Este pueblo está gobernado por un partido que defiende y practica las privatizaciones a ultranza, a diestro y a siniestro, como por ejemplo, el servicio de “Ayuda a domicilio”, pero que curiosamente tiene infinidad de militantes trabajando en administraciones públicas, “lo privado para los demás que a ellos no les va”.

En el siguiente escalón “disfrutamos” de los “genuinos y auténticos defensores de la fe izquierdista”. Ellos sí que “garantizan” lo común, pero cuando cayeron en la cuenta que si el servicio de ayuda a domicilio se llegase a municipalizar, por ley habría que convocar algún tipo de proceso selectivo, con lo cual, las trabajadoras podrían perder su puesto de trabajo, y claro, eso era perder votos y este grupo político reculó, afirmando que apoyarían el cambio del modelo de gestión de la ayuda a domicilio siempre y cuando se respetara los puestos de trabajo de las trabajadoras. Y yo me pregunto, ¿si este tipo de trabajo se sustenta con fondos públicos, quien respeta el principio de igualdad y oportunidad del derecho de acceso para todas las personas que tienen que tener el mismo derecho de acceso a un trabajo público?

Continuando con la descripción de este  enorme entresijo, nos encontramos con las “perjudicadas”, aunque no es menos cierto, que algunas de estas trabajadoras fueron puestas “a dedo”, lo que hace que algunos “despreciables”  tengan que estar cobrando estos tipos de favores de por vida.

Al margen de esto, y presuntamente, empresa tras empresa, desde que se viene prestando este servicio, vulnera sistemáticamente algunos de los derechos laborales de estas trabajadoras

Todo lo reseñado anteriormente, me hace entender perfectamente toda la problemática que existe en torno a la ayuda a domicilio de “ese pueblo” y que en los últimos plenos vemos como algunos de los ediles pretenden “sacar tajada” políticamente hablando, de las trabajadoras afectadas, no pareciendo, a tenor de lo que veo y percibo,  que le importe ni lo más mínimo la situación de este colectivo, echando la culpa constantemente a quien rige los designios del Ayuntamiento de “ese pueblo”, ocultando descaradamente, y no asesorando correctamente con otras mejores opciones para la gestión de la ayuda a domicilio y por tanto para las trabajadoras, por miedo a que le pase factura en las próximas elecciones.

Pero por otro lado, “érase una vez otro pueblo”, hablamos de Atarfe (Granada), gobernado por “populistas, bolivarianos y que apoyan que se rompan España”, entre otras cosas según dicen algunos “avispados” que tenemos en este país.

En este pueblo, las trabajadoras se enfrentaban a una coyuntura similar en lo que respecta a la ayuda a domicilio del “anterior pueblo”, estando privatizado dicho servicio igualmente, pero con la llegada del nuevo equipo de gobierno “radical”, y al igual que está ocurriendo en numerosos pueblos, se ha decidido cambiar de modelo de gestión privada a municipal, lo que conllevará a incrementar sustancialmente mejoras laborales y evitar así, los continuos atropellos laborales que venían sufriendo estas trabajadoras.

Para ello, próximamente y según lo acordado por la mayoría de los grupos políticos locales de esta población granadina, se convocará un “Concurso-oposición”, en la que premia la experiencia y la formación de las trabajadoras por un lado, pero a su vez, dando oportunidad a otras mujeres que también tienen derecho al trabajo público y así poder alimentar a sus hijos como cualquier otra familia.

Dicho de otro modo, permitirá la continuidad de la mayoría de las mismas trabajadoras (ya que son ellas quienes tienen más experiencia, y por tanto más puntos) y la posibilidad de que otras mujeres preparadas permitan optar a un trabajo publico respetando los principio constitucionales de igualdad, merito y capacidad de cualquier persona.

Parece que en este último pueblo, y al contrario que en el “anterior pueblo”, se han dado cuenta que defender el interés general antes que el interés personal, les están produciendo más beneficios a todos y de paso se está haciendo algo de justicia. Pero por ahora, parece que esto último es mucho pedir para “algunos pueblos”.

 

Francisco Navarro