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BARRIADA DEL CERRO CRESPO

Los investigadores de la historia local narran que el origen y desarrollo del callejero de Aguilar ha estado condicionado por la orografía de los cerros o lomas sobre las que se asienta el casco urbano de la población[1].

Según la cronología que recoge los eruditos, el asentamiento humano más remoto del que se tiene constancia habitó en estas tierras, se estableció en el Cerro del Castillo. La expansión urbana de los siglos XIV y XV adicionó al callejero de la antigua villa cabecera del Señorio las tierras del denominado Cerrillo de Capote, constituyendo éste la segunda loma sobre la que se encumbraba el suelo urbano tras el cerro del Castillo. Tuvieron que transcurrir tres siglos más para que el impulso constructivo que se produjo durante la segunda mitad del siglo XVIII  alcanzase a urbanizar el denominado Cerro de la Silera. Dos siglos después, en la década de 1930, se acometió la urbanización del cuarto cerro, el de Tumbajarros, con la alineación de la primera calle de Casas Viejas. En los años iniciales de la década de 1970 aconteció la urbanización del quinto cerro o loma sobre el que se asienta el caserío de la población actualmente, al delimitarse una nueva y extensa barriada que está aún en proceso de expansión y ordenación en el Cerro Crespo.

La nomenclatura más antigua que hemos documentado sobre este lugar se fecha en el siglo XVIII, y lo nombra como Cerro Don Fernando. Probablemente, y tal como revela el estudio evolutivo que hemos realizado, dicho paraje pudo conocerse en tiempos más remotos con el nombre o alguno de los apellidos de la persona que contara con  la mayor propiedad de las tierras o fincas que lo conforma.

La demarcación geográfica del cerro Don Fernando la marcaba los antiguos caminos que rodeaban al mismo, y que constituyeron los ejes de las nuevas calles que se han hido delimitando en su contorno a lo largo de los siglos XVI al XX: el antiguo camino de la Puente que circundaba el cerro por su latitud Este se transformó en el transcurso de los siglos XVI al XVIII en las calles Moralejo Segundo y Ancha; el  camino del Aceituno sirvio de trazado a la actual calle Saladilla a partir del siglo XVIII;  el camino de las Canteras que rodeaba al cerro por la latitud Sur sirvió de eje para la creación de la calle Calvario en los años iniciales del siglo XIX; y el antiguo camino de la cruz de los Espejitos, que inicio su transformación en vía urbana en las últimas décadas del siglo XX circundando la latitud Oeste del cerro, en la actual calle Cuadrillas.

La propiedad del parcelario de tierras que constituían el paraje rústico del cerro  Don Fernando a mediados del siglo XVIII estaba mayoritariamente en manos de instituciones religiosas locales como eran: la Fábrica de la Parroquia del Soterraño; los conventos locales de los Carmelitas y las Carmelitas Descalzas; el convento de la Coronada; la cofradía de Jesús Nazareno; y otros propietarios particulares como Maria Gil, Juan de la Chica, y Don Fernando de Varo, rector de la villa de Montalbán:

Otra pieza de tierra de sembradura de secano al ruedo y pago del cerro de D. Fernando que consiste de tres celemines de buena calidad que se siembra todos los años de Alcacel, confronta a levante con la Fábrica de la Parroquial de esta villa, a poniente con el convento de Carmelitas Descalzos de ella, al norte con don Juan de la Chica de esta vecindad y al sur con el convento de Carmelitas Descalzas[2].  

 Durante el siglo XVIII aparece registrado también como cerro del Calvario, cerro de Mari Gil y cerro de la Horca o del Ahorcado. Estas denominaciones pudieron ser circunstanciales, ya que la predominante que se mantuvo hasta el siglo XIX fue la de Cerro Don Fernando:

 Otra pieza de tierra de sembradura de secano al cerro de Mari Gil, ruedo de esta villa, consiste en once celemines y medio de buena calidad y se siembra todos los años de trigo y cebada y semillas, confronta a levante con el convento de Carmelitas Descalzos de esta villa, a poniente con Don Francisco Galán, al norte con el convento de la Coronada  de ella y al sur con Don Francisco Antonio del Valle[3]

 Andrés López del Viso apreciador nombrado por esta villa de Aguilar dijo haber visto y apreciado un tajón propio de don Luís de Chinchilla vecino de Málaga y está al sitio de la calle Saladilla ruedo de esta villa, linde con dicha calle y el camino que de la calle Mata va al cerro de la horca…[4]

Como hemos documentado al tratar la calle Cronistas de Aguilar, las primeras construcciones que aparecen en este paraje correspondían a los trascorrales de las calles Saladilla, Moralejo Segundo, y Ancha, que se alineaban con el lateral izquierdo del antiguo camino. Como hemos constatado en dicho apartado, a mediados del siglo XIX existían lindando al camino del Cerro varios molinos aceiteros que pudieron estar construidos desde décadas anteriores.

En 1858 se registró el que pudo ser  primer molino que se ubicó en este lugar, propiedad de Rafael Crespo Salcedo:

 Don Rafael Crespo Salcedo que sí mismo en este día le queda suscrita una pieza de palanca de las comunes de las dos que posee en esta villa dentro de una casa habitación con postigo al Cerro de D. Fernando a las afueras de esta población[5]

A partir de la década de1860 aparecen los primeros datos que  prueban  el origen  del proceso evolutivo que conllevó la sustitución del antiguo nombre de Cerro Don Fernando por el de Cerro Crespo, que mantiene en la actualidad:

 Se dio cuenta por el secretario de dos instancias al Ilustre Ayuntamiento, la una de Antonio Ávila Gonzáles y la otra de Francisco Melero en solicitud de que por el Ayuntamiento se determine la subasta de las dos entradas de la calle Saladilla y calle del Calvario, que por ambas conducen al sitio nombrado Cerro de Crespo….[6].

 También se documenta durante las últimas décadas del siglo decimonónico la inclusión del camino del Cerro como parte del trayecto de la ronda que circundaba el casco urbano de aquella época, lo que conllevó al ensanche de una parte del mismo, en el tramo más cercano a la entrada por la calle Saladilla, y la construcción del muro de contención y empedrado completo de la calzada del camino.

El proceso de urbanización del ya denominado Cerro Crespo no se inició hasta mediada la década de 1970, cuando la Corporación presidida por Vicente Alberto Romero Portocarrero y García de Leaniz gestionó la construcción de más de cien viviendas públicas, que dieron origen a la primera fase de la nueva barriada. La llegada de los primeros vecinos se produjo en 1977 tras la entrega de las llaves a los adjudicatarios de dichas viviendas.

Concluida la construcción de la primera fase de pisos se adjudicó a este lugar el nombre de Barriada de San Roque, con el que se mantuvo hasta el 25 de mayo de 1979, fecha en la que la primera Corporación democrática lo rotuló como Barriada del Cerro Crespo, nombre por el que se le conocía desde mediados del siglo XIX[7]. En 1982, bajo el mandato del alcalde Manuel Espinosa Navarro, se acometió la construcción de la segunda fase de la barriada, consistente en la realización de ocho bloques de pisos que fueron habitados por más de un centenar de familias. Como ocurrió en la primera fase, estas familias procedían de los cuatro puntos cardinales del mapa urbano de Aguilar. En esos años se construyó también el parvulario de doña Dolores Reyes y la pista polideportiva aneja al mismo.

En los años iniciales de la década de 1990 se acometió la urbanización de la tercera fase de la barriada, en la que, a diferencia de las dos anteriores, varió la tipología constructiva al tratarse de casas unifamiliares que han marcado el perfil de las nueve calles que la constituyen. En este emplazamiento se levantaron en el 2004 dos edificios singulares, ubicados ambos en la calle Padres Oblatos, respondiendo el primero al Instituto de Enseñanza Secundaria Ipagro, y el segundo a la iglesia del Beato Nicolás Alberca, levantada por la Asociación Benéfica Rodrigo de Varo. Desde ese año  procesionan las imágenes de Jesús Cautivo y la Virgen de la Concepción en la noche del Lunes Santo, recorriendo parte del Cerro Crespo y la calle Calvario en su ida al centro urbano y vuelta al barrio.

La tercera fase de la barriada, a diferencia de las dos primeras, sí cuenta con calles delimitadas y nomenclaturas propias, vinculadas a nombres de personajes Ilustres de la localidad.

Calle Lorenzo Lucena Pedrosa: nació en Aguilar  el día 25 de marzo de 1807 y falleció en Londres el 24 de agosto de 1881. Fue ordenado presbítero a los veinte y cuatro años de edad. En 1836 ingresó en la grey protestante episcopal de Gibraltar y en este lugar casó con la también aguilarense Micaela Castilla. En 1848 fue nombrado misionero para los habitantes españoles de Liverpool. En 1858 se trasladó a Oxford, donde fue profesor de Lengua y Literatura Española. En 1877 le fue reconocido su esfuerzo didáctico otorgándole el título honorario de Masters of Arts[8].

Calle Padres Oblatos:la Orden religiosa de los Misioneros Oblatos del María Inmaculada fue fundada por San Eugenio de Macedoz en el siglo XIX para dedicarse a la enseñanza. Su llegada a Aguilar se produjo en 1964 para poner en marcha el colegio Jesús Nazareno, conocido popularmente como “los Padres Oblatos”. En 1998 se produjo el relevo de la Orden  al frente del colegio -tras más de tres décadas de su presencia en Aguilar-, siendo ocupado por las religiosas de las Hijas de Cristo Rey.

Calle José Estrada y Estrada: nació en Aguilar en 1877 y murió fusilado en Málaga en 1936. Distinguido abogado y político que llegó a ostentar varios ministerios como el de Gracia y Justicia y el de Obras Públicas. Desde estos puestos ayudó a su pueblo natal con ocasión del terremoto de 1930 y  gestionó la construcción de la muralla de la Membrilla[9].

Calle José María León: José Maria León Jiménez  nació en Aguilar en 1893, tuvo por oficio el de jornalero y fue un destacado militante del Partido Socialista local. Fue el primer alcalde Socialista de Aguilar, ostentando dicha responsabilidad en dos ocasiones durante la década de 1930. Murió fusilado en 1936[10].

Calle José Varo de Castro: nació en Aguilar en 1902. Trabajó como oficial de departamento del Ayuntamiento y oficial de notaría. Fue nombrado Cronista Oficial de la ciudad en 1961. En 1967 es nombrado académico de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba[11].

Calle Leoncio Mejías Carmona: nació en Aguilar en 1863. Zapatero de profesión militó, en el Partido Republicano Federal,  en representación del cual llegó a ostentar la alcaldía de Aguilar en varias ocasiones durante el primer tercio del siglo XX. Falleció en 1949[12].

Calle Verneur Sur Seine: ciudad situada en los alrededores de Paris que cuenta con algo más de 16.000 habitantes. Desde 1998 Aguilar de la Frontera se encuentra hermanada con esta ciudad, y como testimonio de dicho hermanamiento se rotuló la avenida principal de la tercera fase del Cerro Crespo con el nombre de la citada población francesa.

Calle Gutiérrez de Salamanca: estos apellidos corresponden a dos hermanos, Manuel y Juan Vicente, que destacaron, como militar el primero y arquitecto el segundo. Juan Vicente fue el mayor de los dos hermanos y nació en Aguilar en 1744. A él se atribuye la autoría del diseño de los dos monumentos civiles más emblemáticos de Aguilar: la Torre del Reloj y la Plaza de San José.  Manuel nació en 1745 y fue también arquitecto e ingeniero militar, fue distinguido con la Orden de Carlos III[13].

Calle Ramírez de Arellano: Carlos Ramírez de Arellano nació en Aguilar en 1814. Fue nieto de Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca. Ostentó varias veces la alcaldía de Córdoba y fue miembro de la Real Academia desde 1841. Fue autor de numerosas obras, entre ellas, una dedicada al castillo de Aguilar. Murió en Córdoba en 1874[14].

Calle Rodrigo de Varo y Antequera: nació en Aguilar en 1632. Fue caballero hijodalgo y una de las personas más acaudaladas del pueblo. Gran benefactor social que dedicó parte de su patrimonio económico e inmuebles para sustento de obras sociales como la capellanía que fundo en el Hospital de la Caridad, la construcción del Hospital de Transeúntes, la dotación de una escuela de niños pobres, etc. Fue además un gran mecenas de órdenes religiosas y promotor de la construcción del Convento de las Carmelitas Descalzas de Aguilar. Falleció en 1679 y fue enterrado en la iglesia de las Carmelitas[15].

Calle Antonio Cabello Almeda: nació en Aguilar en 1902. Destacado líder obrero, fue presidente del sindicato “la Razón”, la Agrupación Socialista local, y teniente de alcalde durante la II República. Fue vocal de la Junta Provincial de Reforma Agraria y diputado Provincial.  Murió fusilado en Córdoba en agosto de 1936[16].

En el proceso de urbanización de la tercera fase del Cerro Crespo se ha incluido también la antigua cantera de piedra de la calle Calvario, conocida durante el siglo XX como cantera del “Chirri” apodo del propietario de la misma, Francisco García. El interior de la cantera  se ha adaptado como zona de recreo del barrio, acogiendo al Parque de los Niños Saharagüis y al infantil de tráfico denominado “Maestro Luís Gutiérrez Tejada”.

La urbanización de las tres fases que constituyen actualmente la Barriada del Cerro Crespo se ha prolongado durante los veinticinco últimos años, quedando aún terrenos del antiguo paraje por urbanizar, principalmente la parte de poniente, lindante al camino de las Cuadrillas, en la que existen numerosas construcciones sin ordenar.

NOMENCLATURAS

CERRO DON FERNANDO: ningún dato biográfico conocemos con certeza del personaje nombrado como Don Fernando, que dio nombre a este paraje. Solo como hipótesis apuntamos que pudo tratarse de Fernando de la Chica y Varo,  ya que esta persona  aparece en numerosos documentos como propietario de un número importante de las fincas rústicas que abarcaba este terreno desde su límite con la calle Moralejo Segundo al camino de las Cuadrillas. Entre esas fincas hemos detectado que, las que lindaban a la calle Moralejo Segundo, fueron vendidas a censo perpetuo, probablemente para la construcción de casas, en las que se mantuvo dicho censo durante los siglos posteriores:

Bernarda María de Palma tiene una casa en la calle Moralejo Segundo de esta villa que confronta con la de Cristóbal Fernández por una parte y por la otra con la de Manuel Reina, vecino de ella, se compone de alto y bajo, tiene seis varas de frente y veinte y cinco de fondo regulado su alquiler anual en ochenta y ocho reales de vellón. Da la carga de un censo redimible de doscientos reales de principal a favor de don Fernando de la Chica, vecino de esta villa a quien paga de réditos anuales a razón de tres por ciento seis reales[17].

 Fernando de la Chica Varo dotó también una capellanía en la iglesia parroquial con censos de numerosas fincas, algunas de las cuales se ubicaban en la parte del Cerro que lindaba a las Cuadrillas:

Da la de otro censo redimible de trescientos ocho reales a favor de la capellanía que fundó Fernando de la Chica Varo y que posee don Alonso Rollán[18].

 …como en ellos se contiene de bajo del cual dijeron que la capellanía que en la Parroquial de esta villa fundó Don Fernando de la Chica Varo de la que de presente es capellan D. José de la Chica Hurtado, vecino de la ciudad de Lucena, entre los vienes de su sustentación tiene tres fanegas de tierra al sitio de las Cuadrillas, ruedo de esta villa….[19].

 CERRO DE MARI GIL:  la existencia de la calleja denominada de Mari Gil en la acera derecha de la calle Moralejo Segundo, a mediados del siglo XVIII, puede estar justificada por adentrarse dicho callejón en tierras del cerro Don Fernando, y por ello haberse generalizado dicho nombre para el conjunto de tierras de este lugar. Por los datos recopilados consideramos que dicha señora fue María Antonia Gil Guerrero y Roldán, propietaria de un tajón de tierra de cinco zelemines situado al final de la calle Moralejo Segundo:

Sea notorio como yo D. Antonio Joseph Baldecañas y Piedrota teniente de alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición de la ciudad de Córdoba y del número de esta de Lucena y vecino de ella digo que soy poseedor de la Memoria que fundó el licenciado Andrés de Varo Carmona clérigo presbítero vecino que fue de la villa de Aguilar por su testamento que otorgó en treinta de marzo del año de mil setecientos treinta y siete que se abrió y publicó en la solemnidad del derecho ante el mismo escribano en veinte y dos de junio del dicho año de que fue primera llamada la señora Doña Catalina de Navas y Hurtado mujer del Señor Don Jerónimo Gil Guerrero que fueron de este vecindario mis terceros abuelos padres del Señor don Jerónimo Antonio Gil Guerrero caballero del hábito de Santiago que casó con la Señora Catalina Roldán, de cuyo matrimonio procedió la Señora Doña María Antonia Gil Guerrero y Roldán que contrajo matrimonio Con el Señor Don Antonio Baldecañas y Herrera………..y así entre los bienes de la dotación de la expresada Memoria lo son las tres hazuelas o tajones de tierra en el término de esta villa de Aguilar, el de cuatro Zelemines en el sitio de las cuadrillas, otro de cinco zelemines a la salida de la calle Moralejo Segundo y otro de cuatro al sitio de la Dehesilla Viena camino del Atajadillo…..[20]        

 CERRO DEL AHORCADO: esta denominación pudo ser ocasional. Aparece registrada en varios documentos como los protocolos notariales de mediados del siglo  XVIII:

…y para este efecto de nuestro convento han medido dicho tajón de tierra que está al sitio de la calle Saladilla de esta villa linde con el camino que de dicha calle sale  y con otro que de la calle de los Molinos[21] va al cerro del Ahorcado…[22]               

 BARRIADA SAN ROQUE: corresponde al nombre que recibió oficialmente la nueva barriada levantada en la parte del Cerro Crespo que ocupó la primera fase de bloques de viviendas que se construyeron a mediados de la década de 1970. Dicha nomenclatura respondió al deseo de la Corporación Municipal que creó la barriada, presidida por Vicente Alberto Romero Porto Carrero, de perpetuar en el callejero local la devoción hacia la imagen de Santo Patrón de Aguilar.

BARRIADA CERRO CRESPO: el apellido Crespo aparece registrado en los padrones de habitantes de Aguilar al menos desde el siglo XVII, en el que el licenciado Alonso de Crespo aparece como procurador del Cabildo en la Chancillería de Granada. Posteriormente, en el siglo XVIII, se avecina en esta población una nueva  familia con igual apellido, procedente de la cercana localidad de la Rambla. Esta familia la formaban Antonio Crespo de León y María Concepción Gálvez, y prolongaron su linaje en el pueblo a través de su hijo Francisco Crespo, oficial mayor en la escribanía del Cabildo, quién contrajo matrimonio con Isabel de Varo[23]:

 Sepan cuantos esta escritutra de dote vieran como yo Francisco Crespo, hijo de Antonio Crespo y de María Concepción Gálvez, natural que soy de la villa de la Rambla, vecino que soy de esta villa de Aguilar, digo que estoy casado legítimamente, como manda nuestra Santa Madre Iglesia, con doña Isabel Gabriela de Varo, hija legítima de don Diego de Varo, juez de campo de esta villa, y de doña Sebastiana de Gálvez….[24]  

  Un hijo de Francisco Crepo, que tomó por nombre el del abuelo materno, Diego, siguió el linaje y contrajo matrimonio con Antonia Luque Moreno. Este Diego Crespo aparece avecindado en la calle Moralejo Segundo en 1768[25], habitando en la casa de su suegro Francisco de Luque, contando con tres hijos, Ramón, Tomás y Diego[26].

Siguió el linaje Diego Crespo León que ejerció también de juez de campo, y aparece domiciliado en la calle Moralejo Primero en torno a 1775[27],  En esta misma casa y calle aparece viviendo como continuador del linaje en 1819 el militar retirado Juan Crespo, casado con Joaquina Salcedo. Continuó el linaje con el primer hijo de dicho matrimonio, Juan Crespo Salcedo, personaje del que derivó que al antiguo cerro  Don Fernando se le denominase popularmente  como Cerro Crespo.

Desde principios del siglo XIX aparecen avecindados en  la casa número 46 de la Calle Moralejo Segundo los hermanos José y  Ramón Crespo, ambos presbíteros, de sesenta y cuatro y cincuenta años respectivamente[28].  Estos sacerdotes fueron hermanos de Juan Crespo y tíos carnales de Rafael Crespo Salcedo,  quien heredó dicha casa de estos familiares, y la ocupó con su estirpe en torno a 1828[29]. Bien, cuando vivían en la casa los dos presbíteros, o posteriormente, cuando trasladó su residencia a ella Rafael Crespo Salcedo, en la parte trasera del edificio que daba al cerro Don Fernando se construyó una fábrica aceitera que se conoció como molino de Crespo. Este molino fue el elemento que incidió para que al conjunto del paraje se le nombrase como cerro del Molino de Crespo, reduciéndose posteriormente la denominación a Cerro de  Crespo.

Don Rafael Crespo Salcedo que así mismo en este día le queda suscrita una pieza de palanca de las comunes de las dos que posee en esta villa dentro de una casa habitación con postigo al cerro Don Fernando a las afueras de esta población[30].

 Durante un tiempo que debemos encuadrar en las décadas centrales del siglo XIX, muchas de las referencias al antiguo cerro Don Fernando se limitan a nombrarlo   como el Cerro, a la vez que se documentan los primeros datos que registran como nomenclatura del lugar la de Cerro Crespo.

Se dio cuenta por el Secretario de dos instancias al Ilustre Ayuntamiento la una de Antonio Ávila Gonzáles y la otra de Francisco Melero en solicitud de que por el Ayuntamiento se determine la subasta de las dos entradas de la calle Saladilla y calle del Calvario, que por ambas conducen al sitio denominado Cerro Crespo con el objeto de edificar en ellas dos casas….[31]

Rafael Crespo Salcedo casó con Angustias Calvo de León, de cuyo matrimonio nació, en torno a 1844, Rafael Crespo y Calvo de León, quien continuó el linaje y propiedad de la casa de la calle Moralejo Segundo y el molino del Cerro Crespo[32]. Con éste último personaje se agotó la rama directa de los Crespo en Aguilar, ya que murió sin descendencia. El molino y terrenos del Cerro pasaron a propiedad de Angustias Tíscar Crespo, a cuyos herederos la adquirió José Zurera Varo, quien los vendió al Ayuntamiento para la construcción de la barriada.

 


[1] Hemos considerado como cuarto cerro urbanizado en el callejero aguilarense, al denominado cerro de Tumbajarros, sobre el que se está expandiendo desde la década de 1930 la denominada barriada de Casas Viejas.

[2] AMA. Catastro de Ensenada –seglares, Leg. 395.

[3] Ibidem. Leg, 397.

[4] AHPC Oficio 5. Juan de Dios Ramírez Contreras, 1761.p, 244. Sig. 6741

[5] AMA. Padrón de Riqueza Industrial 1858, Leg. 482.

[6] AMA. Acta Capitular 17 enero 1867, Leg. 132.

[7] Ibidem.  25 mayo 1979, Leg. 151.

[8] MAESTRE BALLESTEROS, Antonio. IGEÑO LUQUE, Diego. Callejero de la Tercera…., p.34.

[9] Ibidem. P. 41

[10] Ibidem. P. 21

[11] Ibidem. P. 25

[12] Ibidem. P. 29

[13] Ibidem. P. 15

[14] Ibidem. p. 12.

[15] Ibidem. p. 53.

[16] IGEÑO LUQUE, Diego. Dictablanda y II República en Aguilar de la Frontera (1930 -1936), p. 93. Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera.

[17] AMA. Catastro de Ensenada –seglares, Leg. 394.

[18] Ibidem. Leg, 395.

[19] AHPC. Ofricio 4 Andrés de Varo Ortiz 14 abril 1731, Sig. 6623.

[20] Ibidem.  Oficio 5 Juan de Dios Ramírez Contreras  1755, Sig, 6737

[21] Debemos constatar que en ese tiempo la calle de los Molinos prolongaba su trayecto hasta ocupar el trazado de la actual calle la Mata

[22] AHPC. Oficio 5 Juan de Dios Ramírez Contreras 1761, Sig. 6741

[23] AMA. Actas Capitulares 1792. Leg, 121.

[24] AHPC. Oficio 4 Andrés Antonio de Varo Ortiz 1726, Sig. 6621.

[25] AMA. Padrón de Habitantes 1768, Leg. 208.

[26] Ibidem. 1771, Leg. 208.

[27] Ibidem. 1775, Leg. 209.

[28] Ibidem. 1821, Leg. 210.

[29] Ibidem. 1828, Leg. 212.

[30] AMA. Padrón de Riqueza Industrial 1858, Leg. 482.

[31] AMA. Acta Capitular 17 enero 1867, Leg. 132.

[32] AMA. Padrón de Habitantes 1848, Leg. 216