. Durante el siglo XVIII se hayan referencias a este camino denominándolo por entonces “el de la Campiña”, y posteriormente, camino del Cortijo del Río.

Durante la década de 1860 el primer tramo se vio opturado por la construcción de las vías del ferrocarril en la zona de la huerta de Salomón o Tablada. Para salvar esta barrera se trazó y delimitó un nuevo tramo de camino que cruzaba los railes del tren por el lugar del “paso de la Petra”, prosiguiendo posteriormente por el trazado antiguo.

En el punto donde iniciaba su trayectoria el ramal nuevo que se dirigía al “paso de la Petra”, se construyó por el Ayuntamiento, en 1878, un pozo para surtir de agua a la población, especialmente a los viandantes y animales que transitan por dicho camino. Esta iniciativa corrió a cargo del regidor Manuel de Luque Lara, acordándose su realización en la Sesión del mes de junio de dicho año:

Así mismo acuerda autorizar al Sr. Regidor D. Manuel de Luque Lara para que bajo su inspección se construya un pozo en el arroyo del Pinto, cuyas aguas puedan ayudar al consumo de este vecindario, tan necesitado de ese recurso por la escasez y sequía que se experimenta[3].  

La construcción del pozo acentuó la importancia logística que ya de por sí tenía este camino desde tiempo inmemorial. En la Sesión del 22 de julio se verificó que la obra se había realizado y se describió el pozo:

……..y tributar merecidos elogios al director de las mismas el regidor, D. Manuel de Luque Lara, que sin tregua ni descanso, y no perdonando medio de ninguna especie ha cuadyugado con verdadero acierto al cometido que se le había confiado por el Municipio, construyendo un pozo modelo donde se encuentra agua buena y abundantísima  que ha destruido la crisis que nos amenazaba por la carencia de ella y que hoy arrastra un nutrido grupo de vecinos a proveerse de tan preciado líquido, siendo sorprendente contemplar el espectáculo que presenta el lugar que ocupa dicho pozo que hace un mes se hallaba casi desierto y ahora visitado por una apiñada multitud que asiste a recoger el fruto del bien que se ha hecho.

El acto llevado a cabo es muy satisfactorio para la Corporación Municipal que ha tomado la iniciativa en el asunto, pero el lauro se debe al regidor don Manuel de Luque Lara que ha desarrollado y propuesto en practicar con éxito feliz tan notable pensamiento, por lo que merece un voto de gracia muy expresivo por parte de la Corporación.

El pozo se haya terminado, mide cinco varas de profundidad por tres y media de diámetro, tiene excelente brocal, un magnífico pilón, capaz para contener cuarenta arrobas de agua destinado a beber las bestias, y otro más pequeño para servicio de los vecinos, ambos embetunados con la cal hidráulica para conservar la limpieza con los mismos avenías está servido por un conducto de soga de hierro con caldero de lo mismo…….[4]   

 El pormenorizado dato pone de relieve la importancia que tuvo esta obra hidráulica en el suministro de agua a la población durante sus primeros años de existencia. Esta cirsunstancia justifica que a partir de ese momento el antiguo camino  tomase como denominación popular el nombre de camino del Pozo.  Posteriormente, y una vez que la población contó con surtidores de agua más cercanos, dicho pozo perdió la preeminencia que tuvo durante las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX, quedando en desuso y arruinado. Aún así el acervo popular ha mantenido la denominación de camino del Pozo hasta nuestros días.

Este camino se incluyó en el catálogo de carreteras provinciales a principios del siglo XX, correspondiendo a esa Institución su conservación y arreglo, realizándose numerosas obras de pavimentación y asfaltado durante la segunda mitad del último siglo.  Una de las primeras tuvo lugar en 1940:

 Seguidamente se da lectura también a una moción de la alcaldía, pidiendo que a su vez se interese de la Excelentísima Diputación Provincial que construya el camino vecinal denominado de la “Fuente Nueva al enlace de la carretera de la Rambla  a Puente Genil” ya aprobado por aquella Excelentísima Diputación Provincial y cuyo proyecto obra en poder de este Ayuntamiento[5].   

 La transformación urbana del tramo de camino lindante a la calle Ancha se inició en 1975 con la construcción, por José Zurera Varo, de varias naves industriales que aún se conservan. Estos edificios determinaron la anchura definitiva de la calzada de la nueva calle en su primer tramo. En la acera contraria existían edificaciones más antiguas correspondientes a las paredes traseras de los molinos y huertas del último tramo de la calle Ancha.

La construcción de las primeras viviendas que se sitúan en la actual calle es muy reciente, como reciente es su incorporación al callejero como una vía urbana más de la población, otorgándosele la nomenclatura de Camino del Pozo.

NOMENCLATURAS

 

CAMINO DE LA CAMPIÑA, DE LAS SALINAS, DEL CORTIJO DEL RÍO: con estas tres denominaciones, entre otras, se documentan referencias o noticias sobre el camino que partía desde la Fuente Nueva hacía estos y otros parajes del término agrario de Aguilar. La primera denominación hace referencia a las tierras de campiña que conforman las vegas de los ríos Cabra y Genil, a las que se accedía por este camino. Las Salinas reseñadas corresponden a las aún existentes en el paraje de Mezguellín, en la desembocadura del arroyo Salado al río Cabra, que pertenecieron al Marqués de Priego. El Cortijo del Río debió de construirse en los años centrales del siglo XVIII a iniciativa de la Real Sociedad de Amigos del País de Aguilar para poner en práctica una innovadora iniciativa de desarrollo agrario y social.

CALLE CAMINO DEL POZO: esta nomenclatura ha perpetuado la denominación popular que recibió al primer tramo del antiguo camino de las Salinas a raíz de la construcción del pozo en el referido año de 1878. En numerosos documentos aparece con el nombre de camino del Pozo de la Soledad, ya que así se denominó al citado pozo desde su construcción. Desconocemos las razones que motivaron la adjudicación de este nombre.



[1] AMA. Cuentas de Cabildo 1618. Leg, 374.

[2] AMA. Catastro de Ensenada – Seglares. Leg, 395.

[3] AMA. Acta Capitular 6 de junio 1878, Leg. 135.

[4] AMA. 22 de julio 1878, Leg. 135.

[5] AMA. Acta Comisión Municipal Permanente 19 de diciembre 1940, Leg. 184.