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La dilatada trayectoria devocional de la Virgen de los Remedios está jalonada de nombres de cofrades y devotos que alcanzaron notoriedad por acrecentar el culto y devoción a la sagrada Imagen, así como por el celo que tuvieron en la conservación del viejo templo levantado por los hermanos de la Veracruz en la barrera del Altozano en las primeras décadas del siglo XVII.

Fue en el transcurso del último tercio del siglo XIX cuando el quehacer  de José Heredia y Vida sostiene el culto mariano en el viejo arrabal, convirtiéndose en  promotor de las obras que ampliaron el templo y lo embellecieron artísticamente,  adquiriendo además las dimensiones que ofrece actualmente su visión desde el Llano de la Cruz.

Conocemos que el aludido personaje nació en Aguilar el 10 de octubre de 1810[1]. Sus dos apellidos lo vinculan a las estirpes más acomodadas de la localidad. Aunque de ascendencia Egabrense,  el linaje de los Heredia se registra ya en los padrones de habitantes del Aguilar del siglo XVII al entroncar con los Valle Becerra. En su trayectoria vital ejerció la carrera militar retirándose con la graduación de subteniente del Batallón Provincial de Málaga. Fue además un mediano propietario agrario que dedicó parte de su vida a la administración de tierras y rentas.

Sus convicciones políticas liberales le llevaron a ocupar el cargo de regidor municipal  en varias ocasiones durante el reinado de Isabel II. Su figura política descolló al ser nombrado presidente de la Junta que rigió el Ayuntamiento  a partir de julio de 1854, fecha en la que principia la revolución popular que dio lugar al denominado Bienio Progresista, en el que se pretendió reformar el sistema político existente. También alcanzó el cargo de alcalde de la localidad en 1874[2].

José Heredia fue además un relevante cofrade que protagonizó hitos tan importantes como la fundación de la Asociación de Socorros Mutuos de Jesús Nazareno en 1849, donde ocupó la primera vocalía de la Junta que presidió José Marcelo García de Leaniz. A pesar de esta concurrencia, ambos personaje mantuvieron una severa rivalidad política al liderar el primero el partido Liberal y el segundo el Moderado. Cofradías y política constituyeron un binomio privativo que encarnaron en Aguilar, entre otros, los dos dirigentes reseñados: José Marcelo en la cofradía de Jesús y José Heredia en la de los Remedios.

Los entresijos políticos se dilucidaban en gran media en el ámbito de las cofradías al monopolizarse los puestos de mando en ellas como resortes de poder por el prestigio social que adquirían quienes lo ostentaban. Desconocemos si esta pauta determinó la vinculación de José Heredia con la Virgen de los Remedios, o si esta se dio con anterioridad a la fecha de fundación de la Hermandad de la Virgen en 1871, o con posterioridad a ella.

En una circular que envía al Ayuntamiento en febrero de 1877 aparece ya ostentando el cargo de hermano mayor. En el escrito solicitaba la donación a la hermandad de un terreno público lindante a la cabecera de la ermita para fabricar en él un camarín para la Virgen de los Remedios[3].

El beneplácito del Ayuntamiento a la petición permitió levantar el nuevo aposento de la Imagen, que a partir de esa fecha pasó a presidir el viejo templo. Este proyecto se remataría varios años después, en 1883, cuando el Cabildo Municipal autoriza la retirada y traída a la ermita de materiales constructivos del convento de las Coronadas que se encontraba en ruinas. Fue el concejal Antonio Almeda Moreno quien demandó el uso de los elementos de acarreo de las Coronadas en la Veracruz:

a propuesta de la Comisión referida de policía encargada de las obras y reparos que han de efectuarse en el exconvento de las Coronadas  fue acordado que como cabeza del expediente para dichas obras se estudiase certificado por el perito municipal D. José María Ruiz del estado en que se encuentra la que fue  iglesia de dicho convento, consignándose por el señor Almeda solicitaba con destino a la iglesia de la Veracruz el material que resultase sobrante de las coronadas para reparos en aquel templo que amenaza ruina[4].

Pocos días después sería el párroco local Julián Domínguez quien reiteraría la solicitud de los materiales de la iglesia de las Coronadas para remediar la situación de precariedad que presentaba la ermita de la Veracruz:

Visto el oficio con fecha veinte y siete del pasado dirige a este Ayuntamiento el párroco de esta localidad don Julián Domínguez solicitando materiales y auxilios para las obras de precisa reparación en la iglesia de la Veracruz. Fue acordado se significase al interesado que a medida fuesen resultando materiales del derribo el exconvento de las Coronadas se les facilitaran las que se creyesen oportunas,  y si bien  por la precaria situación de la Caja Municipal no podía ayudarle por esta Corporación con suma alguna al objeto que motiva su escrito, los individuos  que la componen individualmente corresponderán con lo que pudiesen[5].

Aunque no están inventariados los elementos que se trasladaron  a la Veracruz,  entre ellos estaría el actual altar mayor de la iglesia, en cuyo frontal se situaba ya la abertura del arco o embocadura del camarín, levantado pocos años antes por José Heredia. Esta labor sitúa al líder Progresista de la localidad  en  uno de los principales  valedores  de la devoción a la Virgen de los Remedios durante la centuria decimonónica.

Antonio Maestre Ballesteros



[1] ESPINO JIMENEZ Francisco Miguel. Historia de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Aguilar de la Frontera (Siglos XVI-XXI). Pag. 79.

[2] Ibidem.

[3] Archivo Histórico Municipal de Aguilar (AHMA). Acta Capitular 22 febrero 1877. leg. 135.

[4] AHMA. Acta Capitular 26 julio 1883. Leg. 137.

[5] Ibid. Acta Capitular 2 agosto 1883. Leg. 137.

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