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Quienes han esperado más de 80 años para esta cita con la memoria y sus propias vidas, llegaban este jueves con antelación al cementerio de La Salud de Córdoba, conteniendo la emoción que poco después se desataría. Familiares de los represaliados por el golpe de estado de 1936 y el franquismo se congregaban en el acto de inicio de los trabajos de intervención y exhumación de los restos de sus seres queridos, arrojados a las fosas del cementerio tras ser asesinados.

Hijos, sobrinos y nietos llegados de la capital y la provincia han visto, al fin, cómo se ha empezado a mover la tierra bajo la que están sus familiares, ávidos de que las tareas de búsqueda se desarrollen ya sin más obstáculos y puedan, al fin, tener los restos de los suyos consigo, después de décadas de silencio y de orfandad.

“Por mi padre y todos los que sufrieron”. Esta ha sido una de las frases con las que los familiares han tomado la azada y han comenzado, simbólicamente, a excavar la tierra donde ahora se buscará a sus seres queridos. Uno a uno, los que hoy eran protagonistas del acto, han puesto sus esperanzas en cada marca en la tierra que han dejado con la azada. Y han puesto también sus lágrimas, contenidas hasta entonces pero imposibles ya de parar en ese momento, de pie, justo encima de la fosa donde presumen están sus familiares y parte de los 4.000 asesinados por el franquismo en Córdoba.

“Estamos aquí para que descanséis y cerréis vuestro duelo”

“Estamos aquí para que descanséis, cerréis vuestro duelo y alcancéis la justicia de una vez por todas”. Son las palabras que les ha dedicado a los familiares la directora de la excavación, Elena Vera, que junto a un equipo técnico de profesionales trabajará durante dos meses en las catas de las fosas del cementerio de La Salud, catas que servirán de paso previo y análisis para conocer el estado de las fosas, saber cuántas personas hay enterradas allí y ser la base para una posterior exhumación de los cuerpos.

La directora de la excavación se dirigía a los familiares que, como Antonio Cabello, busca en La Salud a su padre. Con 36 años, era teniente de alcalde en el ayuntamiento de Aguilar de la Frontera y trabajaba en la Diputación, cuando tras el golpe de estado de julio de 1936 “lo cogieron por ser socialista, nada más”. Lo fusilaron días después de pasar por la cárcel. Tuvo cuatro hijos, de los que hoy solo viven dos. Su mujer también murió, a los 88 años, después de toda una vida luchando por saber dónde estaba enterrado su marido.

O como Francisco Sánchez, que pisaba el suelo bajo el que espera encontrar a su padre, tres tíos y dos tías. Su padre se dedicaba al campo, administraba varios cortijos y no tenía vinculación política alguna. Pero también corrió la misma suerte. “Hoy es un día grande”, dice, emocionado. “Hemos pasado mucho, mucho”.

Al igual que Antonio Deza, portavoz de la asociación de familiares de represaliados Dejadnos Llorar. “Para todos es un momento muy emocionante. Es el sueño de muchos. Para los que nacimos en 1936, a los 83 años estamos a la espera de coger sus restos, besarlos y darles sepultura digna”.

“No va a haber fuerza humana que pare esto ya”, dice.”Es obligación del Estado”, advierte ante el anuncio del próximo gobierno de la Junta de cambiar la actual Ley de Memoria por una nueva Ley de Concordia. “Porque haya un grupo en el Parlamento con 12 escaños no es motivo para poner patas arriba un estado ni las leyes internacionales. Si esos partidos quieren una ley de Concordia, ¿qué es la concordia? Dejar olvidadas a 100.000 personas no es concordia”, zanja.

Colaboración de administraciones

Durante el acto, acompañando a las familias, han estado representantes de las administraciones que intervienen en las labores que ahora se inician: Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Gobierno central. Y, además de comprometer su ayuda en estos trabajos, la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, han avanzado que el Consistorio y el Gobierno estudiarán un marco de colaboración conjunta para que las tareas no se frenen aunque el nuevo gobierno de la Junta -con PP y Cs y el apoyo de Vox- no las realice.

La actuación en el cementerio de La Salud se enmarca dentro de la Ley de Memoria de la Junta y esta administración es la encargada ahora, entre otras cosas, de obtener las pruebas de ADN de familiares y de los restos que se hallen, para cruzarlos y conocer la identidad de los mismos.

Ambrosio se reunirá este viernes con el director general de Memoria Histórica del Ministerio de Justicia y ha avanzado que, “si la Junta no se hiciera cargo de sus tareas”, estudiará que Ayuntamiento y Gobierno central puedan llevarlas a cabo para no frenar el proceso que hoy se ha abierto después demás de 80 años.

Cordópolis.

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