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El tiempo pasa inexorable y convierte en recuerdos indelebles aquellos años vividos en el área emocional de nuestra infancia y juventud. Memorias que se mantienen indisolublemente unidas a espacios geográficos como los colegios que nos acogieron en esas primeras etapas de la vida. El patio de colegio constituía  y constituye en esos años un universo de sensaciones y emociones que perduran en la memoria y reaparecen cuando contemplamos fotografías como esta, del equipo de baloncesto del Alonso de Aguilar, que atesora ya más de tres décadas de antigüedad.