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La especie del cernícalo primilla está catalogada como vulnerable a la extinción a nivel mundial, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) e incluida en el anexo I de la Directiva de Aves. Además, está considerada como especie prioritaria por la Unión Europea. Mientras, en España se le considera también como vulnerable, según el Libro Rojo de las Aves y en Andalucía está catalogada como de interés especial. “Ante esta situación tan negativa por la que atraviesa, la Administración se debería plantear su cambio de catalogación a en peligro de extinción”. Es lo que considera el coordinador del Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (Grefa) en Córdoba, José María Ayala, quien alude a la presencia de esta especie, por ejemplo, en obras, y que hace que se detengan. “Cuando se acomete una obra en una edificación en la que nidifica el cernícalo primilla o cualquier especie protegida, es imprescindible tener en cuenta su presencia en el proyecto de obra, con el fin de respetar el periodo reproductor y no tener que retirar el nido, así como no encontrarse con situaciones incómodas que pudiesen dar lugar a la paralización de la obra”, anota. Ayala explica que “nosotros defendemos que debe de haber una coordinación entre administraciones por una razón muy sencilla: ninguna está exenta de cumplir con la legislación que protege al cernícalo primilla y, por extensión sus lugares de nidificación”.

Pero, ¿cómo llega a Córdoba esta especie? Pues según expone el coordinador de Grefa, el cernícalo primilla es una “especie migradora que viene a la península para reproducirse”. En concreto, llegan desde África “donde realiza la invernada a partir de mediados de febrero” y detalla que en primer lugar “llegan los machos y las hembras más longevas, después lo hacen el resto de las hembras y, finalmente, en abril los jóvenes del año anterior”. Durante abril y mediados de mayo se producen los cortejos y las cópulas y a partir de aquí se inician las puestas, que suelen oscilar entre tres y cinco huevos e incubación. A los 28 días nacen los pollos, que después de un periodo de crianza de unos 40 días, inician los vuelos. En este punto, Ayala subraya que “curiosamente el final de la crianza es llevada a cabo por los machos, ya que las hembras inician los movimientos dispersivos previos a la migración, la cual tiene lugar a mediados de septiembre”. Y con unas medidas de entre 29 y 32 centímetros, esta especie se desplaza unos 3.000 kilómetros atravesando el estrecho de Gibraltar, hacia el África subsahariana. El experto en estos pájaros subraya que este ciclo biológico “significa un desgaste muy marcado, lo que condiciona su periodo de vida, que en el mejor de los casos puede llegar a los ochos y nueve años”.

Actualmente, la especie se distribuye en la provincia de Córdoba en Los Pedroches y Alto Guadiato, Valle del Guadalquivir y la Campiña, siendo esta última zona la que presenta un mayor número de parejas, si bien en las dos anteriores ha presentado un ligero aumento. En el caso de la capital, la población de la especie presenta una tendencia negativa, ya que han desaparecido varias colonias, entre las que estaban la de la Mezquita-Catedral. “La instalación de andamiajes durante la época de reproducción o la eliminación de las oquedades en las que nidificaba en las restauraciones llevadas a cabo, han sido la causa principal, concretamente en la Mezquita-Catedral”, anota Ayala. A su juicio, “es importante incidir en esto, ya que al tratarse de una especie protegida, de igual manera lo está su hábitat de nidificación”. Sin embargo, asegura que “eso no ha sido así”.

En las últimas semanas, ayuntamientos como el de Castro del Río o el de Lucena han llevado a cabo campañas de hacking o de crianza campestre. Se trata de una técnica para liberar pollos de la especie “con el fin de intentar que a su regreso, el próximo año, a lo que consideran su lugar de nacimiento (filopatria) incremente el número de parejas de la colonia, o se inicie la formación de una nueva colonia”, aclara. En el caso de Lucena, la población urbana de cernícalo primilla es muy pequeña y de esta manera se podría incrementar. En el de Castro del Río, la realización de unas obras de urgencia en el castillo y murallas donde estaba la colonia urbana, ha propiciado un marcado descenso de la colonia. Ambas campañas cuentan con la autorización por parte de la Consejería de Medio Ambiente, un permiso que es “imprescindible, ya que se trata de una especie protegida”, incide.

Ayala también alude a la población de este pájaro y señala que a finales del pasado siglo, según el censo nacional realizado, se estimaron 12.000 parejas, de las que 2.000 corresponderían a Andalucía. No obstante, entre 1994 y 1995 la Estación Biológica de Doñana hizo un censo más exhaustivo para Andalucía, obteniendo 3.923 parejas, de las que 637 correspondían a la provincia de Córdoba: 485 parejas en 88 colonias urbanas y 152 en 27 parejas rurales. Es en este periodo, señala, cuando “se comienza a comprobar lo importante que resulta el hábitat urbano para la especie”. En el año 2012 se lleva a cabo un nuevo censo andaluz que arrojó un total de 5.077 parejas reproductoras, de las que 828 correspondieron a Córdoba: 440 parejas en colonias urbanas y 380 parejas en colonias rurales. Sin embargo, la Junta detectó en 2016 un descenso en el número de parejas del 50%. El año pasado se llevó un muestro en el que participó Grefa y, según Ayala, “aunque aún no han hecho públicos los resultados, estos no deben de ser muy halagüeños, pues en el seguimiento que nosotros hacemos a la población de Córdoba capital en colaboración con el grupo local de SEO-Córdoba, hemos comprobado la presencia de 20 parejas este año, mientras que en 2017 fueron 29 las parejas censadas”.