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De esperpento político se podía calificar lo sucedido esta mañana en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Aguilar. Quizás no se haya dado un caso igual en ningún otro pueblo o ciudad de España. Que a la toma de posesión de un  alcalde no se presenten los grupos de la Oposición, y que falte incluso algún concejal de su propio grupo político, es algo muy espinoso. La imagen no podía ser más dantesca: Francisco Juan, que recordemos  sigue siendo concejal de pleno derecho, no se ha presentado al solemne acto. Bueno, pues esto es lo que los dirigentes socialistas quieren venderle al pueblo como normalidad.

Muy emperifollados estaban los ediles socialistas y la nueva alcaldesa, porque la ocasión lo requería. Pero también demandaba que María José Ayuso hubiese puesto por encima del interés político y personal el de la Corporación, ya que el plantón que ha recibido, según indican algunas fuentes, ha sido motivado porque no ha querido cambiar el día y hora del Pleno, al que muchos concejales no podían asistir por estar trabajando.

La respuesta de la nueva alcaldesa a esta petición ha sido muy escueta: será ese día y a esa hora porque es la que le viene bien a los dirigentes de mi partido que van a venir de fuera. Conocido esto, no se puede tachar de desconsiderados a los grupos de la Oposición por no acudir al Pleno, sino más bien de claro abuso de poder por parte de la alcaldía, y desprecio manifiesto del PSOE y la nueva regidora a los miles de ciudadanos de Aguilar que representan los cuatro grupos de la Oposición.

La fotografía del salón de plenos de hoy no puede ser más satírica y deprimente. Esta es la realidad política impuesta por el PSOE  y sus luchas internas a nuestro pueblo. Una situación que tal como reflejaba  el escaño vacío de Francisco Juan, negándose así a votar a María José como alcaldesa, va a seguir denigrando la política local y la imagen de Aguilar fuera de nuestras fronteras,  convertida nuevamente en  noticia por los desmanes de los socialistas aguilarenses.