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Tras el verano, nada será como antes. Y menos en la política local. En septiembre arrancará un curso político   que estará marcado por cómo el PSOE de Aguilar resuelva la confluencia de intereses en la que se halla inmerso desde las pasadas elecciones municipales. De esas cuitas internas  saldrá quien presida el Ayuntamiento hasta el final del mandato, en mayo del 2019, cuando se volverán a celebrar elecciones municipales.

El otoño será la estación clave para saber si habrá o no destitución en la alcaldía, y conoceremos también si la última crisis del PSOE local  ha enrocado tanto a la formación que dejarán caer en el lodo del olvido y la indiferencia  a Francisco Juan Martín, sacrificando con ello la mayoría absoluta, o  si  finalmente  tienden puentes de afecto con el candidato que les ganó las elecciones, y se materializa la  estrategia diseñada por los barones locales para salvar esta situación.

Para ello tendrían que solventar primero la disidencias internas que provocaría entre  los actuales concejales  el amparo que se brindase al denostado regidor, ya que han sido los ediles socialistas quienes de manera reiterada han denunciado la insolvencia de Francisco Juan para liderar el grupo. De ser restituido en su cargo tras la larga  baja médica, o mantenido en las filas del PSOE, pondría en evidencia a los concejales socialistas, incluida la alcaldesa accidental, que tanto lo han denostado en público y privado .

Aseguran algunas fuentes internas que Francisco Juan tendrá que elegir, y que  entre las opciones  está la ruptura con el PSOE, manteniendo la  autonomía como concejal independiente, o seguir bajo el paraguas  (económico) del partido, siempre que asuma las directrices que le marquen desde la sede del Llano de la Cruz. En caso de triunfar la primera opción, el gobierno municipal socialista quedaría en una posición muy débil, ya que podría estar  permanentemente cuestionado al perder la mayoría absoluta.

La segunda elección sería la menos dramática para el PSOE  al no producir daños colaterales en el gobierno local,  aunque esta situación se haya cobrado ya la dimisión de dos concejales. Esta solución conllevaría  que Francisco Juan dejara de ser la figura visible en la alcaldía, siendo sustituido por alguno de los miembros  del actual equipo de gobierno, o de los concejales entrantes, siendo la última opción la que adquiere mayor viso de realidad, encumbrándose como candidato José Antonio Montesinos, persona que cuenta con el respaldo del aparato del partido,  pero también con el recelo de muchos socialistas, y algunos concejales, con los que no empatiza desde tiempos del alcalde Francisco Paniagua.

De momento, el debate sobre la renovación en  la alcaldía  gira en saber quien se sentará finalmente en el sillón y las condiciones que pondrá al partido  por asumir tal responsabilidad, condiciones de provecho personal, ya que los intereses de este pueblo  brillan por su ausencia en todo este  “garigai” que ha formado el  PSOE de Aguilar.