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El tiempo retenido en una imagen nos permite evocar otras épocas pasadas en las que la “Fuentecita” constituía uno de los espacios y lugares más concurridos del Barrio Bajo. A él  acudían a diario las mujeres con sus cántaros para recoger agua de los caños, y también los dueños de bestias y otros animales para beber en el pilar o abrevadero. Así se observa en esta bella fotografía fechada en la década de 1960.