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Antonio Maestre Ballesteros  

CALLE LA ROSA

Incluida geográficamente en el barrio de la Veracruz, su origen cronológico se situa en las primeras décadas del siglo XVIII, coincidiendo con el inicio del proceso urbanizador que experimentó el entorno geográfico de la actual ermita de este nombre. Datos documentales verifican que la nueva calle se formó sobre la calzada del antiguo camino que partía desde la ermita en dirección -a través de la Dehesa Vieja-, a la cruz de Monturque. Estos datos permiten concretar como fecha de inicio de las primeras construcciones que se levantaron en este lugar los años inmediatos a 1730.

Sepan los que esta escritura de venta real vieren como yo D. Pedro Carrillo Valenzuela, vecino que soy de esta villa de Aguilar  y mayordomo y obrero mayor de la iglesia Parroquial de esta dicha villa; Digo que por cuanto al dicha Fábrica entre derecho tiene  por sus vienes propios seis celemines y tres cuartillos de tierra al sitio de una calle nueva que se ha empezado ahora a hacer que llaman la calle la Rosa que está en el camino que sale de la calle Juan de Lorca y va  a la calle Pozos; y dichos seis celemines y tres cuartillos de tierra caen a la mano izquierda como salimos de dicha calle Juan de Lorca para la calle Pozos, y linda con tierras de la cofradía del Santísimo Sacramento de la Parroquial de esta villa, y tierras del convento y religiosas de Nuestra Señora de la Coronada[1]

 Tan descriptivo testimonio permite ubicar el principio de la nueva calle en el final de la calle Lorca, o Lorca Baja,  que se prolongaba hasta la última casa del lateral izquierdo del Llano de la Cruz. Muy interesantes resultan las noticias sobre la propiedad de los terrenos donde se delimitaron los primeros solares para la construcción de las casas, pertenecientes a tres instituciones religiosas como fueron: la Fábrica Parroquial; la cofradía del Santísimo; y el convento de las Coronadas. Dichas entidades  protagonizaron, en gran medida, la transformación urbana del barrio de la Veracruz, al contar con la propiedad de la mayoría de las tierras  lindantes a los caminos existentes en este paraje:

 Francisco de Vázquez y Vergara en nombre de don Pedro Cantillo Valenzuela vecino de la villa de Aguilar, y mayordomo y obrero de la fábrica de la iglesia Parroquial de ella, de quien presento poder en forma, y en las que más haya lugar ante mí comparezco y digo que la dicha fábrica entre sus bienes tiene unos solares de casas  que componen cinco celemines y medio de tierra, más o menos, los que hubiere de las lindes adentro, con atención a medida de una calle perdida que no tiene casas, que va desde la Veracruz a la salida de la calle los Pozos de dicha villa, donde van algunos vecinos levantando casas, y alinda dicha tierra con otros solares de don Gerónimo del Valle y tierra de la cofradía del Santísimo Sacramento de dicha villa y le gana de renta a dicha fábrica cada año seis reales cada zelemin y vendiendolos a censo redimible para que fabiquen casas en ellos, abrá quien de por cada zelemín de tierra a más de trecientos reales y de renta anual nueve o diez reales….[2]

La venta de tierras eclesiásticas para la construcción de casas, afectándolas con censos redimibles, fue práctica común en el desarrollo urbano de Aguilar desde al menos el siglo XVI, y aún se mantenía en el XVIII. La venta de solares por el clero fue determinante en la proyección urbanística del barrio de la Veracruz, entre cuyas calles se incluyó la surgida en el trazado del camino que desde la ermita llevaba al sitio de la cruz de Monturque, denominada calle la Rosa. Durante la década de 1730  se aceleró la construcción de viviendas en esta zona, lográndose colmatar con casas las dos aceras de la nueva calle, como recogen los documentos de la época.

Notorio y manifiesto sea a los que este público juramento de reconocimiento de censo vieren como yo Francisco Ortiz Galán , vecino que soy de esta villa de Aguilar , digo que por cuanto el día dos de este presente mes y año de la fecha por escritura ante el escribano compré de Antonio López Nieto vecino de esta dicha villa un solar de casas con dos paredes nuevas comenzadas a hacer en la calle de la Rosa de esta dicha villa, linde con solares de Roque Pérez y de Francisco de Luque vecinos de esta dicha villa , en cierto precio de maravedí y con el cargo de un censo de cuatrocientos reales  de principal perteneciente a la cofradía del Santísimo Sacramento de la Parroquial de esta villa….[3].

 El proceso de urbanización se prolongó durante varios años más, tal como testimonian los distintos padrones de habitantes de ese siglo. El padrón de riqueza de 1742 pone de relieve que contaba con veinte casas, cuyos propietarios respondían mayoritariamente a personas de escasos recursos económicos, pertenecientes a la clase obrera.

 

NOMBRE DEL VECINO RENTA QUE DECLARA
Joseph Alcalde por su casa y penjar     050
Sebastián Medrano por su casa y penjar     050
Xavier de Navas     050
Francisco Lozano por su casa y penjar     050
Francisco Ortiz Galán por sus casas vestias penjar y olivos     900
Joseh Biana por su casa y penjar     100
Salvador Franco Rodríguez por su casa y penjar 100
Juan de los Santos por su casa y penjar     100
Lucas de Arroyo por una junta      050
Martín de Roa por su casa      050
La viuda de Juan de Campos por su casa      050
Juan del Valle Buenos vinos      350
Mateo Ximenez por su casa      050
Francisco del Pino por su casa y penjar      100
Alonso Pavón por su casa      050
Cristóbal Martín Paniagua por su casa y penjar 100
Alonso Jiménez Cabrillana por su casa y penjar 100
Alonso del Pino por la casa en que vive      050
Juan de Albornoz por su casa y penjar      050
Pedro Padilla por su casa y penjar      150

AMA. Padrón de Regulación de Rentas 1742. Leg. 1536. Elaboración Propia

Según este documento sobresalía por riqueza de renta Francisco Ortiz Galán, al que seguía, con mucha diferencia, Juan del Valle Buenosvinos. En el transcurso del siglo XVIII la calle fue incrementando gradualmente el número de casas y vecinos. Ya en los años centrales del siglo se contabilizaban un total de veinte y cuatro casas y un molino de aceite, propiedad de Matías Robledo y Antonio López[4],  conservado hasta recientemente.

Los padrones de habitantes de dicho siglo permiten valorar el incremento vecinal de la calle durante la segunda mitad de esa centuria, oscilando entre los algo más de sesenta vecinos y casi cuarenta casas que existían al finalizar la centuria. En los primeros años del siglo XIX se contabilizaban un total de cuarenta y dos casas, en las que habitaban un número superior de vecinos,  llegándose a alcanzar al finalizar dicho periodo un total de cuarenta y ocho casas[5].

El número de vecinos fue siempre superior al de viviendas, circunstancia que obedece a que algunas de las casas estaban habitadas por varias familias. Esta situación presentaba, por ejemplo, la casa de recogida de niños expósitos que estuvo ubicada en la calle la Rosa desde finales del siglo XVIII y durante la primera mitad del XIX[6]. El nivel económico de los vecinos fue otra constante que mantuvo desde sus orígenes y consolidó durante la centuria decimonónica, al estar habitada mayoritariamente por trabajadores del campo, fundamentalmente jornaleros:

 

OFICIO PERSONAS QUE LO EJERCEN
 Campo     51
Zapateros       3
Muleros       3
Pelentrínes       2
Hortelano       1
Apreciador       1
Sargento retirado       1
Fraile Mercedario       1
Calero       1

AMA. Padrón de Habitantes 1823. Leg. 210. Elaboración Propia

Durante estas décadas el edificio más representativo de la calle correspondía al molino de aceite existente en la misma, cuya propiedad se repartía entre varias personas, entre ellas, Enrique Sousa, Manuel Moriana y Antonio Castilla[7].  En el padrón de vecinos de 1870 contaba con trescientos un habitantes, y la numeración de las casas abarcaba del 1 al 35 y del 2 al 48[8]. La diferencia de edificios entre una acera y otra se debía a la presencia en la primera de la fachada del molino aceitero, propiedad  por esos años de Antonio Gálvez,  que ocupaba una extensión considerable del acerado izquierdo.

En el transcurso de la primera mitad del siglo XX  no experimentó prácticamente ninguna variación, ni en la arquitectura de sus casas ni en el número de habitantes. Entre estos últimos destacó José María León Jiménez, quien habitó la casa número 28[9] durante el tiempo que fue alcalde de Aguilar en la década de 1930.

En el transcurso de la segunda mitad del siglo tan solo destaca como noticia más relevante la pavimentación y adoquinado de la calzada, así como el baldosado de sus aceras que se produjo en los años finales de la década de 1960. Por ese tiempo, y provocado por el aumento del tránsito de personas por la misma debido a la construcción del barrio San Vicente, se abrieron dos tabernas que fueron muy populares y conocidas en esa época, denominadas “la Audiencia” y “la taberna de Alonso”, manteniéndose la última hasta la década de 1990.  El único cambio de nomenclatura que ha experimentado a lo largo de su historia se produjo en 1975, al adjudicársele el nombre de Virgen de la Rosa[10], rotulándose como calle la Rosa en 1979[11].

A finales de la década de 1990 experimentó una importante transformación que ha determinado el aspecto que presenta actualmente. Dicha actuación comprendió la apertura de un acceso al paraje del Arezusar, existente en las traseras de las calles Monturque, Lorca, Llano de la Cruz, Rosa, y Pozos, por el solar que ocupaba el antiguo molino de aceite. Dicho espacio comprendía varias fanegas de tierra que contaban con numerosos propietarios, coincidiendo ser muchos de ellos los dueños de las casas colindantes de las calles reseñadas. Tal era el caso, a mediados del siglo XVIII, de la casa de Santiago Bernardo de la Espada en la calle Lorca:

Unas casas que tengo mías propias en la calle Lorca de esta villa, linde con casas de los herederos de Sebastián Pintado, y con otras de los de Pedro Bueno con cargo  a un censo de mil reales de principal perteneciente al vinculo que fundó Diego García Herrero: y así mismo agrego zelemín y medio de tierra que está lindando con el corral de dichas casas y se haya en el Arrezuzal bajo dichos linderos…..[12]  

La urbanización del paraje del Arezusar ha determinado la demarcación de dos calles, una plaza, y un pasaje. Las nuevas calles  se han rotulado con los siguientes nombres.

Calle Arezusar: con este nombre aparecese denominado el conjunto del paraje en el transcurso de los siglos XVII y XVIII. Así lo hemos documentado por ejemplo en la escritura de venta de una parcela de terreno que realizó Jerónimo del Valle a Gabriel López del Viso en 1740:

…….bajo de la cual mancomunidad por nos y en nombre de nuestros herederos y sucesores vendemos y damos en venta real por buen juro de heredad de ahora y para siempre jamás a Gabriel López del Viso vecino de esta villa que está presente para el susodicho y quien lo herede y represente es a saber: medio celemín y medio cuartillo que tenemos intramuros de esta villa al sitio o ejido que llamán el arresusal que está entre los corrales de las calles Monturque, Lorca, Rosa y Pozos de esta villa, y lilnda con tierras de la fábrica de la Parroquial de esta villa…….[13] 

  Resulta difícil determinar la etimología de esta palabra, planteando como hipótesis que se trata del plural del término arresú, vocablo que en Aguilar se utilizaba para designar la raíz arbórea que se extrae del subsuelo en los sitios de abundancia de agua, como algunas zonas de la ribera del río, y que es consumida o relamida por los niños al desprender esta un sabor parecido al paladú.

Calle Adarve del Aceite: esta calle, interior y sin salida, se ha demarcado en el solar que ocupaban las naves del antiguo molino de aceite que tenía su acceso por la calle la Rosa.

Plaza del Teatro Español: durante la dictadura del Miguel Primo de Rivera  el alcalde de Aguilar, Vicente Romero García de Leaniz, costeó de su pecunio un teatro o Varietés que se construyó en los terrenos de su propiedad existentes en el paraje del Arrezusar, habilitando el aceso al mismo por una casa del Llano de la Cruz. Dicho teatro recibio como primer nombre el de Alfonso XIII, sustituyéndose por el de Teatro Español durante la Segunda República. En la reciente urbanización del paraje el edifio del teatro quedó lindando a la plaza que ha configurado dicho espacio urbano. El edificio del teatro ha sido demolido en el 2008 tras su declaración en ruinas.

Pasaje Carlos Cano : José Carlos Cano Fernández (Granada, 28 enero 1946 -19 diciembre 2000), conocido artísticamente como Carlos Cano fue un cantautor español que cultivó estilos tradicionales y relativamente olvidados como el fado, y muy especialmente la copla andaluza.Su versatilidad como compositor hizo de Carlos Cano un personaje destacado en el panorama musical español.

                                         NOMENCLATURAS

CALLE LA ROSA: esta nomenclatura corresponde a la primitiva que recibió la calle y ha mantenido inalterable hasta la actualidad. Es clara su derivación de la advocación de Nuestra Señora de la Rosa, de la que sin ningún género de dudas proviene. La vinculación histórica entre esta calle y la imagen Mariana que se venera en la cercana ermita de la Veracruz se basa, también, en la coincidencia cronológica que se dio entre la fecha de fundación de la cofradía, construcción de la capilla, realización de la imagen -probablemente en Granada en torno a los años 1730 -1732[14],  y el origen y construcción de las primeras casas en la calle[15].



[1] APS. Cuentas de Fábrica 1737. S/C

[2] AHPC. Oficio 4 Andrés de Varo Ortiz 1731, Sig. 6623.

[3] APS. Censo de 400 reales de principal a favor de la obra pía del Santísimo Sacramento de la Parroquial de esta Villa. S/C.

[4] AMA. Catastro de Ensenada –seglares, Leg. 393.

[5] AMA. Padrón de Habitantes, Leg. 223.

[6] Ibidem.1819, Leg. 209.

[7] Ibidem.1834, Leg. 212.

[8] Ibidem.1870, Leg. 223.

[9] AMA. Padrón de Edificios y Solares 1928, Leg. 471.

[10] AMA. Acta Capitular 25 abril 1975, Leg. 150.

[11] AMA. 25 mayo 1979, Leg. 151.

[12] APS. Declaración de la Capellía de Santiago Bernardo de la Espada. S/C.

[13] AHPC. Oficio 4 Cristobal de Varo Linares 1740, Sig. 6628.

[14] Esta hipótesis se basa en la fecha y punzón de la corona de la Virgen, punzón que corresponde al símbolo de la ciudad de Granada  y a los años referidos.

[15] GALISTEO MARTINEZ, José. “Aproximación al estudio de la capilla de Nuestra Señora de la Rosa: Apuntes para su iconología. XXVIII”. Romería Nacional En Honor a Nuestra señora de los Remedios Coronada. p, 45. Hermandad de la Veracruz Aguilar de la Frontera 2008.