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El tiempo retenido en los recuerdos se renueva al contemplar esta bella fotografía que cuenta con más de tres décadas de antigüedad.  En  la década de los sesenta del pasado siglo XX, un niño de la Cuestezuela, que ya es hombre de edad madura, aprendía a jugar en el “Llanito del Hospital” al cuidado de las monjas. ¡Cómo pasan los años!  Interrogándome estoy: ¿Somos los hombres de hoy aquellos niños de ayer?