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El olivar cordobés ha protagonizado el hallazgo de una nueva especie de planta. Una investigación liderada por el departamento de Ecología de la Universidad de Jaén y el CSIC ha documentado la presencia de una nueva especie botánica, Linaria qartobensis, en un olivar de la provincia de Córdoba.

La planta ha sido descubierta en un olivar cordobés de campiña. Se diferencia de otras especies de Linaria por presentar un largo cáliz lobulado y una corola violeta con ciertas partes amarillentas y anaranjadas. Hasta ahora, tan sólo ha sido descrita una población de 2.000 individuos en dos kilómetros cuadrados. “Puede ser considerada, en definitiva, como una especie endémica del sur de la península Ibérica y una joya botánica de la flora andaluza”, dicen en Olivares Vivos.

Así, el hallazgo de la Linaria qartobensis posiciona al olivar andaluz como un ecosistema referente de la biodiversidad, según el informe de Olivares Vivos y SEO/Birdlife Olivar y biodiversidad, presentado este año. Este estudio ha revelado la gran biodiversidad que alberga este cultivo y su potencialidad de recuperación, una diversidad que, sin embargo, varía sustancialmente entre olivares, ya que se llega a reducir hasta en una tercera parte en aquellos situados en paisajes simplificados y gestionados sin cubierta herbácea.

En el estudio, realizado en 40 olivares repartidos por la región, los técnicos e investigadores de la Universidad de Jaén y la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC, recabaron y analizaron casi 300.000 registros de flora y fauna a lo largo de más de un año.

165 especies de aves, 58 de hormigas y 686 de flora

Gracias a este trabajo, considerado el más importante del mundo sobre la biodiversidad del olivar, se registraron 165 especies de aves (el 25% de las que se localizan en la península Ibérica), 58 de hormigas (el 20% de las de la Península), 119 de polinizadores, y 686 de flora (el 17% de la flora andaluza), además del descubrimiento de una nueva especie botánica para la ciencia, la Linaria qartobensis.

De igual manera, durante este año se ha conocido que el 70% de los olivicultores están muy preocupados por la pérdida de biodiversidad y estarían dispuestos a adoptar modelos de olivicultura más favorables a su conservación.

Una cifra que sube hasta el 90% si esa recuperación de la flora y la fauna que tradicionalmente ha acompañado al cultivo repercutiese en su rentabilidad. Éstas son dos de las principales conclusiones de un informe publicado, en el que se analizaron 640 entrevistas con olivareros andaluces y que fue realizado por la Diputación de Jaén en el marco de este proyecto.

De nuevas plantaciones a la recuperación de la lechuza

Asimismo, Olivares Vivos con las colaboración de los olivareros han plantado más de 20.000 leñosas en espacios improductivos o sembrado casi 17.000 metros cuadrados con herbáceas silvestres.

 

Se han levantado también 18 postes-nido para pequeñas rapaces, colocado 110 cajas-nido para aves de menor tamaño, 16 para murciélagos, 95 hoteles de insectos y construido ocho charcas y 20 bebederos, para mejorar el hábitat para la fauna. Un trabajo protagonizado también por voluntarios y empleo verde local.

A ello se le añade la reintroducción de la lechuza común mediante crianza campestre o hacking en un antiguo pajar del olivar demostrativo Cortijo de Guadiana. En total, 14 pollos de lechuza han completado su desarrollo con éxito y permitido que el Ave del Año 2018 de SEO/BirdLife haya encontrado su hábitat entre estos olivares.

Unos logros alcanzados gracias al trabajo en equipo (también con las corporaciones locales a través de la Red de Municipios por los Olivares Vivos, que integra ya más de 60 municipios), que, en otro plano, ha permitido que centenares de agricultores hayan conocido el proyecto en talleres, jornadas y cursos, entre los que destacan los organizados por el IFAPA (Instituto para la Formación Agraria y Pesquera de Andalucía) y que estuvieron destinados a jóvenes agricultores.

Además, muchos de ellos pudieron comprobar directamente en los olivares demostrativos o en el divulgativo, que gestiona Olivares Vivos en el Parque Científico y Tecnológico de Geolit (Mengíbar, Jaén), las actuaciones puestas en marcha y las posibilidades que la biodiversidad ofrece para mejorar la rentabilidad en sus fincas.

En el ámbito internacional, se ha hablado de los objetivos y valores perseguidos en visitas a olivicultores así como en eventos científicos, como el Salone del Gusto, de la Feria Terra Madre de Turín (Italia), o el Congreso Ibérico sobre Investigación en Agroecología, de Évora (Portugal).

Transformar biodiversidad en rentabilidad

Pero Olivares Vivos no sólo busca recuperar biodiversidad, sino también transformarla en rentabilidad para el agricultor, a partir del reconocimiento de los consumidores del valor añadido de los aceites de oliva virgen extra (AOVE) producido en estos olivares.

Para ello, los investigadores del Grupo de Investigación Marketing UJA de la Universidad de Jaén, integrados en el equipo del Proyecto, trabajan en el diseño de la mejor estrategia para posicionar la futura marca de garantía Olivares Vivos como valor reconocido y apreciado en el mercado del AOVE.

Este año, se ha realizado y analizado una encuesta multipaís (3.200 encuestas realizadas en Alemania, Reino Unido, Dinamarca y España) para conocer los aspectos clave del consumidor potencial de los AOVE Olivares Vivos. Un paso más en la conformación de dicha estrategia comercial, al que ha seguido el diseño experimental de los primeros ensayos directos de comercialización bajo la marca Olivares Vivos, que se llevarán a cabo en 2019.

El olivar desde la escuela

A todo ello, se suman los miles de niños que, junto a sus profesores, han compartido la campaña escolar Olivares Vivos, una aventura muy cercana, en la que han conocido -con el apoyo de un cuaderno didáctico- la historia que hay detrás del olivar, la evolución en su manejo durante las últimas décadas o cómo ésta ha repercutido sobre la biodiversidad.

Por otra parte, la guía Saberes, artes y costumbres en el olivar tradicional ha recuperado documentos etnográficos sobre el mundo del aceite y el olivar, lo que se espera que sea un punto de partida para apreciar el inmenso patrimonio cultural olivarero y que sirva como otra palanca de la recuperación del patrimonio ambiental.

“Con todo este trabajo, Olivares Vivos encara 2019 con optimismo y mucha ilusión para seguir avanzando. Seguro que será un año en el que trabajaremos muy duro en el olivar, en la escuela y en los mercados, para mantener en alto todas las expectativas que ha generado este Proyecto. Cada vez estamos más cerca de hacer realidad y poder replicar este modelo de olivicultura que, con la complicidad de productores y consumidores, llenará de vida nuestros olivares”, ha explicado el delegado de SEO/BirdLife en Andalucía y coordinador del proyecto, José Eugenio Gutiérrez.