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De aquellos inviernos fríos y lluviosos en los que las manos encalladas de los hombres se batían sol a sol y luna a luna levantando olivos, y el sudor dolorido de las mujeres aceituneras se unía en el planeta de la hermosura, nos queda el recuerdo en estas añejas fotografías. En la que mostramos, fechada a mediados del pasado siglo XX, vemos a los componentes de una cuadrilla de aceituneros celebrando la conclusión de la campaña de trabajo con el tradicional “Gasto” que solía dar el dueño de la finca como reconocimiento al esfuerzo realizado por los trabajadores