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Me ha “sorprendido” la celeridad con la que PSOE y PP de Aguilar han iniciado la campaña electoral  de  las próximas Elecciones Generales. Los dos ejes del bipartidismo se han apresurado a hacer público que no pondrán propaganda en el recorrido de las procesiones al coincidir el inicio de la convocatoria electoral con la Semana Santa (comienza el Viernes de Dolores). Dicen que no quieren empañar con proclamas, pancartas, carteles, etc., el trayecto de la Carrera Oficial, pero nada les importa hacer política con la Semana Santa, ya que esas declaraciones no obedecen a otro interés que el de abanderar – creo que burdamente-  el sentimiento cofrade.

Lo del PSOE  roza incluso el cinismo, ya que, si no hubiesen hecho coincidir la cita electoral con estas fechas no tendrían  ahora  que mandar comunicados intentando  parecer un partido preocupado por las tradiciones. Si PP y PSOE han tenido que aclarar una obviedad, como era que la carrera de las procesiones estuviese exenta de cartelería electoral, es porque ellos han estado tentados a poner sus pancartas (que suelen ser las más grandes y numerosas) en dichas calles.

Al final no dejan de ser dos absurdos avisos nacidos de un interés político desmedido y fuera de lugar. Quieren ubicarse en el ejemplo a seguir  cuando sus hechos no son nada ejemplarizantes: el PSOE por pretender minimizar un problema que ellos mismos han creado y el PP por no recordar, cuando redactaban el escrito, que en  la Semana Santa Chiquita se dedicaban a repartir golosinas a los niños con propaganda de su partido. Todo les vale en el intento de acaparar el voto de los cofrades.

Pretenden el viejo truco de aparentar que salvaguardan a la Semana Santa de la Política cuando saben que su asistencia a los desfiles procesionales (presidiéndolos)  responde a un simbolismo meramente político. Y surge la pregunta ¿Porqué se ve tan mal que haya un panel con carteles de políticos en el recorrido de las procesiones, y no que los políticos que representan a esos partidos las presidan con vara de mando?