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Habrá quien piense que tratar del denostado Parque Alimentario de Aguilar es volver a reincidir en un círculo vicioso provocado por la testarudez de quienes insisten en plasmar en el papel la verdad de lo ocurrido con el proyecto que iba a salvar, según los alcaldes socialistas: Paniagua, Francisco Juan, y la actual Ayuso, todos los déficit de empleo y necesidades económicas y de trabajo, no solo de los aguilarenses, sino de parte de la comarca.

Habrá quien crea que escribir del Parque a estas alturas de la película solo puede provocar como reacción la chanza, la sorna o el cachondeo, llámenlo como deseen. Y acaso el fastidio de volver a redundar una y mil veces en el mismo asunto sin que se logre avance alguno. Pero lo que realmente debería provocar es sonrojo y vergüenza en quienes han originado este desastre. No es así. Todo lo contrario. A tenor de las últimas reuniones mantenidas en el Ayuntamiento, ha quedado claro que el PSOE  va a seguir profundizando en el lodazal de engaños y mentiras en que han convertido este proyecto para intentar seguir rentabilizando políticamente esta cuestión.

Vuelven a aparecer los  personajillos de siempre, que se prodigan en las áreas de influencia del PSOE local y provincial, pidiendo que le concedamos de nuevo el beneficio de la duda, ya que  ahora pretenden vendernos las bondades de reconvertir el Parque Agroalimentario en un polígono industrial. Con todo el descaro del mundo, después  de 15 años perdidos y  más de 4 millones de euros del erario público tirados al cubo de la basura, quieren que Aguilar pase página y se olvide el Parque. Eso sí, asumiendo a priori todo el déficit que aún queda que pagar y que supera los 50 millones de las antiguas pesetas.

Como alguien se encargó de escribir en su momento, todo era una gran mentira que generaron para ganar elecciones con mayorías absolutas. Cuando el hartazgo  y desánimo se ha instalado entre los aguilarenses que le creyeron; cuando las mentiras  ya no se sostienen ni admiten más recorrido, van y se inventan lo del polígono ndustrial, pretendiendo convertirlo en el principal reclamo socialista para las próximas elecciones municipales que están ya a la vuelta de la esquina.

Hoy por hoy el Parque Agroalimentario es el paraíso perdido para los socialistas,  y el convertirlo en un polígono industrial, todo un truco, oigan.  La cuestión es que, conociendo este pueblo todavía habrá quien los crea. Para quienes caigan en la tentación, recordar también que el desastre el Parque le ha costado a este pueblo perder una inversión europea de 800.000 euros.  Ya me dirán ustedes si esto no es para correrlos a gorrazos. Pero no, aquí estamos por las bocanadas de incienso – mucho incienso – y abrazos – muchos abrazos -, absolutamente ningún análisis crítico y nula capacidad para aprender de unos errores que se reproducen año tras año. Que nadie se llame a engaño. Por más que se quieran disfrazar las cosas, el proyecto no era malo, los malos han sido los socialistas incapaces de sacarlo adelante.