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Es 4 de enero y los Reyes Magos recorren las calles de Aguilar en una cabalgata adelantada a su fecha tradicional ante la previsión meteorológica que anuncia para la tarde de mañana algún que otro chubasco. Sus Majestades vienen a Aguilar sí o sí, y por ello se ha apostado por  burlar a la inoportuna  lluvia, que por otro lado constituye el mejor y más ansiado regalo que los soberanos de Oriente pueden traerle a esta tierra sedienta.

Habrá Cabalgata de Reyes, con o sin lluvia,  y con este empeño se ha cambiado  los desfiles en muchísimos pueblos y ciudades. El séquito de Aguilar ha estado en la tónica de todos los años en cuanto a carrozas y regalos, y han sido cientos los niños y mayores que han llenado las aceras de las calles por donde ha discurrido la comitiva. El adelantar o retrasar la tradicional Cabalgata de Reyes  ha suscitado un intenso debate entre quienes defienden el cambio de fecha y los que critican que se modifique la celebración a expensas de la lluvia.

Al final los más pequeños – que son o deben ser los protagonistas,  han disfrutado de  una apacible noche y sin riego  para los  participantes y espectadores de que la lluvia les agüe la fiesta.   No sería la primera vez que la lluvia ha impedido o deslucido la cabalgata de Aguilar, en alguna ocasión incluso se pospuso hasta la mañana del día 6. Por lo tanto la alteración del día de salida no ha sido una novedad, aunque sí el que se adelante.

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