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Tras el verano más caluroso desde que hay registros y una generosa campaña de riegos, los embalses cordobeses empiezan a ver el fondo. Dos tercios de los pantanos de la provincia están ya en una situación preocupante, la que va desde el aviso inicial a la emergencia. En la cuenca principal del Guadalquivir, la que regula el cauce del río grande de Andalucía, 15 de los 22 pantanos están en una situación también de alerta. Los que se ubican en la cabecera de la cuenca, en la provincia de Jaén, están ya en emergencia. La sequía ya está aquí.

En Córdoba, la situación más preocupante se vive en el pantano de Iznájar, que es a su vez el mayor de Andalucía y del que beben todos los pueblos del Sur de la provincia desde la capital. Tras una generosa campaña de regadío, que ha salvado los cultivos arroceros de Cádiz y Sevilla, el pantano de Iznájar está al 27% de su capacidad. Según el protocolo de la propia Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, su nivel hace que se haya decretado ya la “alerta”. Es decir, tiene agua para garantizar durante más de un año el suministro de agua potable a la población pero no para seguir abriendo compuertas para regadío.

Pero Iznájar se encuentra con otro problema. En la sequía de finales de principios de siglo, el embalse tuvo que suspender el suministro de agua potable después de que se detectaran altos niveles de terbutilazina, un fertilizante usado en los olivares. La causa fue que a menos agua más concentración de este abono. Ahora, el problema viene a ser el mismo. El fertilizante no ha desaparecido y habrá que tomar medidas extraordinarias para evitar que con este dramático descenso del nivel del pantano se vuelva a repetir el problema.

La situación actual de los embalses es similar o incluso peor en algunos puntos a la de 2009. Desde entonces, muchos pantanos no ofrecían un nivel tan bajo. Eso, pese a que este no ha sido un año especialmente seco. Según datos del Colectivo Meteofreak, en Córdoba ha habido al menos 19 años agrícolas más secos que el actual. Es decir: a unas lluvias no demasiado abundantes se han unido un riego que sí que ha sido generoso.

Así las cosas, el nivel medio de los embalses en la provincia de Córdoba es ya del 30%. En Jaén, del 28%. La situación aún no es dramática, pero sí preocupante. Septiembre no es un mes muy lluvioso en Córdoba, pero el otoño está a la vuelta de la esquina, y si no comienzan a llegar frentes húmedos que descarguen de manera generalizada y abundante en toda la cuenca del Guadalquivir sí que se empezarán a activar las alarmas e incluso se pueden precipitar las temidas restricciones de agua a la población.

En Córdoba, incluso, hay dos embalses que sí que están ya en situación de pre emergencia: El Arenoso tiene poco más del 21% de su capacidad y el Yeguas cerca del 23%. Si no llueve pronto y se mantienen las altas temperaturas, su situación será directamente de emergencia. Ambos embalses se dedican, fundamentalmente, al regadío. Preocupa también la situación en La Breña II. Por vez primera desde su construcción está en el 22% de su capacidad. Vadomojón, al igual, apenas si llega al 25% de su nivel.

Además, la CHG se muestra especialmente preocupada por el embalse de Sierra Boyera, en Los Pedroches. Aparentemente, su situación es buena, con un 45% de su nivel, pero de ese embalse bebe todo el ganado de la comarca. A diferencia del resto de pantanos de la provincia, Sierra Boyera es un embalse ganadero, que puede descender rápidamente este otoño si no llueve, según destaca la propia Confederación en su informe semanal sobre la sequía.

Suministro garantizado en Córdoba capital

Córdoba capital tiene el suministro de agua potable totalmente garantizado. La ciudad bebe de un sistema de embalses que nace en el Guadalmellato, al que aportaría agua San Rafael de Navallana en caso necesario. E incluso, hay un sistema para coger agua directamente del Guadalquivir, algo que hasta ahora nunca ha sido necesario.

El Guadalmellato es de los pocos embalses de la provincia que encaran el otoño con un nivel superior al 50%. Apenas si ha abierto compuertas para el regadío, por lo que garantiza el suministro de agua potable en la ciudad para al menos dos años, en caso de que no llueva nada.

En la zona de Hornachuelos, la situación también es aceptable. El Bembézar roza también el 50% y también garantiza tanto el suministro de la comarca como el riego para el cultivo más sensible de la provincia, los cítricos. Pero su nivel, aunque de normalidad, empieza a preocupar. Si no llueve este otoño no habría agua para la próxima temporada de regadío. Cordópolis.