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Las fotografías de los grupos escolares de mediados del pasado siglo XX, además de el encanto idílico que encierran por remitirnos a tiempos pasados, sobre todo para  quienes vivieron su infancia y juventud en aquellos años, nos ponen de relieve que las aulas y colegios mixtos donde se impartían las mismas enseñanzas para niños y niñas no llegaron hasta 1970 con la Ley General de Educación.

La Ley de Educación Primaria de 1945 prescribía la separación de sexos “por razones de orden moral y de eficacia pedagógica” (las escuelas mixtas eran una posibilidad excepcional), y establecía como objetivo específico de la educación primaria femenina: “prepararár especialmente para la vida del hogar, artesanía e industrias domésticas”. Se trataba de convertir a las alumnas en futuras madres y amas de casa ejemplares, sumisas a los maridos o cabeza de familia.