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El tiempo atrapado en una vieja y añeja fotografía nos trasporta a los años centrales de la centuria pasada,  y nos permite rememorar la clásica estampa de un Domingo de Ramos aguilarense, como el de hoy, en el que dos largas hileras de palmas subirán la Cuesta de Jesús proclamando que  ya llegó la ansiada jornada que tanto se ha esperado.

El pasado y el presente se dan la mano  para llenar una página más en el libro de la historia de la Semana Santa de Aguilar. Esa por la que se desviven cofrades creyentes y cofrades ateos, que tal como dijo Fray Amigo Vallejo ¿qué problema hay en eso?.