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La vida de novios entra en su recta final al primer segundo de entregar el anillo de pedida, pero arranca -a veces sin saberlo- una contrarreloj por perfilar todo lo que conlleva un enlace matrimonial, ya que el tiempo pasa deprisa y comienzan a florecer esos detalles que no se habían planificado. Por encima de todo, lo que sí deben tener claro las parejas con antelación es cómo dar el “sí, quiero”, es decir, en el altar, en el juzgado o en el registro. En la provincia se ha frenado la tendencia ascendente que se apreciaba en el número de contrayentes entre 2013 y 2016, una bajada leve que se quedó el pasado año en un total de 2.895 casamientos entre hombres y mujeres, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), dentro de la publicación Movimiento Natural de la Población/Indicadores Demográficos Básicos. Una cifra que no parece tan baja si se tiene en cuenta que mensualmente supone una media de 241 bodas, la mayoría de ellas por lo civil.

El dato más bajo de los últimos cinco años se produjo en 2013, con 2.336 casamientos; A raíz de entonces, se inició un moderado incremento en 2014 con 2.550 casos y, posteriormente, los matrimonios fueron escalando en el total anual hasta los 2.701 en 2015 o los 2.952 de 2016; muy lejos del techo que se tocó en 1989 con 5.093 bodas, el mayor registro que ha presentado el territorio cordobés desde 1975.

Sin embrago, cuando llega el momento de la unión, los cordobeses se decantan mayoritariamente por lo civil; esta es una de las conclusiones que se desprenden de los datos aportados por el INE. En 2017, de los 2.895 enlaces que se produjeron en la provincia, el 54% de las parejas -un total de 1.569- se decidieron por una ceremonia civil frente al 44% que lo hicieron por la iglesia -1.294 casos-, una diferencia del 10% entre ambos. Sobre la elección del modo de celebración, los cónyuges han decantado la balanza hacia el lado de lo civil en detrimento del contexto eclesiástico, un giro que se constató en 2016 con 1.528 enlaces civiles sobre los 1.410 casos de boda tradicional. Sin embargo, jurarse amor eterno ante Dios era más solicitado en 2013 con 1.265 parejas en el altar -por debajo quedaban las 1.057 civiles-, también continuó el ascenso en 2014 gracias a las 1.445 bodas católicas -ante las 1.097 civiles-. Un año después, en 2015, de las 2.701 celebraciones maritales, en el altar se llevaron a cabo 1.369 de ellas; aunque en este punto comenzó a estrecharse el margen con las 1.318 civiles. En esta media década, 2016 fue el año con más bodas -2.952 en total- y donde la balanza giró hacia el lado de las celebraciones nupciales bien en ayuntamientos o juzgados con 1.518 compromisos de este tipo, por encima de las 1.410 de carácter religioso. Otro de los aspectos que los futuros matrimonios piensan y concretan con demasiada antelación -en algunos de ellos hasta dos años antes- tiene que ver con la fecha de la fiesta nupcial. Septiembre es el mes preferido para dar el paso al frente en este sentido. El año pasado se oficiaron 498 casamientos en ese mes- 279 católicas y 212 civiles -; le sigue junio con 428 y julio con 372. En la otra cara de la moneda se encuentra enero, el mes menos demandado -37 bodas- junto a febrero -79 celebraciones-.

En España, contrajeron matrimonio 171.454 parejas en 2017. El 73,5% de ellas fueron por lo civil mientras que el 26,6% restante se celebraron por la iglesia, es decir, 126.062 y 42.158 casos respectivamente; unos datos que demuestran la amplia brecha existente a nivel nacional donde mayoritariamente los novios eligen las formas menos tradicionales. Si se profundiza aún más, Madrid se sitúa en primer lugar del ranking con más celebraciones, un total de 25.298 -17.992 civiles frente a 6.630 católicas-; pero en el otro extremo, Soria (Castilla y León) presenta la tasa más baja de enlaces con apenas 261, aunque también en esta ciudad impera las 179 ceremonias civiles frente a las 69 católicas que tuvieron lugar el pasado año en esta tierra. En Córdoba, pese a ser ajustada la diferencia entre un tipo u otro de boda entre parejas de diferente sexo, según las cifras del INE, puede apreciarse ese cambio o inclinación entre los novios de no seguir el rito religioso para ceñirse a un acto oficiado por una autoridad civil; esto supone una transformación en la forma de sellar el amor.

El Día de Córdoba.