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Vides en magnífico estado vegetativo y fruto de extraordinaria calidad. Esta es la situación que presentan a estas alturas del mes de julio los viñedos del marco Montilla-Moriles, a las puertas de una vendimia que, tras las abundantes lluvias registradas durante la pasada primavera y las suaves temperaturas del inicio del verano, se prevé un 30% más productiva, tanto en variedades blancas como en las tintas.

De este modo, la imagen que a día de hoy ofrecen los viñedos de Montilla-Moriles dista mucho de la que se registraba hace exactamente un año, cuando una extensa e intensa ola de calor obligaba a adelantar el inicio de la vendimia al 19 de julio y, además, mermaba la producción de manera considerable.