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La jornada prometía y al final se han cumplido las expectativas. La buena climatología y el perfecto estado de los caminos, han contribuido a que una de las últimas rutas del año se haya celebrado con éxito, y los que es más importante, sin contratiempos destacables. Una veintena de ciclistas se reunieron a las 8 de la mañana en la gasolinera Las Viñas dispuestos a alcanzar  el reto de cubrir los 100 kilómetros de la prueba reina ,o los 70 programados para la ruta corta, opción que tomaron la mitad de los participantes.

Cuando  el cielo se había sacudido la oscuridad de la noche y aun las farolas alumbraban las calles del pueblo se inició la aventura saliendo los ciclistas por el camino de las Minas, afrontando así la primera subida para alcanzar el punto más alto de las Albarizas, y bajar después entre los olivos hasta San Cayetano. El grupo continuó el trayecto por el camino del cortijo de Heredia, tomando en ese punto dirección al cortijo de Navarredonda para bajar por la Vía Verde  al  camino que atraviesa el llano de las Mestas y subir a la carretera de Jauja.

En este lugar se partió el grupo en dos, tomando dirección a Puente Genil y Casariche los de la ruta larga,  y  orientación a las colas del pantano de Cordobilla los de la corta. Entre ellos me incluí, consciente de que, aunque la distancia de los 100 kilómetros podría recorrerla  bien, no es fácil mantener la velocidad que imprime  a su pedaleo la élite que comanda el grupo de la ruta larga  .

Los de los 70 continuamos  hasta el punto de inicio del largo y exigente puerto que atraviesa la alta serrezuela por donde discurre el trazado de la carretera. Llegados casi a la cima del cerro, tomamos el desvío del Cortijo de la Barragana, que nos llevó a la carretera que viene de Jauja al  cruce de la de Puente Genil -Lucena. Sobre las 10,30 de la mañana alcanzamos el Cerro de la Virgen donde se encuentra el restaurante de  de la Camila. Allí nos avituallamos con un suculento desayuno. Habíamos cubierto ya 30m kilómetros del recorrido previsto.

Repuestas las fuerzas iniciamos la vuelta al pueblo por los quebrados caminos que cruzan los montes cercanos a la Camila, y discurren por las meandros del río Anzur, cuyo cause atravesamos en varias ocasiones. El gozo  y satisfacción de recorrer caminos nuevos  suele llevar añadido el riesgo de perderse o desorientarse por lugares que nunca se han transitado. También hemos sufrido esta experiencia en la mañana de hoy. La verdad que solo ha sido un hecho anecdótico en la ruta, que nos ha retrasado casi una hora y ha incrementado el trayecto algunos kilómetros más. Pero también nos hemos reído bastantea a costa de esta pequeña incidencia.

La vuelta al pueblo se efectuó pasadas las 2 de la tarde, invirtiendo  el grupo de los  70 kilómetros 5  horas en cubrir el trayecto. A pesar de ser un trazado exigente, tanto por la distancia como por el perfil, ya que se ha superado un desnivel superior a los 1.000 metros, ha sido bastante asequible para todo el grupo, aunque alguno, con menor preparación física, ha tenido que realizar un esfuerzo agotador el cubrir los últimos tramos.

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