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Hay una secreta belleza en la soledad de la calle Ancha cuando el reloj de sol da la hora de la siesta. En los verdes moteados que se dibujan en las hojas de los naranjos durante el atardecer del estío veraniego se imaginan los monótonos cantos de las chicharras. El cielo, turbio de flama, se llena de vencejos y palomas que bajan a beber a la vidriosa agua de la fuente como si de un espejismo se tratase.   Un sesgo de irrealidad envuelve la desapacible calma que se apodera de la calle a esas horas  ante la amenaza que la acecha.

La desnaturalización de las cosas es la principal revolución del siglo XXI en nuestro pueblo y así lo vienen practicando los alcaldes socialistas  en los últimos años. Ahora, lo que se lleva es devastar  las calles con una pretendida modernización que las deslustra y transfigura. Uno sale a las calles de siempre y nos las conoce. Cuento esto porque se han disparado todas las alertas en los últimos días ante el proyecto de remodelación que han “inventado” para el antiguo camino de Los Puertos. La integridad de esta calle corre un serio peligro por el empeño voraz de  descomponer  calzadas  que le ha entrado a nuestro Ayuntamiento, y con el que está asolando nuestra integridad cultural urbana.

No se trata de ser inmovilista si no de evolucionar con la misma naturalidad  que lo ha hecho nuestro callejero, aprovechándonos de todos los avances de la modernidad, pero sin adulterar nuestra esencia. Después del catálogo de despropósitos que llevamos sufridos con obras como: la  Avenida de Córdoba, Escaleras del Cerro, Calles Lorca y Carmen, Cuatro Cantillos,  lo que están liando en el Camino Ancho, ahora quieren rematar la legislatura en la Calle Ancha, para la que han aprobado  una intervención que no tiene por donde cogerse. Una calle cargada de historia, que encarna la expansión urbana del Aguilar delsiglo XVIIl, la convertirán en una “moderna avenida”, alterando su pavimento de adoquines, delineación, alumbrado, arboleda, etc., etc.

No se puede ni debe negar los cambios en una ciudad o pueblo cuando la magnitud y cordura con que se realizan permite renovar las cosas sin pervertirlas. No podemos ponernos de  espaldas al progreso, sería igual de absurdo que cateto. Pero sí deberíamos ponernos de frente y enfrentarnos a quienes hacen las obras sin lógica y sin sentido común. Ahora quieren reducir  las aceras, sustituir los adoquines por cemento,  avasallar árboles y también los aparcamientos. Todo ello por el  capricho e ignorancia de quienes nos “gobiernan”.

Lo que quieren hacer en la calle Ancha es de juzgado de guardia. Van a destrozarla como han hecho con las  calles antes reseñadas. Y Aguilar vuelve a resignarse con el designio de ser la historia de una destrucción. Ojalá pudiésemos parar esta barbarie. Si la consuman, todos seremos culpables: vecinos, asociaciones, políticos……,.

Es cierto que la obra la ha aprobado la alcaldesa por decreto, como siempre, y ella y el PSOE son los únicos responsables directos de esta aberración. Pero  si los grupos de la Oposición se unen y piden el apoyo del pueblo aún se podría evitar el diseño tan desafortunado de esta obra. Aún hay una oportunidad. Cuando se ejecute,  de nada servirán ya las críticas ni  el quejarse. Estamos a tiempo de pararlos.