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Una ruta fija en el calendario anual del Club que, sin ser la más antigua, si se ha convertido en la cita más clásica para los aficionados del pueblo que cada año se aventuran a recorrer en bicicleta la distancia que nos separa de la capital de la provincia. Para venir desde Córdoba a  Aguilar son muchos los caminos que se pueden coger para transitarlos en bicicleta, por ello, todos los años se van alternando para darle más aliciente, si cabe, a una jornada que reúne todos los requisitos para disfrutar ( aun sufriendo un poco) de esta bendita afición deportiva.

El Puente Romano  nos recibe  cada primavera para darnos  la bienvenida a la ciudad y despedirnos cuando, bajando por la Ribera del Guadalquivir, nos adentramos en las tierras de la Campiña en busca de los caminos de Aguilar. Hoy el Puente ha sido, además, un lugar de mucha emoción contenida  porque el compañero, el amigo, el que desde el primer año siempre vino con su querido Club, no estaba con su bicicleta esperándonos. Pero sí estaba y estará siempre en el recuerdo de quienes lo vamos a añorar cada año, como lo solemos hacer cada domingo, pues no hay día de salida que Antonio Galán no esté en nuestras charlas de bici. La huella (de buena gente) que ha dejado no se va a desvanecerse nunca entre quienes tuvimos la suerte de pedalear  muchos kilómetros con él y compartir su amistad. Por ello, el Club ha querido hacer patente hoy ese recuerdo  ante su familia, precisamente en el Puente Romano de Córdoba. donde nos esperaba todos los años para venir pedaleando hasta su querido Aguilar.

Cerca de medio centenar de ciclistas han recorrido los casi 70 Km del trayecto elegido para este año.  Carreteras secundarias, Vía Verde, veredas, cordeles, arroyos, sendas,  trochas, toda clase de  terrenos, y con toda clase de dificultades, para disfrutar de la bicicleta en buena compañía y con un gran ambiente de camaradería, además de los buenos avituallamientos, para que no falten las fuerzas, ha permitido que, en algo más de 5 horas, el grupo estuviese ya en Aguilar sin ninguna incidencia resaltable.

Como es clásico también, tan “sacrificado” esfuerzo debe ser recompensado con un buen perol y la distendida tertulia en la que se revive y rememora lo acontecido durante la ruta. Se ha cumplido así la XII edición de una actividad que sigue seduciendo a muchos porque, cada año, es una experiencia nueva e irrepetible.

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